Los ritos de la despedida a Patricio Aylwin Azócar

Ayer comenzó el Funeral de Estado a Patricio Aylwin Azócar, el primer Presidente tras la dictadura militar. Ciudadanos, autoridades y hasta Carlos Altamirano, el histórico dirigente del Partido Socialista, llegó hasta el Congreso a rendirle honores. Altamirano incluso hizo guardia, en una imagen que sorprendió a muchos. “Yo era muy peleador”, dijo Altamirano.

Bachelet cortejo fúnebre Aylwin A1

Minutos antes de las nueve de la mañana, Irma Santibañez llegó a la intersección de las calles Diego de Almagro con Arturo Medina. Estaba abrigada. Tenía las manos en los bolsillos de su parka negra y una bufanda beige tejida por ella misma. En su cartera, un pañuelo blanco y una bandera. No fue la primera en acercarse a la casa del Presidente Patricio Aylwin Azócar, pero alcanzó a tomar uno de los mejores lugares hacia la residencia donde se realizaría una misa en honor del jefe de Estado fallecido a los 97 años el martes 20 de abril.

Desde la calle, al borde de una valla papal, Irma esperó dos horas y media hasta el inicio del cortejo fúnebre que llevó al Mandatario desde su hogar hasta el salón principal de la sede de Santiago del Congreso Nacional. Cuando lo vio pasar, agitó su bandera

-Vale la pena estar acá porque vine a despedir a un hombre que nos devolvió la alegría y que hizo lo que pedía un país completo. Hizo mucho por este país. Le debemos mucho más que un aplauso porque fue muy importante y querido-, explicó.

Mientras Irma esperaba la última marcha de Aylwin, se aglutinaban más personas en el barrio de Providencia, la mayoría mujeres mayores, con pañuelos, flores y símbolos de Chile y la Democracia Cristiana. En tanto, los conductores de autos oficiales recibían distintivos de “vehículo autorizado”: una hoja impresa con la cara del gobernante de la transición.

Un helicóptero, pasadas las 11 AM, anunció que ya empezaría el cortejo. Solo 15 minutos después, el ataúd del exmandatario fue subido a la carroza Mercedes Benz color plateada de la Funeraria Hogar de Cristo, con una bandera chilena sobre ella. La cargó el presbítero Marcelo Guido y el sacerdote Felipe Berríos, secundado por hijos y cuñados de Aylwin.

A las 11:23, tras encender sus luces rojas, 22 motos Harley Davidson de Carabineros dieron inicio a la caravana fúnebre. Los celulares se alzaron, también flores y fotografías de Aylwin. Irma se emocionó y con su pañuelo, empezó a secarse las lágrimas. Hubo un aplauso cerrado, sin gritos ni cánticos. Partía así el funeral de Estado para el líder de la transición a la democracia.

Preparativos DC A1

La caravana del adiós

En la caravana de autos tras la carroza que llevaba el cuerpo de Aylwin se distinguía una camioneta: una van blanca marca Peugeot conducida por Antonio Estay, el chofer que lo acompañó en la campaña presidencial de 1989, los cuatro años de Gobierno y los restantes 21 como exmandatario.

Estay fue invitado a la ceremonia íntima al interior de la residencia Aylwin, donde asistió con su esposa e hija, y luego acompañó el cortejo. Mientras avanzaba por Bilbao hacia Pedro de Valdivia, Eliodoro Yáñez, Providencia y la Alameda, hasta llegar a  la sede del Partido Demócrata Cristiano, en el número 1460, recordó los años la histórica campaña presidencial del abogado DC.

-Me hizo acordar los viajes al sur durante la campaña presidencial. Cuando llegábamos a las ciudades, la gente se acercaba lo que más podía al auto y casi no nos dejaba avanzar. Muchas veces alguien se apretó los pies por acercarse tanto. Fue como volver a hacerse camino entre tantas personas.
Mientras Antonio conducía, Paz Bascuñán, la nieta actriz del exmandatario saludaba y repartía besos a quienes, en distintos puntos de la capital, despedían a Aylwin.

