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La comentada entrevista que le realizó el periodista Ismael Cala de CNN en español a la Presidenta Michelle Bachelet sirvió como una nueva oportunidad para que la Mandataria abordara el bullado caso Caval, donde se encuentran metidos en el saco su nuera Natalia Compagnon y su propio hijo, Sebastián Dávalos.

En ese sentido Bachelet dijo sentirse tranquila con la labor que está realizando la Fiscalía en torno al negocio de la compra y venta de los terrenos en Machalí, y que “lo que espero es conocer el resultado de lo que la justicia determine”.

La Presidenta aprovechó el momento para aclararle al escritor que “este es un país donde no hay privilegiados, si hay alguna situación de denuncia, aunque no esté claro si es efectiva o no, se investiga sea a quien sea “.

Por este motivo es que la Mandataria explicó que todo este tema ha sido profundamente “doloroso para la familia, sobre todo porque ha habido opiniones y juicios paralelos de la opinión pública sin que todavía sepamos la verdad”.

En otros pasajes de la entrevista la también ex ministra de Salud y Defensa reiteró que esta es su última pasada por La Moneda como Presidenta: “Yo no sé lo que voy a hacer en el futuro, pero lo que no voy a hacer es pretender reelegirme nunca más”.

Precisó que “las democracias requieren de alternancia en el sentido de nuevos rostros, puede ser de una misma coalición, pero nuevos rostros, nuevas figuras, ideas nuevas, yo creo en eso muy fuertemente”.

Sobre las fuertes críticas que se reciben en este mundo en el que se desenvuelve y el dicho de que la política es sin llorar, la Mandataria sostuvo que “lo primero es que uno no tiene que tomárselo de forma personal. La política no es tan diplomática, pero uno entiende que es así”.

La entrevista también dio espacio para que la Presidenta mostrara su lado más relajado, ya que le explicó al periodista con una talla lo que significa ser chaquetero en Chile: Bachelet le mencionó a tres grupos de hormigas: uno nórdico, otro japonés y otro chileno. Los primeros dos se organizaban de tal forma que armaban una fila o saltaban unas encima de otras trabajando en bloque, mientras que las hormigas chilenas se tiraban unas a otras para abajo.