Ante la ONU, Papa Francisco critica que el narcotráfico es “pobremente combatido”

Además Francisco pidió acabar con los privilegios de algunos países en la toma ejecutiva de decisiones en Naciones Unidas y en organismos financieros que dictan medidas que causan “abuso o usura” en los países en vías de desarrollo.

NUEVA YORK: Michelle Bachelet asiste a la intervención del Papa Francisco

El Papa pronunció durante este viernes un histórico discurso ante las Naciones Unidas, la primera vez ante un grupo tan amplio de líderes mundiales en su Asamblea General, en el que criticó que la guerra contra el narcotráfico es “asumida y pobremente combatida” y que tiene su “propia dinámica”, en un discurso pronunciado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Aseguró que el narcotráfico es un tipo de conflictividad “no siempre tan explicitada pero que silenciosamente viene cobrando la muerte de millones de personas”.

“El narcotráfico, por su propia dinámica, va acompañado de la trata de personas, del lavado de activos, del tráfico de armas, de la explotación infantil y de otras formas de corrupción”, sostuvo.

Francisco, por otra parte denunció el abuso y destrucción del medio ambiente, contra la que pidió “pasos concretos y medidas inmediatas”.

Además Francisco pidió acabar con los privilegios de algunos países en la toma ejecutiva de decisiones en Naciones Unidas y en organismos financieros que dictan medidas que causan “abuso o usura” en los países en vías de desarrollo.

Ante el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el Pontífice dijo claramente que hay que acabar con el privilegio del que gozan los cinco miembros permanentes de su Consejo de Seguridad (China, Estados Unidos, Rusia, Francia y el Reino Unido).

“Debe ser el final también para los privilegios en los organismos financieros internacionales y los grupos o mecanismos especialmente creados para afrontar las crisis económicas”, agregó.

Por otro lado el Papa dijo que “esos organismos han de velar por el desarrollo sustentable de los países y la no sumisión asfixiante de estos a sistemas crediticios que, lejos de promover el progreso, someten a las poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia”.

El último objetivo, dijo, debe ser “conceder a todos los países, sin excepción, una participación y una incidencia real y equitativa en las decisiones”.

Jorge Mario Bergoglio, nacido en Argentina y primer papa latinoamericano, atacó lo que denominó “falsos derechos”, que se oponen a “grandes sectores indefensos, víctimas de un mal ejercicio de poder” y dijo que hay “afirmar con fuerza” los derechos de mujeres y hombres excluidos,”consolidando la protección del ambiente”.

Como se esperaba, Francisco instó a que en la próxima Conferencia de París sobre Cambio Climático, a fines de año, se alcance acuerdos “fundamentales y eficaces” y habló del concepto del “derecho del ambiente” porque, aseguró, “cualquier daño al ambiente (…) es un daño a la humanidad”.

El papa dijo que los cristianos y las otras religiones monoteístas creen que el universo resulta de una decisión del Creador y que el hombre puede servirse respetuosamente de la creación, pero afirmó: “no se puede abusar de ella y mucho menos está autorizado a destruirla”.

El Pontífice elogió la existencia de la ONU -“una historia de importantes éxitos comunes”- pero criticó las consecuencias del “incumplimiento” de las normas internacionales que de ella emanan.

“Cuando se confunde la norma con un simple instrumento, para utilizar cuando resulta favorable y para eludir cuando no lo es, se abre una verdadera caja de Pandora de fuerzas incontrolables, que dañan gravemente las poblaciones inermes, el ambiente cultural e incluso el ambiente biológico”, dijo el papa.

Francisco recordó que la paz está en el preámbulo y primer artículo de la Carta de las Naciones Unidas y que por ello resulta más contradictorio permitir la proliferación de las armas de destrucción masiva, sobre todo las nucleares.

Por eso abogó por la “total prohibición” de estas armas porque implican una ética y un derecho que son un “fraude a toda la construcción de las Naciones Unidas”, que se convertirían así en “naciones unidas por el miedo y la desconfianza”.

Como líder espiritual de los católicos reivindicó por otra parte el “derecho a la educación” y, particularmente, el “derecho primario de las familias a educar, y el derecho de las Iglesias y de agrupaciones sociales a sostener y colaborar con las familias en la formación de sus hijas e hijos”.

El papa pidió a los gobernantes mundiales que hagan todo lo posible para que todos puedan tener una “mínima base material y espiritual” para ejercer su dignidad y formar y mantener una familia.

“Techo, trabajo y tierra” es el mínimo absoluto en lo material, y “libertad del espíritu, que comprende la libertad religiosa, el derecho a la educación y los otros derechos cívicos”.

Por otro lado, añadió que el indicador para comprobar si esos mínimos se cumplen deberán ser “vivienda propia, trabajo digno y debidamente remunerado, alimentación adecuada y agua potable; libertad religiosa y, más en general, libertad del espíritu y educación”.

Comentarios