En el centro de Santiago, efectivos de Carabineros llevaban más de una hora desviando el tránsito y cercando el trayecto con vallas papales en la vereda norte de la Alameda. Desde el frontis de la Casa Central de la Universidad de Chile se escuchaba la música de un coro. Por ahí también pasó el cuerpo de Aylwin.

Son pasadas las 12 horas y en el frontis de la sede de la DC, Hugo Godoy Valdebenito, profesor normalista de 79 años, esperaba el cortejo del exmandatario junto a sus camaradas de La Granja. Lleva 60 años militando y según contó es un admirador de Frei Montalva y Patricio Aylwin.

-La UP tenía al país descontrolado. Nosotros en las bases éramos partidario de la postura de Aylwin, pero también creímos que los militares iban a durar poco en el poder y en vez de eso cometieron toda clase de barbaridades. Gracias al trabajo del cardenal Raúl Silva Henríquez supimos lo que estaba pasando con los Derechos Humanos. Yo soy de ‘los guatones’, el sector más conservador. Cuando hubo que definir el candidato, Aylwin aglutinaba más fuerzas que Gabriel Valdés. Su gobierno sirvió para calmar las aguas. Él cimentó el camino a la democracia y lo hizo muy bien. Ahora creo que tenemos que avanzar hacia una nueva constitución participativa. La del ’80 no nos representa y nos sigue atando al pasado.

A pesar de la militancia, el profesor Godoy reconoce que la Concertación transó demasiado sosteniendo las políticas clave de la dictadura como las AFP y las isapres.

-Antes no era así. Ahora tenemos que volver a ser lo que fuimos entonces. Aylwin fue un hombre mesurado, respetuoso. Supo compartir con todos pero sin dejarse pisotear. Él trabajó por la unidad de los chilenos, porque estábamos muy divididos”, dijo antes de alistarse a recibir el cortejo, que viene girando por calle San Ignacio para detenerse frente a la sede partidaria.

Junto a Hugo, cerca de mil militantes, cargados de flores blancas y banderas de la DC, esperaban ansiosos y en desorden. Con un megáfono, Roberto Moreno, a gritos intentaba poner orden y abrir espacio para que ingresara la carroza. Juan Carlos Latorre, exparlamentario, impartía instrucciones, pero nadie hacía mucho caso. Las principales autoridades de la DC ya estaban en primera línea: el ministro del Interior, Jorge Burgos; la presidenta del partido, Carolina Goic; el resto de la directiva, la bancada de diputados, la de senadores; el matrimonio de exparlamentarios Soledad Alvear y Gutenberg Martínez; y el expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

El único ausente en este lugar fue el diputado por Valparaíso y expresidente del partido, Aldo Cornejo. Cuando llegó la carroza, los militantes se agolparon para tocarla y arrojarle claveles blancos a su paso. Las ruedas pasaron a centímetros de las autoridades que debieron retroceder. Sobre el frontis se proyectaron las imágenes históricas del Presidente.

Entre la multitud de adherentes, estaba Rodemil Alarcón, un miembro de los chascones DC, que ingresó al partido en marzo de 1973. Fue un firme partidario de Gabriel Valdés. Dice que no creía que la transición pacífica fuera a dar resultados, pero la historia le demostró lo contrario.

-Aylwin fue la persona justa para gobernar en ese momento. La historia es sabia.

Inés Álvarez cortejo Aylwin

Cuando la carroza se detuvo frente a las autoridades, todos juntos cantaron el himno nacional y luego el himno de la DC. Inés Álvarez (83), cabello blanco y rizado, cantó a todo pulmón mientras ondeaba su bandera azul. Desde los 23 años que está en la DC. Toda su vida ha sido dirigente social y ahora participa y preside un club del adultos mayores en Cerrillos.

-Se han ido los mejores. Aylwin permitió apaciguar el país y ayudó a unir al pueblo, aunque había muchos obstáculos. Yo vengo en representación de todas mis amigas. Muchas de ellas ya no pueden caminar o ya partieron. Tengo un foto de Aylwin con su señora en mi casa, ahora pienso enmarcarla. Al consultarle por Pinochet, responde: “Por favor, no me nombre a ese asesino. Tengo muchos parientes que perdieron la vida. Mi cuñado Juan Jiménez Vidal lo mató la Caravana de la Muerte. Todavía está desaparecido, mi hermana se murió de pura pena.

