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“Los pobres con corbata” fue la frase que quedó reverberando la tarde de este último lunes, luego de que el alcalde de Vitacura, Raúl Torrealba, ocupara esa expresión para anunciar la farmacia popular que abrirá en la comuna para ir en ayuda de los pijes venidos a menos.

Aunque puede parecer inverosímil, aquellas avenidas amplias con veredas sin tierra y llenas de pasto que conducen a casonas y departamentos lujosos esconden precariedad, ocultan que la billetera ya no alcanza para ser ABC1.

“Mi mamá es parte de la pobreza con corbata de Vitacura”, cuenta a La Segunda el concejal de esa comuna, Maximiliano del Real.

El edil dice que ella siempre ha vivido en el sector, pero que a diferencia de otras épocas, ahora subsiste con las 300 lucas que recibe como jubilada de la administración pública.

“Un 20% de la población total de la comuna con personas que cabrían bajo el concepto de pobres con corbata o pobreza encubierta”, afirma.

Del Real explica que se trata de personas que viven hace años en la comuna, pero que ya no tienen los medios para pagar el estilo de vida de la cota mil. Entre éstos hay jubilados y profesionales que cuentan con una pensión bastante inferior al sueldo que ostentaban en la vida laboral.

También revela que hay quienes se avergüenzan de reconocer que están en cuerera, y que siguen aparentando y vistiendo ropa de marca.