alberto nisman 2 efe

A medida que pasan los días, los antecedentes que van surgiendo en torno a la muerte del fiscal argentino, Alberto Nisman, apuntan a que ésta no sería un suicidio, tesis que se levantó inmediatamente después de que el persecutor -que denunció a la presidenta Cristina Fernández- apareciera tirado con un disparo en la cabeza en su departamento.

Según Clarín, el tiro que dio muerte a Nisman habría sido a 15 ó 20 centímetros de distancia de su cabeza.

El medio argentino sostiene que el peritaje balístico de la policía determinó la distancia del disparo efectuado con el arma Bersa calibre 22, perteneciente a Diego Lagomarsino.

“No se apoyó la pistola en la cabeza de Nisman” sino que el disparo “se habría hecho desde algunos centímetros de distancia de la sien, lo cual sería absolutamente anormal para un caso de suicidio”, señala el medio.

Según las mismas fuentes que hablaron con Clarín, “si el disparo de una Bersa calibre 22 -que es de baja velocidad- se produce pegado al cráneo, el tiro queda adentro, no tiene orificio de salida y, si lo tiene, es limpio. Si se aleja, el proyectil de la Bersa Calibre 22, la bala toma velocidad y produce otros efectos sobre su blanco. Para el caso de Nisman se informó que había perdido bastante masa encefálica”.

Este nuevo antecedente se suma a otro que hizo comenzar a descreer de la tesis del suicidio. Esta semana, según los resultados del barrido electrónico, no se revelaron rastros de pólvora en la mano de Nisman, así como la autopsia no detectó rigidez en su mano -lo que suele pasar cuando alguien se pega un tiro.

Dentro de los peritajes que se están realizando están la revisan las cámaras de seguridad del exclusivo edificio donde vivía Nisman y las llamadas telefónicas realizadas y recibidas en los días previos al deceso.

Por su parte, su exmujer, Sandra Arroyo Salgado, que ayer declaró durante más de ocho horas y pidió presentarse como acusación particular en nombre de sus dos hijas, menores de edad, se plantea pedir una segunda autopsia, según informaron allegados a medios locales.

Su testimonio es clave para aclarar los motivos por los que el fiscal interrumpió precipitadamente sus vacaciones en Europa el pasado día 12 y regresó a Buenos Aires, donde dos días después presentó una denuncia contra Cristina Fernández, el canciller, Héctor Timerman, y otros dirigentes oficialistas.

Cabe recordar que en su demanda, Nisman acusa a la presidenta de orquestar un plan de encubrimiento a los supuestos terroristas iraníes responsables del atentado contra la mutual judía AMIA, que dejó 85 muertos en 1994, a cambio de presuntamente intensificar las relaciones comerciales con Irán.

El jueves pasado la presidenta Fernández dijo que no creía que la muerte del fiscal Nisman se tratara de un suicidio, sino que fue utilizado como una herramienta para una “operación contra el Gobierno”.