Una mujer de California conocida por su obsesión con ser una “Barbie” de carne y hueso se sometió a un poco ortodoxo “tratamiento” a base de hipnosis, con la esperanza de disminuir su coeficiente intelectual y acercare lo más posible al prototipo de mujer construido sobre la paradigmática muñeca.

“Sólo quiero ser la última Barbie. Realmente no quiero tener cerebro”, dijo Blondie Bennett en una entrevista televisiva, detallando que va de dos a tres veces a la semana con su “terapista” con el fin de embrutecer aún más sus pensamientos.

“No me gusta el ser humano y lo natural me parece aburrido; me gustaría ser totalmente de plástico”, agregó la mujer de 38 años en entrevista con el Huffingtonpost.

“Ya he tenido 20 sesiones, y estoy empezando a sentirme tonta y confundida todo el tiempo”, remató feliz la locatelli.