La Agrupación de Familiares de Ejecutados y Detenidos Desaparecidos Políticos de la ciudad de Calama (AFEDDEP), en el norte de Chile, recibió hoy el Premio Clyde Snow 2014, que otorga la Universidad de Oklahoma, por su inagotable defensa de los derechos humanos.

Según un comunicado de la agrupación, este año el Comité del Premio Clyde Snow que entrega el Centro de Justicia Social del Programa de Estudios de Género de la Universidad de Oklahoma decidió otorgárselo a la AFEDDEP “por su inagotable labor en la defensa de los derechos humanos y la búsqueda de los restos de sus familiares”.

El reconocimiento destaca la incansable acción de las mujeres de la asociación, que desde hace más de 40 años han luchado por la búsqueda de los restos de sus maridos, padres e hijos asesinados por la Caravana de la Muerte en el desierto de Atacama en Chile.

A pesar del peligro para sí mismas y para sus familias, y los años de evasivas y mentiras, la agrupación no cejó en la búsqueda de los restos de sus seres queridos, ni de la verdad sobre lo que les sucedió.

Los opositores a la dictadura dieron ese nombre a una comitiva militar que, comandada por el general Sergio Arellano Stark, recorrió en helicóptero diversas ciudades de Chile, en las que sus integrantes asesinaron a cerca de un centenar de presos políticos a los que sacaron previamente de las cárceles.

Según la investigación judicial, los presos fueron sacados de la cárcel de Calama y llevados a un lugar en el desierto, donde los militares los acribillaron, destrozaron los cadáveres con cortes de corvo (cuchillo de combate del Ejército) y los lanzaron a una fosa en la que, antes de cubrir con arena y tierra, hicieron explotar granadas.

A comienzos de 1978, por orden de Augusto Pinochet los restos fueron exhumados, cargados en sacos atados a rieles y lanzados al mar desde un avión de la Fuerza Aérea.

La identificación de algunas víctimas finalmente se logró a partir de fragmentos óseos y objetos personales hallados en el terreno en el desierto donde estuvieron enterrados los restos antes de ser exhumados y lanzados a las aguas del océano Pacífico.

“Excavando en el desierto con sus propias manos, interponiendo acciones legales en contra de los líderes militares del país, realizando huelgas de hambre, organizando vigilias masivas silenciosas en las fechas de las conmemoraciones, la AFEDDEP se ha convertido en fuente de inspiración y en ejemplo de moral en Chile”, destaca el comunicado.

Añade que lo que comenzó como un grupo de desconocidas que se encuentran por circunstancias incomprensibles, se convirtió en una organización que ahora incluye tres generaciones de familiares.

Para el Comité del Premio Clyde Snow de Justicia Social, la Agrupación representa la misión del premio, que es reconocer a aquellos que se esfuerzan por restablecer la humanidad y la dignidad de las comunidades que han sufrido violaciones de derechos humanos.

Concluye la misiva que representantes de la AFEDDEP viajaron desde Chile para recibir el premio este viernes y compartir su historia con la comunidad de la Universidad de Oklahoma.

Durante la dictadura (1973-1990), unos 3.200 chilenos murieron a manos de agentes del Estado, de los que 1.192 figuran aún como detenidos desaparecidos, mientras otros 33.000 mil fueron torturados y encarcelados por causas políticas, según cifras oficiales.