Tras los cánticos, la familia bajó de los vehículos, detenidos en la esquina de San Ignacio con la Alameda, a saludar a los militantes , autoridades. Fueron abrazados efusivamente y recibieron las condolencias.

En la Plaza de la Constitución, frente a la entrada sur de La Moneda, ya estaba todo listo para rendir el homenaje en la casa de Gobierno. Inés Carmona fue una de las primeras en llegar. Estaba en primera fila, esperando que la carroza con Aylwin llegara a La Moneda a recibir los honores de la guardia presidencial.

-Vengo a verlo como un agradecimiento, un gesto hacia mis padres y un deber moral mínimo, pese a que no soy su partidaria, nunca lo fui. No me gusta la DC, pero pienso que bajo las circunstancias que se vivían ese momento, fue lo mejor. Para la UP yo estaba totalmente en contra de Aylwin, pero después, cuando asumió, lo hizo bien, fue un gran estadista, moderado, sencillo. Políticos como él ya no existen. Hice campaña por el NO, había que parar con las atrocidades, ya no resistíamos más. Pusimos mucho corazón en recuperar la democracia. La transición fue la única forma de terminar con la dictadura, porque ya estábamos cansados. Al principio yo no estaba a favor de ese proceso, pero con los años entendí que era necesario. Aylwin supo manejar la situación, eran momentos muy complejos.

Inés cuenta que para el Boinazo en 1993 tuvo mucho miedo. Entonces vivía en calle Zenteno, al lado de la Fiscalía Militar, y vio a los militares salir a la calle y correr por el paseo Bulnes.

-Pensé que se venía el golpe de nuevo. Estaba muy asustada de pasar otra vez por lo mismo. Mi hermano ocupaba un cargo político en la VI Región y ese día mi cuñada incluso armó las maletas por si había que arrancar.

Lejos de la imagen de militares en uniforme, asediando la frágil democracia, desde su lugar Irma esta vez pudo ver como a las 12.40 horas la Presidente Michelle Bachelet, rindió homenaje al primer Presidente de la Transición y escuchar a dos clarines interpretar el ‘Toque de los dispersos’, para luego dar paso a una versión ralentizada del himno nacional a cargo del orfeón de Carabineros. En silencio, de negro, y con la banda presidencial, Bachelet despidió a Aylwin.

Entrada ataúd de Aylwin al Congreso

El velorio popular

Al llegar a calle Catedral, para ingresar al Congreso Nacional de Santiago, Juan Carlos Latorre siguió tratando de ordenar el protocolo. Discutió con fotógrafos que insistieron en quedarse sobre la alfombra roja que iba desde la vereda hasta el Salón de Honor del edificio parlamentario.

La familia ingresó al Congreso aplaudida por el público y las autoridades presentes. Andrés Aylwin, caminando con su bastón, fue el más vitoreado. Momentos después el féretro fue bajado de la carroza por una comitiva de parlamentarios, liderados por el presidente de la Cámara de Diputados, Osvaldo Andrade; y el presidente del Senado, Ricardo Lagos Weber.

Atrás los secundaron los edecanes del Ejército y la Armada, más los senadores Andrés Zaldívar, Hernán Larraín, los diputados Yasna Provoste, Sergio Espejo y Matías Walker, más un grupo de militantes que llevan una chapita de Patricio Aylwin en sus solapas.

Los aplausos siguieron, mientras el coro Camerata Bocal de la Universidad de Chile se ubicaba en el tercer piso del Congreso.

Los parlamentarios que ingresaron el ataúd al Congreso se mantuvieron haciendo guardia, la que fue cambiando cada tres minutos con las bancadas de cada partido. Lo hizo primero la DC, luego el Partido Radical, RN y la UDI en conjunto, más tarde fue el turno del PPD, el PS y luego de un grupo de expresidentes DC.

Mientras tanto, en las afueras del Congreso, cuando ingresó Eduardo Frei Ruiz Tagle, la gente le gritó: “Frei, amigo, el pueblo está contigo”. En la entrada del salón, un grupo de jóvenes con banderas demócratacristianas trataron de hacer una guardia formando un túnel al ingreso del Salón, pero miembros de la producción oficial lo impidieron.

