El Mercurio acusa de “chantaje” y “democráticamente inaceptable” el paro del Registro Civil y otros funcionarios públicos

“Ni el actual gobierno ni ningún otro, como tampoco la población -cuya atención es la razón de existencia de estos entes estatales-, pueden convertirse en rehenes sujetos en cualquier momento a la voluntad de un funcionariado que actúa solo movido por sus intereses, comprensibles, pero no legítimos en este esquema”, dice el diario de Agustín Edwards sobre la paralización de más de dos semanas en el Registro Civil y las futuras movilizaciones en el sector, anunciadas para fin de mes. “No es algo democráticamente aceptable”, señala.

Una nueva lección de democracia dio hoy el diario El Mercurio en una de sus editoriales, al dar su impresión sobre el paro que acarrea el Registro Civil por dos semanas y por las movilizaciones anunciadas para fin de mes por la Anef, entre otras.

Relatando el descalabro que ha provocado y el aprovechamiento que han tenido los funcionarios para crear una presión adicional e indebida en las negociaciones, por algo no están autorizadas por el derecho jurídico actual, señala El Decano.

“El que los funcionarios públicos no tengan la posibilidad de ir a huelga es parte del diseño de un sistema que entiende -con obvio fundamento real- que ellos cumplen un servicio que no puede ser suspendido sin crear un perjuicio grave a la ciudadanía, dado el carácter monopólico del mismo”, dice el diario de Agustín, que además recuerda que los funcionarios públicos cuentan un alto nivel de estabilidad, incluyendo carrera funcionaria y múltiples beneficios que no existen en el sector privado.

“De ahí que estos paros de funcionarios públicos no sean algo democráticamente aceptable, y tanto menos cuando toman la forma de una suerte de chantaje que se hace en momentos especialmente sensibles para la prestación del servicio que proveen”, señala sobre los problemas que han originado y podrían seguir en las próximas semanas.

Por último, el periódico de los Edwards señala que ningún gobierno ni la población pueden convertirse en “rehenes sujetos en cualquier momento a la voluntad de un funcionariado que actúa solo movido por sus intereses, comprensibles, pero no legítimos en este esquema”.

“Por desgracia, décadas de doblegamiento de sucesivos gobiernos a similares exigencias funcionarias han hecho perder de vista lo que el constituyente acertádamente ha previsto al prohibir esta herramienta de presión, cuyo empleo perjudica, más que al gobierno de turno, a todos los chilenos”, finaliza la declaración de principios del diario.

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