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El ex subsecretario del Interior en el gobierno de Patricio Aylwin, Belisario Velasco, desclasificó el día en que el cardenal Jorge Medina le recitó por teléfono, y en inglés y español, las canciones de Iron Maiden con el fin de que la autoridad gubernamental se diera cuenta de el grupo de Heavy Metal atacaba la “cristiandad y los valores del pueblo de Chile”.

En entrevista con El Dínamo, Velasco en primer lugar niega rotundamente que él haya sido el culpable de la censura que sufrió la banda liderada por Bruce Dickinson en Chile el año 1992. En segundo lugar se dio todo el tiempo del mundo para contar las verdaderas razones por las que el grupo de Heavy Metal no viniera a nuestro país y dejara con los crespos hechos a miles de fanáticos.

“Te voy a contar esto tal y como fue. Bajo palabra de honor”, empieza Velasco (79) uno de sus hechos más “ridiculos” -él lo considera así- que ha debido enfrentar en su vida.

Eran otros tiempos, en que la Iglesia Católica tenía un peso infinito en cuanto a ciertas decisiones que ocurrían en distintos temas del país, Irón Maiden debía venir en 1992 a entregar un concierto a toda raja en nuestro país, sin embargo éste se tuvo que cancelar debido a “situaciones complejas”.

Por esos días el cardenal Jorge Medina Estévez le exigió al Gobierno, por medio del Ministerio del Interior, que evitara y cancelara el show de Iron Maiden en la Estación Mapocho.

Velasco cuenta que todo habría comenzado luego de unos rayados satánicos en el cementerio de Valpo: “La primera parte, la conocí de oídas a través de la Gobernación y la Intendencia de Valparaíso, pero no se le dio mayor importancia que a los rayados que aparecen todos los días en todas las regiones. A lo que sí se le dio importancia fue a que recibí un comunicación del cura Jorge Medina Estévez diciéndome que venía a Chile el grupo heavy metal Iron Maiden y que era un conjunto que atacaba la cristiandad y a los valores del pueblo de Chile, católico, cristiano. Pedía que no los dejáramos entrar a Chile. Me envió una comunicación y me llamó por teléfono después”.

En ese sentido el ex ministro le contó que el Gobierno “no era confesional, que no podíamos distinguir los grupos que venían, si eran católicos, protestantes o de otra religión, que la música y la cultura no tenían confesión religiosa para el gobierno, que era de todos los chilenos”.

Fue en aquel momento que el cura Medina “insistió, por supuesto. Me dijo que las letras de las canciones hablaban en contra de los valores cristianos, de la Virgen, de Jesús, que eso era inaceptable. Que no deberían exhibirse en Chile. Entonces me preguntó si acaso yo no era cristiano… Le contesté que sí”.

Aquí Belisario Velasco revela un hecho que le llamó profundamente la atención y que recuerda hasta el día de hoy: “Bueno, entonces (Medina) me empezó a recitar las letras en inglés y luego me las traducía. Una cosa muy rara. Me preguntó si es que no conocía a Iron Maiden. Yo le dije que no me sabía las letras de las canciones, que si alguna vez los escuché en la radio no alcanzaba a traducir lo que decían, porque cantaban muy agudo y rápido. Ahí le dije a Medina que no teníamos mucho más que conversar, porque yo no era tan experto en heavy metal como él. Le expliqué que yo me había quedado en Los Beatles, que incluso los fui a ver una vez en los 60´ a Londres”.

La ex autoridad detalló que el religioso se indignó profundamente e “insistió en que el Ministerio del Interior debía prohibirle la entrada al conjunto. Entonces le tuve que explicar que el Ministerio no podía prohibir por razones religiosas el ingreso de nadie al país. Hasta ahí llegó la primera conversación”.

Tras finalizar la llamada telefónica con Medina, Velasco contó que se dirigó a hablar del “anecdótico” tema con el entonces Presidente Patricio Aylwin (DC), quien manifestó que conocía a la banda “pero tampoco se sabía las letras. En síntesis, el Presidente me dijo que me encontraba la razón y que me apoyaba. Yo pensé que la cosa había quedado hasta ahí”.

