Un general retirado que ocupó altos rangos durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) defendió la inocencia de muchos de los militares presos, aseguró que el Estado chileno está en deuda con ellos y pidió una “verdadera justicia y voluntad política” para excarcelarlos.

En una misiva enviada al semanario Cambio21 y difundida hoy, el general retirado Eduardo Iturriaga Neumann, preso en la cárcel de Punta Peuco, al norte de Santiago, se refirió a unas recientes declaraciones del comandante en jefe del Ejército chileno, Juan Miguel Fuente-Alba.

Fuente-Alba dijo al diario El Mercurio que siente “pena y tristeza” y que aboga por una mirada humanitaria para los presos involucrados en violaciones de derechos humanos, lo que en la práctica se traduciría en la concesión de beneficios penitenciarios o incluso de indultos.

Iturriaga Neumann, que está condenado por la muerte del exjefe del Ejército Carlos Prats y su esposa, Sofía Cuthbert, en Buenos Aires en 1974, asegura que, “por los contactos” que tienen con las Fuerzas Armadas y Carabineros (Policía militarizada), estas instituciones comparten “plenamente” las opiniones de Fuente-Alba.

A su juicio, “no existirá una verdadera reconciliación de los uniformados con la sociedad chilena, mientras se mantengan en las prisiones de Chile más de 60 condenados de las Fuerzas Armadas y de Orden y se sigan aumentando los más de mil procesos en su contra”.

Además, este antiguo subdirector de la policía secreta de Pinochet considera que estos militares “no son los responsables” de los hechos que condujeron al “pronunciamiento militar”, en referencia al golpe de Estado del que este año de cumple el 40 aniversario, y tampoco son “los directamente responsables” de lo ocurrido durante el “Gobierno militar”.

Según defiende, los uniformados ahora presos “en su gran mayoría eran disciplinados subordinados profesionales en sus respectivas instituciones, que tuvieron que enfrentar a terroristas y delincuentes armados que pretendían subvertir el orden en el país”.

“El Estado de Chile está en deuda con los exintegrantes de la Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile”, añade Iturriaga Neumann, que critica que se les sigan “negando beneficios e indultos” pese a que algunos están mayores y enfermos y pide que se les aplique la Ley de Amnistía de 1978, que no se aplica pero sigue vigente.

“Falta valentía moral, falta realmente una mirada humanitaria, pero lo que hace más falta es una verdadera justicia y sobre todo voluntad política”, concluye este colaborador de Pinochet, cuyo régimen dejó 3.200 muertos y 38.000 víctimas de prisión política o tortura.