Columna: La complicidad político empresarial solo podrá ser frenada por el movimiento social

Los estudiantes somos claros, exigimos la inhabilitación de los parlamentarios involucrados en el caso Penta y SQM. No aceptaremos más que políticos corruptos decidan el futuro de nuestra educación. Llamamos a todos y todas a movilizarse por la defensa de la democracia y por el derecho a tener derechos.

Luksic Gobierno de Chile A1

Durante las últimas semanas la política chilena ha sufrido un remezón de grandes proporciones, los casos Penta, Caval y SQM han evidenciado lo limitada que es nuestra democracia. La complicidad entre la derecha y la Nueva Mayoría con el gran empresariado golpea a diario al ciudadano de pie, aquel que no tiene redes de contactos y que ha sido completamente excluido de los espacios de decisión política donde ha visto como se le quitan sus derechos para favorecer los negocios de estos grupos de poder.

Para el movimiento social estos casos no representan nada nuevo. Hemos sido los estudiantes junto con los trabajadores y las comunidades que han entrado en conflictos étnicos y socio ambientales con el gran empresariado los que hemos denunciado por años que nuestra democracia legisla y protege a unos pocos en desmedro de las mayorías del país. El punto es que hoy los tribunales y los grupos de poder no pudieron hacer vista gorda y el resultado ha sido un sismo dentro de las coaliciones que han gobernado este país en las últimas décadas.

Si analizamos la profundidad de la problemática, nos damos cuenta que no basta con reformas políticas, ni tampoco con reforzar las estructuras de fiscalización política y económica de nuestro país, cuestión que es absolutamente necesaria, pero que no aseguran realmente el correcto desarrollo de nuestra democracia. Desde el movimiento estudiantil creemos que el conflicto que atraviesa nuestra sociedad es que quienes están en el poder y toman las decisiones sobre nuestro país están absolutamente entrelazados con el poder económico, por tanto las mayorías del país no están siendo representadas en los espacios de decisión.

Los parlamentarios, ministros, presidentes y subsecretarios que hemos tenido desde la vuelta de la democracia han gobernado para el empresariado que financia sus campañas, que les asegura un trabajo con salarios millonarios para cuando terminan sus periodos, que les otorga prestamos altísimos sin tener un capital de respaldo y todo ese tipo de triquiñuelas que hemos visto donde la política y el dinero se han vuelto uno solo y podemos sospechar con total legitimidad ¿Cuántas licitaciones truchas existirán en el país? ¿Cuántos parlamentarios han votado leyes con conflictos de intereses altísimos?

Un ejemplo claro de la situación anterior fue la votación de la ley de pesca en el Senado ¿Cómo es posible que los senadores Jovino Novoa (UDI), alejando Gracía-Huidobro (UDI), Carlos Larraín (RN) y Andrés Zaldivar (DC) hayan votado una ley que beneficia directamente a sus propias empresas?

El resultado de esta forma de gobernar ha provocado el desincentivo de la participación política, el divorcio entre la ciudadanía y los espacios de deliberación, ahí reside realmente la gravedad del conflicto, pues han logrado manejar el país sin resistencia alguna. Desde el movimiento estudiantil denunciamos esta realidad, pues sin participación no hay democracia y sin derechos tampoco.

Hoy tenemos una ciudadanía que vive en carne propia las injusticias del sistema y que no tiene representantes que velen por su bien. Es a esa ciudadanía a la que nosotros interpelamos, aquella que no tiene familiares poderosos ni redes que le aseguren el futuro. Ha llegado la hora de decir ¡Basta!, pues ante una institucionalidad viciada somos los únicos que podemos defender y refundar nuestra democracia.

Los estudiantes somos claros, exigimos la inhabilitación de los parlamentarios involucrados en el caso Penta y SQM. No aceptaremos más que políticos corruptos decidan el futuro de nuestra educación. Llamamos a todos y todas a movilizarse por la defensa de la democracia y por el derecho a tener derechos.

Este año si queremos una reforma educacional a la altura, debemos agitar en nuestros trabajos, compartir la indignación en las redes sociales, asistir a las marchas y manifestaciones ciudadanas y aportar desde todos los frentes posibles esta cruzada. La única forma de refundar nuestra democracia y derrotar la complicidad político empresarial es a partir del fortalecimiento del movimiento social y desde ahí construir una alternativa política que le dispute el poder a los que han vendido nuestros derechos.

*Nicolás Fernández es Presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Diego Portales (Fedep) y militante del Frente de Estudiantes Libertarios (FEL).

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