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Las últimas semanas para la viuda del empresario filántropo Douglas Tompkins no han sido fáciles. Después de la muerte de su esposo el 8 de diciembre, ha tenido que lidiar con su ausencia y en una entrevista con La Tercera, revela cómo fue el episodio que marcó su vida.

En visitas a la Ex Estancia Chacabuco y en largos recorridos en el Parque Pumalín, Kristine McDivitt Tompkins dice que va a esos lugares para “estar cerca de Doug” y también cuenta lo que hará con los terrenos que tenían planeados entregar al Estado. A continuación, la viuda del conocido empresario ambientalista recuerda lo que tuvo que pasar su marido y sus acompañantes:

“Recibimos un llamado desde un teléfono satelital, no sabíamos lo que pasaba. Rick (Ridgeway) estaba casi muerto, mientras Weston (Boyles) y Doug estuvieron en el agua por horas. Yo sabía que al estar dos horas en esa condición sería muy difícil que sobreviviera. Los amigos que estuvieron allí y el mismo Douglas, lo habían visto como un viaje más, de los tantos que habían hecho. El accidente se generó porque entraron en una ‘trampa’ en el lago. Hubo vientos cruzados desde el este y oeste, lo que generó olas inmensas. Se dio vuelta el kayac y luego lo trataron de llevar a la orilla. Weston lo intentó sacar tomado del cuello e incluso se le rompió su remo en el intento de avanzar. (Douglas) no estaba usando un traje de neoprén (comenta que no sabe qué tipo de vestimenta estaba usando realmente). La situación fue compleja porque los vientos los empujaban hacia el centro del lago, donde era más complicado salir”, rememora.

“Sin duda, pero este camino es el más difícil de mi vida. Como Doug siempre dijo: ‘éramos un par’, completamente unidos el uno con el otro. Es imposible imaginar una vida sin él. Siempre dije que quería vivir hasta los 100 años y deseábamos morir juntos; que nos fuéramos a la eternidad. En los últimos dos años, él comenzó a hablar de la tristeza inmensa que sentiríamos si uno de nosotros muriera. Que no podría imaginar el dolor y sensación de pérdida si alguno se iba. Tenía razón: las últimas cinco semanas, me han llevado a un sendero de dolor inimaginable”, agrega McDivitt sobre lo difícil que le ha sido sobrellevar su propia vida luego de la partida del hombre con quien estuvo más de 20 años casado.

Donación de 410 mil hectáreas

Sobre otro tema que profundiza la viuda de Tompkins es sobre uno de los planes que tenía Douglas en relación a la donación que le quieren hacer al Estado. Respecto a este asunto, la labor que está continuando McDivitt es seguir trabajando para que el gobierno acepte la donación de 10 mil hectáreas para convertir esas tierras en áreas protegidas públicas. Incluso, ayer tuvo una reunión con la presidenta Bachelet para avanzar a pasos firmes y concretar el anhelo del difunto empresario. También le pidió que dichas reservas pasen a ser parques nacionales para conformar una ruta de la conservación en la Patagonia.

“El gobierno está trabajando en el tema y le planteé a la Presidenta (Michelle Bachelet) que esta donación es hecha con respeto y buena fe. Este es el momento en que Chile pueda tener un extraordinario legado en la historia. Mi mensaje es que trabajemos juntos para crear algo que durará siglos y será para los chilenos. Serán parques nacionales de un estándar a nivel internacional. Hemos entregado más tierras que cualquier entidad privada en todo el mundo. Si logramos trabajar todos juntos y el Estado acepta la donación, será la mayor entrega de tierras privadas a nivel mundial”, afirma.

“Gastamos millones de dólares para infraestructura y para mejorar estos parques, pues creemos que estas tierras deben pertenecer a todos y no a algunos “ricos” que pueden comprar estos terrenos. Queremos que personas de todos los países visiten estos lugares. Las áreas protegidas dan beneficios económicos a las comunidades aledañas. Hay un tremendo potencial en cuanto a turismo. Todos podrán conocer estos sitios, para apreciarlos y luego, cuidarlos. ¿Cómo se desarrolla una relación con la naturaleza si no se tiene acceso público a estos lugares?”, complementa.

Sobre el legado que dejará Tompinks en la memoria de los chilenos y en su propia vida, no se ahorró recuerdos y le dedicó cariñosas palabras:

“He perdido a alguien que fue el núcleo de mi vida. No se ha ido. Estoy tratando de encontrar la forma de vivir de una nueva manera sin mi esposo. El me dejó tantas cosas: vivo en el Parque Pumalín, en Esteros de Iberá (Argentina) que muestran una belleza natural enorme, estoy en las hermosas casas que él diseñó. Están las tierras que donaremos y los extraordinarios equipos de trabajo que nos apoyan en esta tarea. Muy pocos tienen esas experiencias. El me dejó tanto, que no creo que haya que pensar en él en pasado”.