Vitacura 01

“Chile es un país laboratorio del neo-liberalismo y su clase alta es una maqueta pobre y ordinaria”, fue uno de los últimos posteos que escribió sobre Chile el crítico de arte argentino, Rodrigo Cañete, en su blog Love Art Not People, quizás dando por cerrado el tema que generó revuelo luego de que una serie de colaboradores (trasandinos, por cierto) contaran que en visitas por el país habían advertido exceso de clasismo, consumismo y racismo.

El comentario de Cañete acarrea en esta oportunidad la visión de una chilena, quien sostiene que al menos en lo concerniente a la clase alta las opiniones son asertivas.

“Soy chilena, y por lo menos de lo que leí dan al clavo en lo que consiste la clase alta chilena, y todos los que quieren sentirse parte de ella. Es una maqueta falsa, absurda, pobre y ordinaria, de lo que es EEUU. Es un circuito cerrado clasista y racista, que maneja este país como uds muy bien mencionan, y son dueños desde las farmacias, los colegios y los canales de televisión”.

“Todo lo que se acerca al poder se pudre en esa imaginería, donde todos buscan apoderarse indiscriminadamente de lo de los otros para poder “tener más y ser alguien”. No nos movilizamos, dejamos que pase, no se por qué, pero supongo que estamos subordinados, por el hecho de que no es tan difícil vivir en este país, que es en su mayoría pobre. Yo pertenezco al mundo creativo, que también tiene su lado horroroso, que supongo podrán encontrar en alguna visita o entrevista a algún compatriota suyo que venga por estos lados, que son bastantes, igual como del resto del continente que buscan una oportunidad, porque aquí hay”.

Al final, la mujer, afirma que “me da vergüenza de mi país eso que uds, ven, lo veo en las calles, somos un país laboratorio del neoliberalismo. Pero tambien hay otro Chile, de gente joven y culta, que quiere cambiar las cosas, que está en las calles tal vez lejos de Vitacura y Providencia, un Chile underground que nace ante esta ferocidad que domina el país, que tambien deberían visitar”.

Racistas, clasistas y consumistas

Cabe recordar que según los comentarios de algunos argentinos que escribieron en el blog de Cañete, al venir a Chile fueron testigos -en opinión de ellos- de clasismo y racismo en exceso.

“He estado varias veces en Chile por trabajo y si ves las publicidades o catálogos de cadenas como Ripley o Falabella son siempre personas o familias rubias con ojos claros, algo que en Chile es condición más bien de una minoría muy pequeña. Percibí esa especie de envidia a los Argentinos que al tener mayor influencia Italiana poseemos una mayor cantidad de gente con rasgos europeos”, relató una persona, mientras que otro de los comentarios que completan esa idea es uno que textualmente dice que “en Santiago, salvo que circules por Providencia, o la zona de Vitacura, la Dehesa y las Condes (que juntas no concentran ni el 10% de su población total) la enorme mayoría de la gente que cruzás es de baja estatura y rasgos mestizos, y eso parece ser una molestia para la clase alta chilena que los usa para multiplicar su riqueza pero les resulta un obstáculo para sus aspiraciones de ser una nación desarrollada identificada con el primer mundo occidental blanco”.

“El tema de aparentar y pertenecer es más fuerte, es como si las chilenas intentasen de algún modo ser lo más ricas, rubias y consumistas posibles para intentar compensar justamente el hecho de saberse parte de un país con una mayoría mestiza que no encaja en los estándares de la belleza y la moda internacional por los cuales rigen sus vidas. De alguna manera la mujer rica chilena hace todo lo posible para tratar de no parecer chilena”, tecleó otra persona.

En esa misma línea, alguien dijo que “hay una diferencia radical y más que nada cultural entre la rica europea y la rica chilena que pretende emular ese estilo de vida pero sólo a través del consumo y muy rara vez a través de su educación y cultura… es como si creyesen que sólo vistiendo prada y usando carteras LV mientras manejan un Mercedes Benz rumbo a sus mansiones ya son parte de ese universo sofisticado que en el caso chileno queda reducido sólo a lo material”.