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Cultura

28 de Octubre de 2015

Payador Hugo González entrevista en Décimas al poeta y escritor Alexis Díaz Pimienta

Alexis Díaz Pimienta, poeta improvisador, galardonado escritor cantor que en el aire inventa. Versifica, enseña, cuenta con un talento fecundo. De La Habana, Cuba, oriundo vive en España, y hoy día pasea su poesía por varias partes del mundo.   Su producción, su bagaje, son más de 28 títulos, de estrofas, tesis, capítulos donde destella el […]

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Alexis Díaz Pimienta

Alexis Díaz Pimienta,
poeta improvisador,
galardonado escritor
cantor que en el aire inventa.
Versifica, enseña, cuenta
con un talento fecundo.
De La Habana, Cuba, oriundo
vive en España, y hoy día
pasea su poesía
por varias partes del mundo.
 
Su producción, su bagaje,
son más de 28 títulos,
de estrofas, tesis, capítulos
donde destella el lenguaje.
Hasta el chileno paisaje
vendrá en octubre, trayendo
su saber, y recorriendo
Santiago, Valpo y Chillán,
que sin duda aplaudirán
a este poeta tremendo.

ENTREVISTA

H. G:
Sabemos, desde un comienzo
que el hombre siempre cantó
inventó mitos, narró,
su dicha o dolor inmenso.
Tras este proceso intenso,
qué papel juega ahora mismo
el arte del repentismo
en el concierto global?
está vigente y actual?
cuál es su aporte al lirismo?
 
A.D.P:
El arte del repentismo
no está tan solo vigente:
tiene un futuro esplendente
de lírica y virtuosismo.
La juglaría ahora mismo
renace en nuestros países.
Voces y cuerdas felices
se enlazan y fortalecen
y de un mismo tronco crecen
varias ramas y raíces.

Mucho tiempo se pensó
que este arte moriría.
Simple fantasmagoría
que el propio tiempo borró.
La improvisación nació
como una necesidad
de toda la humanidad,
del hombre y de la mujer,
del mañana y del ayer,
del campo y de la ciudad.
 
¿Y qué aportamos? Frescura.
¿Y qué aportamos? Belleza.
¿Y qué aportamos? Franqueza
verbal, lírica aventura.
Somos de la Oralitura
la parte más expresiva,
más dinámica, más viva.
Son los improvisadores
los únicos escritores
cuya tinta es la saliva.
 
H.G:
Transitas por la novela,
ensayo, poema y cuento
y el verso oral que en el viento
brota de repente y vuela.
Esta expresión paralela,
germina de iguales granos?
cómo ves estos dos planos?
– oralidad y escritura –
están a cercana altura
o son parientes lejanos?
 
A.D.P:
Oralidad y escritura
hace siglos que conviven
aunque actualmente reciben
trato de distinta altura.
Aunque parezca locura
yo desde niño cultivo
ambos “géneros”: escribo
y canto, improviso y leo.
En esta dualidad creo.
En esta dualidad vivo.

Son formas complementarias
de la creación verbal.
En lo escrito y en lo oral
hay fuerzas extraordinarias.
Ambas formas necesarias,
válidas y diferentes.
Una forma  tiende puentes
hacia la otra y viceversa.
Limita y merma su fuerza
quien las ve como excluyentes.

Novela. Improvisación.
Poesía escrita o Canto.
Tanto monta o monta tanto:
todo es verbal creación.
Un relato o un pregón.
Escritura o Repentismo.
Sin dogma o puritanismo,
Sin jerarquías macabras,
Para mí es “magia en palabras”,
para mí todo es lo mismo.

Detesto la jerarquía
entre lo oral y lo escrito,
el absurdo y viejo mito,
la absurda dicotomía.
Detesto la hegemonía
de la palabra “pintada”.
Sin la voz no hubiera nada.
Sin lo oral no hay escritura.
Lo escrito es la partitura
de nuestra música hablada.

Por lo tanto, lo mejor
es hablar de coexistencia.
Co-validez, co-herencia:
nada es mejor ni peor.
“Escritor” y “oralitor”
yo soy desde adolescente.
¿Y sabes lo que se siente?
¡Una libertad genuina!
Cada emoción determina
cómo expresar qué se siente.

H.G:
Háblanos de la enseñanza
del repentismo versal
– una labor magistral
en que eres punta de lanza-
Con qué métodos se avanza?
Qué referentes son guía?
El pueblo es la maestría
o es la academia la dueña?
De qué manera se enseña
a improvisar poesía?

