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No pasó inadvertida para los fanáticos del fútbol la columna que escribe este lunes de Hallowen en El Mercurio Hugo Marcone, referida al incidente en San Carlos de Apoquindo el sábado por la tarde cuando el delantero de Audx Italiano, Marcos Sebastián Pol, pateó a un hincha local que estaba profiriendo insultos a la visita.

“Triste, sucio y ordinario”, se titula el texto del periodista, ampliamente comentado en redes sociales.

“Sobre el castigo a Marcos Pol por lanzarle una patada voladora a un hincha, no hay de qué preocuparse: los operadores políticos que manejan Estadio Seguro, la burocracia del Ministerio Público y los ingenieros calculistas del Tribunal de Penalidades tienen por fin un espécimen de texto para justificar la pega de la temporada”, parte diciendo Marcone.

Agrega el columnista que “además de pertenecer a un club sin ningún peso institucional ni popular, el jugador solo puede apelar como defensa a un estado de máxima alteración, condición que en el caso de Audax también es extensible al arquero Nicolás Peric, dentro de la cancha, y al técnico Hugo Vilches, al borde de la misma”.

Afirma que “el inexcusable desmadre de Pol no puede recubrir, de nuevo, el obsceno comportamiento de los hinchas de Universidad Católica, sobre todo el de aquellos cobardes que se instalan en la tribuna preferente a insultar, escupir y agredir a los jugadores cuando abandonan la cancha”.

“Rascas, groseros, ordinarios y prepotentes, los socios y simpatizantes que hoy aparecen como víctimas, como bien podría ser este muchacho que corrió a encarar a Pol, hace largo rato que actúan impunes, incontrolables, a vista y paciencia de dirigentes impasibles, cómplices y hasta promotores de la mala educación o, sencillamente, de la misma rotería que tanto critican a las hinchadas de Colo Colo y la U”, subraya el periodista.

Por eso es que su opinión, lo del sábado en San Carlos, “volvió a confirmar que (el recinto) no entrega todas las garantías para la seguridad de ningún futbolista”.

“Un 4 a 1 tan sólido no merecía un epílogo tan triste, sucio y ordinario”, cierra.