La UC rompe racha de segundones y se corona campeón del fútbol chileno en infartante fecha final

El cuadro de la franja comenzó perdiendo el duelo con Audax Italiano, pero logró darlo vuelta con goles de David Llanos y José Pedro Fuenzalida, a los 70 y 85 minutos de la brega. Con la caída de O’Higgins en Rancagua ante la U. de Concepción, la victoria le permitió a la UC bajar la estrella número 11.

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“Sufrimos y nos quedamos con este título que es para toda esta gente”.

Las palabras de José Pedro Fuenzalida, autor del gol que le dio el triunfo a la Universidad Católica por 2-1 ante Audax Italiano, resumen el sentimiento que inundó esta tarde las gradas del estadio San Carlos de Apoquindo, luego de que la UC se coronara campeón del fútbol chileno en una jornada de infarto en donde la primera opción la tenía O’Higgins, esto tras llegar a esta última fecha como puntero exclusivo.

A las cuatro de la tarde en punto partieron -de manera simultánea- los duelo de los celestes con la Universidad de Concepción en Rancagua, de la UC con Audax en la precordillera, y de Colo Colo con Wanderers en el Monumental.

La primera sorpresa llegó justamente en San Carlos de Apoquindo una vez que la visita congeló el reducto al abrir el marcador.

Con ese resultado, y con los fantasmas de siempre rondando las huestes del cuadro de Mario Salas, O’Higgins, aún perdiendo, era campeón.

Así la cosas, ambos equipos, celestes y cruzados, se fueron al entretiempo con el marcador en contra, y con la presión extra a partir de que Colo Colo estaba venciendo a Wanderers, obligando de esa manera a un partido de definición con el “capo de provincia”.

Al volver del descanso, las cosas empeoraron para el puntero pues un remate de media distancia de Fernando Manríquez ponía el 2-0 para los penquistas en Rancagua.

En el Monumental las cosas se mantenían igual, mientras en San Carlos comenzaba a crecer la ilusión con un zurdazo de David Llanos a los 70′ para poner el 1-1 para la UC.

En esos momentos, seguían definiendo hipotéticamente albos y celestes, pero un tanto que implicó el empate parcial de Wanderers, dejaba a O’Higgins nuevamente como campeón.

Con toda esa vorágine de sensaciones extremas en los tres estadios, partían los 10 minutos finales y San Carlos de Apoquindo se venía abajo cuando a los 85′ el “Chapa” Fuenzalida marcaba el 2-1 para la franja.

De ahí en adelante, el asunto era esperar, pues la victoria dejaba a la UC, en el peor de los casos, definiendo con O’Higgins, que en esos instantes ya había descontado y buscaba afanosamente el empate.

Pero las cosas no fueron como siempre, no fueron como estos últimos seis años en que la fanaticada de la UC tuvo que aguantar cada fin de campeonato la carga de “segundones”.

O’Higgins no pudo remontar y la UC gritó campeón, con rabia, con llanto, tal como lo hizo el capitán Cristián Álvarez, quien no resistió la emoción y se quebró al enfrentar los micrófonos al borde de esa cancha que tantas veces abandonó con la cabeza gacha.

 

 

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