Al día siguiente Velasco, subsecretario del Interior en esa época, recibió nuevamente el llamado de Medina, y “apenas contesto me dice que está llamando para pedirme oficialmente que suspenda el concierto. O que no diera mi visto bueno al ingreso de las personas. Yo le dije que ya se había dado el visto bueno- yo me había preocupado de averiguar con extranjería que las visas estuvieran Ok- pero que no era algo que dependiera de mí, sino de extranjería. Le expliqué que el subsecretario no se preocupa de cada persona que entra al país”.

“Ahí me empezó a recitar las letras de las canciones en inglés, de nuevo. Le dije otra vez ‘no puedo discutir con usted que es un experto en heavy metal, señor Medina’. Enojado, me pregunta si ya estaba firmado el permiso. Le dije que yo no firmaba los permisos, porque el Ministerio no puede prohibir ni permitir ingresos. Ahí me dice: ‘Bueno, esto yo no lo acepto’. Me dijo que eran malévolos, perversos, que iban a destruir a la juventud chilena. Y que él consideraba que el gobierno no podía prestarse para esto”, recuerda Velasco.

El político recalcó que eran otros tiempos en que los poderes de la Iglesia eran muy grandes, y Medina “era muy poderoso. Había sido obispo de Rancagua y era el pinochetista número uno de la Iglesia. Era pinochetista a rabiar. Incluso era de los que aseguraba que Dios en ninguna parte decía que la democracia debía venir de inmediato, así que los que se rebelaban en contra del gobierno militar estaban en contra de los designios de Dios”. “Pongámoslo así: él sabía que yo era demócrata y yo sabía que el era pro-dictadura. Yo había estado cinco veces preso por Pinochet. Los dos sabíamos con quien estábamos hablando. Ahí yo le dije “la democracia es diferente a lo que usted ha defendido. Estamos en democracia y se va aplicar la Constitución y la Ley de acuerdo a un estado demócrata. Por lo demás usted es el único que se opone, ya que ni el cardenal se ha manifestado. Hasta ahí llegó la conversación con el señor Medina”, precisó Velasco.

En la entrevista con El Dínamo el ex subsecretario y ministro del Interior recordó que finalmente el concierto de Iron Maiden en Chile no se realizó “lamentablemente porque el cura tomó contacto con las personas que arrendaban el local, con el municipio, e influyó también con los dueños del local, por lo que supe después. Yo no podía meterme a decirle a los dueños del local que se lo arrienden a los Iron Maiden. No estaba dentro de mis facultades eso”.

Al ser consultado por esa sensación que quedó en la gente en torno a que por culpa de él los metaleros de Maiden no habían venido a Chile, las recogió pero se apresuró en indicar que “es falso, todo fue algo ridículo que nunca debió llegar hasta lo que llegó. Categóricamente, y bajo palabra de honor, el ministerio del Interior nunca se opuso al ingreso de Iron Maiden. Primero, porque estábamos convencidos de que no tenía sentido. Y segundo, porque la ley los amparaba. Si no vinieron esa vez fue porque el cura se movió por otro lado”.

Las revistas Playboy y Madonna

Belisario Velasco también detalló que luego de superado el episodio, el cura Medina “me mandó como 10 revistas Playboy, con mujeres desnudas, quería que las hiciéramos requisar. Le tuve que explicar que la desnudez tampoco era ni un delito ni un crimen. Recuerdo que años después reclamó cuando vino Madonna”.

Agregó que “eso fue el año 2008. Esa vez el cardenal Medina, después de una misa de aniversario de los dos años de la muerte de Pinochet, dio rienda suelta a sus conocimientos de cultura pop y recitó este elaborado comentario sobre la visita de Madonna, que se presentaba ese mismo día en el Estadio Nacional: “Los pensamientos de lujuria, los pensamientos de impureza, los actos de impureza, son una ofensa a Dios y una mancha, una suciedad en nuestro corazón”.