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Foto: Alejandro Olivares

Para esta entrevista, es la primera vez que Javiera Olivares (33) ocupa su nueva oficina en el Colegio de Periodistas de Chile. Además de su cargo gremial, es asesora comunicacional de la bancada del PC y la Izquierda Ciudadana y antes trabajó en La Nación, La Tercera y Telesur.

En una de las paredes cuelgan retratos de cada una de las personas que ha presidido la Orden desde su fundación en 1956. Todos son hombres. “Mira todos los presidentes viejujis”, apunta Olivares. Una mayoría masculina que, según dice, también se da en el ejercicio de la profesión. “No hay una equidad. Si miras los puestos editoriales, directivos, de un medio de comunicación, son casi todos hombres”.

Hace menos de una semana, la joven militante comunista asumió como la primera presidenta mujer del Colegio de Periodistas tras obtener el 60% de los votos de un total de 5 mil afiliados. Y su programa para estos dos años es ambicioso. Crear una Ley de la Comunicación Social, impulsar la redistribución equitativa del avisaje público, refundar un diario impreso estatal, financiamiento fiscal para TVN, además de un representante indígena en su directorio. También aboga por la aprobación del proyecto de ley sobre Colegios Profesionales con una finalidad clara: recuperar el derecho -eliminado en dictadura- de tutelar el ejercicio ético del periodismo y poder, incluso, impedir que el acusado vuelva a ejercer la profesión. El castigo máximo que pueden dar los actuales tribunales éticos (Regionales y Nacional) es la expulsión de un periodista del Colegio.

¿Existen casos en que se ha pasado a llevar la ética de la profesión y no se haya hecho mucho?
Uno de los casos más emblemáticos es el de Agustín Edwards. El 2003 se presentó un juicio al director y dueño del diario El Mercurio, colegiado nuestro, por la responsabilidad de conspirador en el Golpe de Estado. Un grupo de familiares y amigos de presos y ejecutados políticos presentaron un requerimiento, pero como estaba argumentado desde sus conversaciones con altos personeros de EE.UU., el tribunal nacional de ética consideró que no tenía que ver con el ejercicio periodístico, por lo tanto no correspondía sancionarlo.

Y, ¿el tribunal no actuó de oficio a base a otras pruebas?
Pudo haberlo hecho, pero no lo hizo. De aquí a dos semanas voy a presentar un requerimiento argumentado para que los tribunales indaguen la responsabilidad efectiva de Agustín Edwards. Algo de lo cual la ciudadanía entera tiene absoluta claridad y que, a casi 41 años del golpe de Estado, ya no resiste más análisis.

Te parece que él no cumple con requisitos éticos básicos para estar en el gremio
Si bien El Mercurio es uno de los diarios más antiguos y ha hecho un trabajo informativo histórico, esto resulta en segundo plano cuando uno ve que ha sido cómplice durante una dictadura que asesinó, torturó y desapareció a miles, dentro de los cuales hay personas de mi familia, como mi padre, que era del MIR y estuvo detenido en el Estadio Nacional. El Mercurio fue parte de la conspiración que ocultó las violaciones a los derechos humanos.
Entregar antecedentes para la expulsión de un colegiado podría tomarse como algo dictatorial
Los tribunales son absolutamente autónomos y pueden actuar de oficio, o sea por iniciativa propia de los integrantes, o porque una persona envió un requerimiento de investigar. Además en este caso hubo un acuerdo colectivo de la mesa directiva anterior y representa, sino a todos, a la mayoría del Colegio.

¿Hay otros profesionales que estén involucrados en casos de la dictadura?
Claudio Sánchez, que terminó expulsado por el caso Rinconada de Maipú, también se sancionó a los directores de El Mercurio, La Segunda, LUN y La Tercera por la Operación Colombo (1975). Pero con respecto a los emblemas del ejercicio periodístico cómplice de la dictadura militar, la deuda principal es Agustín Edwards.

¿Cuál es tu opinión sobre el periodismo partidista?, ¿la militancia no interfiere en el trabajo del periodista?
Negativamente no. Que no incida de ninguna manera, imposible. Pero incide como incide en un periodista que es masón, que es homosexual, que tiene tendencia de derecha, que adora el modelo neoliberal… todo periodista tiene sus preferencias, pero si busca entregar información fidedigna, no debiese haber problema. Más que una supuesta objetividad, lo ideal es que existan todas las subjetividades puestas sobre la mesa y que cada uno pueda hacerse su propia opinión tomando en cuenta distintas perspectivas.

Según tu programa, eso es algo que actualmente no se cumpliría por la concentración de los medios.
Exacto. Si la concentración de la propiedad de los medios de comunicación no alcanzara índices del 90%, probablemente tendríamos diversidad. La política de Estado debe exigir que hayan límites a la concentración.

Eres militante de un partido que actualmente forma parte del Gobierno
Me han dicho que tengo un conflicto de interés por eso, algo absurdo, porque bajo esa lógica nadie con opinión personal podría ser dirigente gremial de los periodistas. Eso de la apolítica es absolutamente obsoleto y fuera de lugar. Si a mí me tocara ver una situación de atropello a los derechos de las personas y yo no lo contara por un conflicto de interés, no estaría cumpliendo con mi rol social. Eso es lo que debe primar, por eso Agustín Edwards está puesto en cuestión, no por su opción política. Por eso que el tribunal tendrá que definir, no es una definición mía… desgraciadamente.

¿Qué opinas de lo que se está haciendo en el periodismo de Chile?
Hay poco espacio para que los periodistas puedan profundizar en ciertos debates porque no resultan de interés del rating o los anunciantes.

¿Cómo piensas cambiar este sistema?
Hay métodos de presión a utilizar para generar el cambio. Si logramos tener un movimiento social de proporciones podríamos salir a la calle, incluso generar un paro de los medios de comunicación y que un día ningún medio de comunicación emitiera nada. ¿Te imaginas lo que significaría eso? También seguiremos insistiendo por los canales de diálogo. El gobierno se comprometió a generar una mesa de trabajo de libertad de expresión donde estén todos representados. Esa frase tétrica de Eugenio Tironi, de que la no política de la comunicación es la mejor política comunicacional, se cumplió al pie de la letra. Nunca hubo una discusión fuerte respecto a la importancia de que exista pluralidad en los medios de comunicación, que los medios comunitarios no sean perseguidos, que los medios públicos no sean desaparecidos.

Tú trabajaste en La Nación, ¿te parece que debiera volver a ser el medio impreso del Estado?
El capital político e histórico que tiene el diario La Nación es invaluable y debiera mantenerse, pero de manera distinta. Si hubo algo que hizo muy mal la Concertación fue que aprovechó La Nación como herramienta de difusión gubernamental.

¿Qué pasa si se acoge el requerimiento y se expulsa a Edwards?
¿Si me voy a ir a carretear decís tú? Todos los que estamos de acuerdo con la democracia vamos a tener que celebrar. Es algo que el Colegio de Periodistas debió haber hecho hace mucho tiempo y sería un paso importante para que todo periodista colegiado que esté bajo la conducción de esta presidenta tenga claro que si no tiene una conducta ética que garantice el respeto a los derechos humanos y a la democracia, no es el lugar en donde tiene que estar.