En entrevista con La Tercera, la ministra de Salud defendió el aborto en casos de violación y criticó el tenor de la discusión que se ha dado sobre el tema.

Molina dijo que el debate ha sido “tremendamente frustrante. Me parece pequeño llevar una discusión de esta naturaleza a una posición de malos y buenos, de provida y contra la vida, porque no es así, es una falta de respeto para los ciudadanos. La gente no es tonta, ni tarada, ni oligofrénica para que se trabaje con ese tipo de argumentos”.

Respecto a la posición de la iglesia, que ha sido totalmente opositora a la idea de despenalizar el aborto terapéutico y en casos de violación, Molina dijo que ser empática con el clero pero que el gobierno no está al servicio de religiones ni ideologías.

“Entiendo que la Iglesia esté en contra de cualquier modelo para lo que considera vida, que a veces es el puro latido cardíaco y de vida, nada. Yo respeto las posiciones ideológicas, filosóficas y religiosas, pero resulta que los gobiernos no están al servicio ni de ideologías ni de religiones”.

Además, Molina criticó la figura de la “objeción de conciencia” a la que podrían apelar los médicos en caso de no querer realizar un aborto, en el contexto de la nueva ley.

“No estoy de acuerdo. Si usted me dice que estamos proponiendo que si un niño nace con una oreja chueca lo vamos a matar, bueno, yo sería la primera que estaría poniendo carteles afuera de La Moneda. Estamos hablando de situaciones súper precisas, estrictas y acotadas, que tienen que ver con el embarazo producto de una violación. Si la persona violada es capaz de hacerlo y quiere tener a su hijo, bien pues, nadie la va a estar estimulando para que aborte. Pero si esa persona que fue violada, castigada, traumatizada, dice ‘yo no quiero tener este hijo porque cada vez que lo miro voy a ver en él a mi violador’, tiene derecho, es su cuerpo, es su vida. Es la mujer la que va a apechugar con eso toda su vida, no va a apechugar ni el cura, ni el de la UDI, ni nadie. Ella nomás. Son situaciones tan acotadas, que no veo en qué medida el médico va a tener objeción de conciencia. Los médicos que trabajan en el sistema público tienen que estar alineados con las leyes del Estado, con los mandatos que tienen los servicios de salud”.