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En el escrito que publica El Mercurio titulado “Malo”, el sociólogo Eugenio Tironi explica la columna del pasado 8 de marzo “Las carreteras se democratizaron”, espacio por el que fue tildado de clasista

“En mi columna anterior daba cuenta de algo que me viene conmoviendo desde hace más de veinte años: cómo Chile, su belleza natural, su patrimonio cultural y su infraestructura pública se hacen cada vez más accesibles a los chilenos: cómo ha venido retrocediendo la más injusta de las discriminaciones, la que brota de la desigual apropiación de algo que es de todos, aquello por lo que han luchado nuestros antepasados y por lo que cada uno de nosotros entrega diariamente algo de sí, esto que llamamos la patria”, propone el hombre detrás de la campaña del “No”.

Luego, Tironi prosigue con la idea que le implicó cuestionamientos a través de las redes sociales.

“Decía, es ciertamente fastidioso para los que teníamos el privilegio de disponer de Chile como si fuera un coto exclusivo, y que ahora lo debemos compartir; pero descontado esto -lo que brota cada vez que el avance de la democracia hecha abajo una prebenda-, estamos ante un logro extraordinario, que alimenta, amplía y materializa el amor por Chile”.

“Por decir lo anterior fui crucificado en las redes sociales. Nadie con quien me topara en los días posteriores dejó de hablarme del tema, en general para decirme que habían observado lo mismo, pero que quizás lo había expuesto de un modo “inadecuado””, agrega el analista.

Sospecha Tironi que “bajo otra firma y en un medio distinto a este, pienso, mi descripción de quienes llenaban este verano las estaciones de servicio en la carretera al sur habría pasado como una modesta observación etnográfica, y no tomado como un escándalo”.

Luego refiere que “osé señalar ‘lo molesto que es para gente como uno perder el privilegio de disponer de tanta belleza solo para uno’, lo que se leyó como desvergonzadamente clasista. Me pregunto: ¿Acaso nos gusta que se atiborren de gente lugares que creíamos exclusivos, sea un lago o una plaza, un balneario o un mall , un autobús o una escuela? Instintivamente a nadie le gusta, ni a rubios ni a morenos, ni a esbeltos ni a rechonchos, ni a ricos ni a pobres. Pero todo nos lleva a negar esta incomodidad, o disparar contra los que la ponen sobre la mesa. Mi columna invitaba a reflexionar acerca de esta reacción, para poder genuinamente superarla; pero en muchos casos, descubrí, la negación es más fuerte”.

Finalmente, sintetiza con que el término “gente como uno”, hecho que -advierte- “provocó el griterío”, fue usado a propósito, pues “nada hubiese pasado si me hubiese escudado en mi condición de sociólogo para aludir a los “poderosos”, los “privilegiados”, los “oligarcas” y otras categorías contra las cuales se puede arremeter sin desgarro personal alguno. Elegí otro camino: no excluirme del escenario y hablar desde mí mismo”.

La comentada columna de Tironi: Las carreteras se democratizaron – The Clinic Online