seleccion A1
“Antes no se hablaba de sexo. Nosotros íbamos a las boites o a las casas de niñas a revolverla y no nos decían nada porque nos habíamos sacado la cresta en el partido, habíamos chocado, terminado con las cejas rotas, andábamos todos parchados, y no decíamos “me duele aquí o me duele acá”.

Solo después del partido podíamos hacer todo lo que queríamos con el tema del sexo. Si ni siquiera existía eso de las escapadas. No salíamos antes de un partido porque el día jueves ya se sabía el equipo que iba a jugar. Si no entrabas en el equipo titular, estabas en la reserva, y si te quedabas afuera tenías que luchar el viernes y el sábado, por si se lesionaba uno o se enfermaba otro, para poder tener la oportunidad de entrar.

El tema principal era ser jugador de fútbol. Entonces, cuando escuchas a los cabros de la actualidad que andan preocupados de la tecnología y de los teléfonos, pucha que son sin respeto. Tienen el celular abierto en la charla. Les digo que apaguen los celulares y algunos los dejan abiertos para que salga al exterior la conversación de lo que uno quiere que hagan en la cancha. Es una falta de respeto terrible que hay en la juventud actualmente. A veces van en el bus chateando, entran al camarín y siguen chateando, se sientan a la mesa y están con el chateo, entonces no, poh, ahí yo me enfurezco y no les aguanto. Nuestra época fue muy distinta en ese aspecto, había que saber hacer las cosas. ¿Cómo? haciéndola piola, ¿cuándo? después del partido y ¿dónde? en un lugar secreto.

No es como ahora con esto de los días libres para que vayan donde su señora o su polola. Tú crees que Fernando Riera, el impulsor de la disciplina en nuestro fútbol, les llevaría las esposas en un avión especial o un equipo de sparring o se hubiese preocupado del tema del sexo. No. En mis tiempos, por ejemplo, si un jugador de fútbol me invitaba a su casa y me quería presentar a su hermana, los papás pegaban el grito en el cielo cuando le decían que el supuesto pololo era jugador de fútbol. No podía entrar a la casa o al living. Teníamos la mala fama de que éramos buenos para los asados o para tomar vino después de los partidos. Porque el jugador de fútbol en aquella época jugaba y, además, le daban pega. Por ejemplo, Carlos Verdejo que era el crack de La Serena trabajaba en una farmacia de vendedor, atendía público, firmaba autógrafos y la farmacia vendía más que ninguna otra, porque todas querían ver a Carlitos Verdejo. Entonces, ahora la cosa es distinta, el papá le dice a la mamá que es mejor que pololeen con un futbolista, ponte tú el Pitbull, por darte un nombre, porque el Pitbull es multimillonario, me entiende: las épocas son muy distintas.

Por eso aquí la cosa es: somos o no somos. En estos momentos todo Chile anda con que vamos a ganar y vamos a ser campeones del mundo, y qué esto y lo otro. Pasemos los obstáculos primero, la primera valla y después vamos a la segunda y después vamos a la tercera. Si esto es una fiesta deportiva. Los holandeses fueron los que comenzaron a llevar a las señoras a las concentraciones, como en tres o cuatro mundiales, y ahora les ha dado a los médicos, a los psicólogos y los deportólogos opinar sobre el tema. Dicen que hacer el amor es lo más natural, obvio que es natural, pero con su pareja y en eso estamos de acuerdo o no. Pero hay un desgaste. Por ejemplo, cuando salen con una chica nueva van a tener más relaciones, porque van a querer hacerlas todas, para dejarla más satisfecha. Pero resulta que no todos los organismos son iguales, el biotipo de los europeos es distinto al nuestro y un mes sin el sexo, para qué, si se sacan la cresta corriendo. Para qué quieren sexo. Entonces, ¿van a pasear o a ser campeones?”