A.D.P.
A improvisar poesía,
más que enseñarse, se aprende;
pero claro, esto depende
de la metodología.
Practicando día a día
se aprende por mimetismo.
Copiando. Haciendo lo mismo
que otros improvisadores
devenidos profesores
del arte del repentismo.

Durante años se pensó
que a payar no se aprendía,
que el repentista “nacía”,
tenía “un don”, qué se yo.
Hasta a Dios se le culpó.
Y a la genética incluso.
Pero yo, que uso y abuso
de lo escrito y de lo oral
puedo decir que, al final,
el Gran Maestro es “el uso”.

Te cuento la historia mía:
yo comencé a improvisar
cuando ni siquiera hablar
correctamente sabía.
Dientes en leche en la encía,
pero décimas maduras.
Con léxicas aventuras
mi padre me “re-educó”:
el fue mi maestro y yo
seguí sus cuerdas locuras.

Pero el viejo no sabía
que aquello que me enseñaba
como un juego, conformaba
una metodología.
Sin saber pedagogía
me enseñó a versos hacer,
qué errores no cometer,
cómo rimar y ordenar
lo que quería expresar
sin escuelas ni taller.

Era un juego. Un simple juego.
Un divertimento más.
Por eso yo fui capaz
de seguir jugando luego.
Por eso ahora yo me entrego
a enseñar lo que aprendí.
A enseñar jugando, sí.
Con el Método Pimienta
devuelvo, de forma lenta,
todo lo que recibí.

Un Método personal,
y lúdico al 100 por ciento.
Juegos de conocimiento
sobre inteligencia oral.
Pedagogía verbal,
otra forma de formarse.
Cualquiera puede iniciarse
y al final el que no paya
por lo menos no se calla
cuando tiene que expresarse.

Resumo: a payar se aprende
con las mismas herramientas
del habla; retroalimentas
la voz y el habla se enciende.
Del educando depende:
si practica o no practica,
si se aplica o no se aplica,
si es bueno o mal estudiante.
Con tanta voz por delante
el silencio no se explica.

¿Qué referentes, qué guía?
Todo payador vigente
o payador precedente
es mester de juglaría.
¿Pueblo o Academia? Un día
habrá más discernimiento.
Solo pregunto, argumento:
¿por qué cuando un ave trina
nadie piensa o nadie opina
sobre el mérito del viento?

Yo lo que hice fue ordenar
de manera secuenciada
cada paso hacia la ansiada
profesión de improvisar.
Gradualmente organizar
los temas como peldaños.
Evitar trucos, engaños
y juntar exquisiteces
para que se aprenda en meses
lo que antes costaba años.

Para mí, modestia aparte,
los dos caminos son buenos.
El copiar moldes ajenos
y el buen estudio del arte.
Mezclarlos es una parte
de mi metodología.
El viento es la Antología
de todos los payadores.
Leyendo el viento, señores,
se aprende a hacer poesía.

H.G:
En Chile se darán cita
en un encuentro integral
la improvisación versal
y la poesía escrita.
De honor, tú eres la visita
y estarás en tu elemento:
la poesía en el viento
y la lírica libresca
buscando que el verso crezca:
tú qué esperas de este evento?

A.D.P:
Antes de que se me olvide:
gracias por esta entrevista:
un payador-periodista
es más de lo que se pide.
Qué bueno que se nos cuide
y qué buenas las propuestas
de entrevistas como estas
en las que publican juntas
tus enjundiosas preguntas,
mis intentos de respuestas.

Lo de “visita de honor”
es un elogio absoluto.
Tú sabes cuánto disfruto
el arte del payador.
Seré, más que espectador,
aprendiz, fiel estudiante.
Porque lo más importante
que hay en cualquier festival
es la Clase Magistral
de todo el que suba y cante.

Espero eso: intercambiar.
Preguntar. Aprender mucho.
Siempre pasa igual: escucho
para poder luego hablar.
Eso espero: inter-payar.
Recibir y dar ayuda.
No andar con la oreja muda
y meditar en diluvio
hasta que a Santitos Rubio
se estudie como a Neruda.

H.G.
Alexis Díaz Pimienta,
agradezco tu atención.

ADP:
Y yo la buena ocasión
que en Chile se me presenta.

H.G.
El cariño se acrecienta
cuando nos damos la mano

ADP:
Recibe, pues, de antemano
la voz de un amigo bueno

H.G.
y acá el cariño chileno
te espera, querido hermano.

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