Penta: El informe “confidencial” de Ernst and Young que reveló en 2011 pago de bonos enmascarados

El documento de 31 páginas que publica íntegramente The Clinic Online, fue entregado el pasado 2 de septiembre por el ex contralor del grupo Rodrigo Muñoz Fontaine a la fiscalía. En él la consultora descubrió que Penta ya en 2010, aceptaba que los ejecutivos recibieran sus bonos a través de las sociedades y familiares de éstos. Aun cuando fueron advertidos de los riesgos que corrían ante el SII y la justicia, Penta desoyó y no fue sino hasta fines de 2014 que inició un programa para mejorar el gobierno corporativo. Hoy el Ministerio Público busca sancionar y aplicar millonarias multas a la persona jurídica de Penta.

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El 8 de noviembre de 2011 la consultora Ernst and Young le advirtió a los dueños de Penta, Carlos Alberto “choclo” Délano y Carlos Eugenio Lavín que de no mejorar el mecanismo por el cual pagaban los bonos a sus ejecutivos, podrían meterse en problemas con el Servicio de Impuestos Internos. Ya en esa fecha, E&Y descubrió que tanto el gerente general Manuel Antonio Tocornal y otra serie de ejecutivos usaban sus sociedades o boletas de sus cónyuges o familiares para recibir los bonos y así rebajar su carga impositiva.

Pues bien, casi 4 años más tarde, Tocornal será formalizado el próximo 14 de septiembre junto a otros cinco empleados del holding por delito tributario, hecho que no habría ocurrido de aplicar las recomendaciones de la consultora.

El documento de 31 páginas que publica íntegramente The Clinic Online, fue entregado el pasado 2 de septiembre por el ex contralor del grupo Rodrigo Muñoz Fontaine a través de su abogado Juan Carlos Leva.

Básicamente lo que analizó E&Y fue Penta Las Américas, una de las sociedades por donde se pagaba a los ejecutivos los bonos, cubriendo el tramo entre el 1 de enero de 2010 y el 31 de agosto de 2011. En el documento E&Y hace una prevención a Penta, acerca de las “limitaciones” que tuvo para realizar la auditoría.

“Si hubiésemos aplicado procedimientos adicionales o hubiésemos realizado una auditoría completa de acuerdo con las normas de auditoría generalmente aceptadas en Chile, otras situaciones podrían haber llegado a nuestro conocimiento, las cuales habrían sido informadas a ustedes”, señala el informe.

La máscara

Dentro de las anomalías que halló la consultora, fue precisamente el pago de “rentas variables” a través de boletas de ventas y servicios exentas, emitidas por las sociedades propias o personas relacionadas a los ejecutivos. Eso sin contar con problemas de control interno, un bajo nivel de cumplimiento del gobierno corporativo, carencia de una política para el manejo de los conflictos de intereses, ni cláusulas en los contratos “relativa a la Ley de Responsabilidad Penal de la Persona Jurídica”.

Hay que recordar que el fiscal nacional Sabas Chahuán mantiene abierta una línea de investigación respecto de este último cuerpo legal.

Sucede que, se establece hasta ahora en la carpeta, Penta nunca tuvo un modelo de prevención y mejoramiento de los sistemas de control para evitar ilícitos. De hecho, la fiscal Carmen Gloria Segura ha enviado oficios a una serie de empresas que realizan el “compliance” y ninguna señala haber trabajado para Penta ni estar realizando una certificación en ese sentido. Y, tal como lo informó ayer este diario, sólo a fines de 2014 Penta contrató a dos estudios de abogados especializados en la materia para llevar adelante una nueva política de control.

Las recomendaciones de la consultora profundizaron en distintos ámbitos, entre ellos, los problemas con el SII que tendría Penta, es decir un “riesgo alto”, sim es que se descubría la fórmula del pago de bonos a los ejecutivos.

De ser así, dice el estudio, no sólo el SII le aplicaría multas, sino que implicarían otros problemas. “Las prácticas antes indicadas generarían además una exposición mayor frente al SII, lo que podría generar fiscalizaciones permanentes a las empresas del grupo. Además, existe el riesgo de que esta situación sea divulgada al mercado, afectando la imagen de Penta”, señala el informe de la auditora.

Al respecto, la administración del holding comentó que la recomendación se analizaría y se presentaría al directorio, instancia que decidiría si se aplicaban estas normas de mejoramiento del gobierno corporativo.

Y además se descubrió, “un problema de concentración de funciones en las personas que intervienen en el proceso, aumentando los riesgos de fraude”.

De hecho E&Y, al continuar la revisión, se percató que una serie de ejecutivos no mantenía ni siquiera actualizada en la base de datos de Penta las sociedades personales que tenían.

Nueva técnica

Un ejemplo de cómo operaba el sistema para enmascarar los sueldos y mantener la práctica anómala para evitar el pago de impuestos, la entregó Horacio Peña, precisamente el gerente general de Penta Las Américas.

Su visión quedó escrita en un correo electrónico en poder del Ministerio Público, enviado a Jorge Leyton, gerente de finanzas de Penta el 4 de octubre de 2011, es decir, en momentos en que Ernst and Young indagaba los problemas de control al interior del holding de “los Carlos”. “Confío en que no se cambiará la modalidad que hemos usado desde siempre con todos nuestros ejecutivos”, escribió Peña.

Lo que nunca pudo conocer Ernst and Young, fue otra fórmula para evadir impuestos y pagar los ya mentados bonos: los forward. Este sistema funcionaba como una pérdida ficticia para Penta. El contrato lo hizo, por ejemplo con VSA que una vez terminado el plazo, transfería el dinero a los ejecutivos y se pagaban los bonos. Este tipo de ardid financiero, por ejemplo, involucró transacciones por más de $ 7.300 millones.

No fueron los únicos, la misma fórmula se usó con CB del Grupo Cruzatt, los que sólo quedaron al descubierto con la declaración a principios de año del ex director del holding, Hugo Bravo.

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