Los ministros de Estado presentes hicieron también la guardia de honor al atáud del expresidente, en uno de los momentos más solemnes del velorio. Después de eso, se dio inicio al ingreso de público al Salón de Honor. La primera en entrar fue la señora Ana Lagos. Estuvo desde antes de las nueve de la mañana en las afueras del ex Congreso, esperando para poder despedirlo. Antes de entrar, compró una foto de Aylwin en mil pesos, la puso en su pecho y la aseguró cruzándose el cordón de su bolso negro.

Ana Lagos velorio popular Aylwin

-Estoy acá para verlo y recordarlo como era. Fue un gran hombre y se merece todo esto.

La fila para ingresar al Salón de Honor dio la vuelta al ex Congreso hasta Compañía casi con Bandera, avanzó rápido y en promedio los asistentes esperaron cerca de 30 minutos.

Adentro, Juan Carlos Latorre siguió dirigiendo y organizando todo, aunque en rigor solo estaba a cargo de los discursos. Un grupo de parlamentarios de la Nueva Mayoría se rieron porque el “Caco” siempre oficia de coordinador aunque nadie se lo pida.

Manuel Matta Aylwin, nieto de expresidente, hijo del senador Manuel Antonio Matta, comentó que intuían que el funeral de su abuelo sería así de público y que por eso reservaron el martes como día para la familia.

Alfonso Aylwin, sobrino de Aylwin e hijo de su hermano Arturo, excontralor general la República, agregñi que “ha sido una hermosa despedida”.

A un costado, Isabel Aylwin no dejó de llorar. Es, por lejos, la más afectada. Mientras, su hermana Mariana recibió una y otras vez las condolencias ciudadanas.

Ana María Fuentes, profesora de castellano jubilada y militante DC desde los 14, le arrojó pétalos de rosa al ataúd. Cuenta que cuando estaban en campaña por el NO, Aylwin les decía que se no se preocuparan de andar tirando piedras, sino que de estudiar y ser profesionales.

-Nunca lo vimos enojado o molesto, era una persona muy especial. Ayer lloré mucho. Aylwin era un hombre austero, humilde, no como los políticos actuales que priorizan sus proyectos personales. Nos decía que nunca iba a gobernar para beneficio suyo, sino para beneficio de todos los chilenos. Él quería la unión de los chilenos”.

Al caer la tarde, numerosas autoridades llegaron a saludar a la familia Aylwin. Los miembros de su gabinete Enrique Correa, Eugenio Tironi, Enrique Krauss y Edmundo Perez Yoma, entre otros. Los familiares que no estaban descansando en la Sala de Lectura del Senado, hacían relevo para saludar a los asistentes,

Entre ellos, Carlos Altamirano, el histórico dirigente del Partido Socialista, que llegó hasta el Congreso a rendirle honores y hasta hizo guardia de honor, en una imagen que sorprendió a muchos. Escoltado por Osvaldo Andrade, señaló escuétamente que tuvo muchas discusiones con Aylwin. “Yo era muy peleador”, dijo, poco antes de que se le preguntara por el legado del expresidente.

-Eso es meterse en aguas muy profundas.

Velorio popular salón de honor Aylwin A1

Cerca de las 19:00 hrs, la directiva y bancada del Partido Comunista hizo guardia al ataúd. A las 20:01 horas, el mismo Teillier leyó un escueto discurso.

-Puedo afirmar con seguridad en que no dudamos en su momento en votar por Patricio Aylwin.

Lo siguieron discursos de Isabel Allende y Francisco Huenchumilla, mientras escoltaban personas con vestimenta mapuche al féretro. Antes lo habían hecho otros presidentes de partidos, como Hernán Larraín y Cristián Monckeberg.

Al caer la noche, justo a las 21 horas, la viuda del expresidente, Leonor Oyarzún, se retiró entre aplausos. El Congreso permanecería abierto.

Mañana pasará a la Catedral Metropolitana, donde recibirá el saludo de los feligreses y pasará su último día hasta el viernes, con una misa de despedida y el funeral de Estado, desconocido para muchas generaciones, en el Cementerio General.

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