Carlos Peña destaca a la UDI como un “apéndice más o menos fraudulento de un holding empresarial”

Carlos Peña

A través de su columna en El Mercurio, el abogado y rector de la UDP se refirió al rol de la UDI en el Caso Penta, señalando que la declaración entregada el viernes por Ernesto Silva, presidente del partido, en que se disculpa por “conductas individuales”, es “de las falacias más groseras del último tiempo”

“Y es que el caso Penta muestra que entre ese grupo y la UDI existía una íntima promiscuidad”, escribe Carlos Peña. Agrega que “formalmente la UDI parecía un partido político”, con dirigentes dotados de “inteligencia y autonomía para conducirlo y promover las ideas que lo inspiraban”. Sin embargo, Peña escribe que “nada de eso era cierto. La UDI no era un partido político, sino en realidad el simple apéndice más o menos fraudulento de un holding empresarial, con cuyas cuentas e intereses se confundía; un partido que, en vez de dirigentes capaces, poseía socios o empleados de ese mismo holding, el mismo Ernesto Silva es el ejemplo, cuyas instrucciones soterradas recibía por mail; una agrupación que no tenía en verdad un patrono, Jaime Guzmán, sino patrones, Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavínb; un grupo cuyo líder histórico, Jovino Novoa, no era un líder sino simplemente alguien cuyo poder derivaba del hecho de ser un broker entre el holding y sus dependientes que fingían ser representantes del pueblo; un partido entre cuyos parlamentarios se escondían mendicantes y pedigüeños que ofrecían a sus benefactores una lealtad perruna y eterna; y algunos de los cuales se revelaron además como mentirososo, como fue el caso de Ena von Baer”.

Peña añade que si bien en la historia política chilena han habido casos de fraude al fisco en la derecha y en la izquierda, “ninguna, hasta ahora, había comprometido la entera identidad de un partido y sus dirigentes”.

El abogado continúa afirmando que el caso de fraude al Fut y los aportes a campañas políticas, no tiene nada que ver “con la cuestión legal de si se ha cometido un delito o no. El caso Penta es un caso jurídico, por supuesto; pero es ante todo un caso político y cultural, una trama que muestra, como en un ejemplo, las formas opacas en que circular el poder del dinero, la manera en que se disfraza de emprendimiento a veces y de filantropía en otras, las máscaras sociales y políticas que se emplean para ocultar su tránsito y sus compromisos, las servidumbres personales que establece en quienes, sin embargo, presumen ser representantes del pueblo”.

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