alberto nisman EFE

Los avances en la investigación sobre la muerte de Alberto Nisman confirmarían que la pistola que acabó con su vida fue disparada apoyada en la sien o a una distancia no mayor a un centímetro, y sin participación de terceros, mientras crece el escándalo político en Argentina.

“El arma fue apoyada sobre la sien. No hay distancia. La autopsia es la única medida de prueba”, aseguró la fiscal encargada de la causa sobre la muerte de Alberto Nisman, Viviana Fein.

“El arma se disparó a una distancia no mayor a 1 centímetro”, recalcó y detalló que la bala “atravesó la masa encefálica sin orificio de salida y causó la muerte instantánea según la necropsia”, en declaraciones a una canal de televisión local.

Con esto puso en entredicho la versión entregada por el Diario Clarín, que aseguró que un peritaje balístico realizado por la Policía Federal argentina habría determinado que el disparo fue hecho a una distancia de entre 15 y 20 centímetros de su cabeza.

La fiscal recordó que, del expediente previo a la autopsia, “no se infiere la participación de terceras personas por dos causas, en primer lugar por el espasmo cadavérico que presentaba la mano, y por el otro, falta de lesiones traumáticas en el cuerpo de Nisman”.

Estas revelaciones abonarían la hipótesis inicial del suicidio, inducido o no, aunque la investigación no descarta ninguna posibilidad y avanza, lentamente, analizando las manchas de sangre halladas en el espejo del baño donde se encontró muerto al fiscal.

La atención sigue puesta en Diego Lagomarsino, el colaborador de Nisman que le entregó el arma y supuestamente la última persona que le vio con vida, que permanece bajo custodia y tiene prohibida la salida del país.

Además, se analizan las cámaras de seguridad del exclusivo edificio donde vivía Nisman y las llamadas realizadas y recibidas por el fiscal en los días previos a su muerte.

Mientras, el periodista Damián Pachter, que adelantó en Twitter la muerte de Nisman, abandonó el país por temor a su seguridad tras ser amenazado.

“Me voy porque mi vida corre peligro,” denunció el periodista al portal Infobae minutos antes de abandonar el país.

“No creo que se resuelva la muerte de Nisman. El poder se cubre a sí mismo”, concluyó.

Alberto Nisman fue hallado muerto el domingo en el baño de su vivienda, apenas unas horas antes de acudir al Congreso para detallar la denuncia presentada contra la presidenta Cristina Fernández, el canciller, Héctor Timerman, y varios dirigentes oficialistas, por presunto encubrimiento a los supuestos responsables iraníes del atentado contra la mutual judía AMIA.

El Gobierno, que rechaza la denuncia de Nisman, ha cerrado filas con la presidenta, que agregó aún más confusión al caso esta semana al afirmar en una red social que la muerte de Nisman se enmarca en una conspiración contra su Gobierno.