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En completo hermetismo y silencio, el lunes pasado el senador Fulvio Rossi llegó hasta el Servicio Electoral para desafiliarse oficialmente del Partido Socialista, colectividad en la que militó por más de 30 años.

En conversación con La Tercera, el parlamentario sostuvo que además de la investigación que pesa sobre él en el bullado caso SQM, su visión del actuar del partido era bastante crítica. De aquí en más, Rossi siente que podrá tener mayor libertad.

En palabras del propio legislador, la determinación “me había puesto como plazo noviembre para tomarla, esperando que se hubiese aclarado mi situación judicial. Lamentablemente, los tiempos de la justicia no son los de la política. Han pasado más de 650 días, y al ver que la situación no se cierra, decidí desafiliarme”.

Agregó en esta línea que “quiero hacerle la vida más fácil a la directiva del partido. Han existido cuestionamientos, en mi opinión injustos, y creo que de esta manera cesarán”.

En este punto en particular, Rossi criticó que una parte del PS no respetó su presunción de inocencia, hecho que calificó derechamente como “doloroso”.

“Osvaldo Andrade me ha criticado con dureza, pedía mi expulsión, cuando por otro lado estaba acomodando a su señora. Eso es de una inconsistencia tremenda”, disparó el senador, al mismo tiempo que preguntó: “¿A mí de qué se me estaba acusando? De un problema de financiamiento de campañas. No de que recibiera recursos del Estado que podrían beneficiar a los más pobres”.

Respecto al financiamiento de la política, admitió que quizás debió proceder de otra forma, sin embargo, recalcó que “estamos hablando de una sociedad anónima abierta de mi región, y si fuésemos a ver la cantidad de empresas privatizadas que existen… Se ha hecho una suerte de caricatura del ‘yerno de Pinochet’, cuando en ese minuto era una empresa que colaboraba con la Concertación y la Nueva Mayoría, apoyando actividades de los propios gobiernos regionales, con presencia de autoridades. Ahora, con los ojos de hoy, claro, fue un error político”.

Agregó que “no hay un peso que me haya llevado para la casa, y uno termina en el mismo paquete con gente que defraudó al Fisco o se enriqueció ilícitamente. Con casos de corrupción. Esto no es corrupción. ¿Cómo va a ser corrupción pedir financiamiento legal, incluso para otras personas del partido? ¿Cómo no me va a doler que el diputado Rocafull, escalonista, que recibió los recursos, los agradeció y sabía de dónde venían, los haya negado como los negó?”.

Pese a su renuncia, Rossi aseguró que se repostulará al Senado, ya que “tengo la intención de seguir en política, y cuando termine esto tendré la oportunidad de reficharme”.

Al ser consultado por si existen más motivos para desafiliarse además del caso SQM, contestó que “con esto despejo ese frente y me da la tranquilidad, también, de la libertad, en un momento de mucha liquidez en el ámbito político. Porque también es cierto, y me da pena, que mi partido muchas veces se aleja de su esencia. Me llama la atención, por ejemplo, que el PS no proclame aún a Ricardo Lagos, y que haya sectores que piensan que la política es un concurso de popularidad, y no valoran el liderazgo, la densidad política”.

A renglón seguido afirmó que “muchos en mi partido se sienten acorralados por esa izquierda radical, totalitaria, que ha surgido. Tenemos miedo de enfrentarla. Hay una bancada juvenil que pautea permanentemente a nuestros parlamentarios, y el PS ha dejado de ser un articulador de la coalición. Está permanentemente tironeado por sectores más ultra, con claras pulsiones populistas”.

Siguiendo con el camino de las presidenciales, Rossi criticó que la postura del PS, ya que “yo no sé lo que piensa Guillier. No conozco sus ideas ni sus propuestas. No hay un testimonio consistente de acción política. Por eso, me llama la atención que algunos digan ‘elijamos al mejor posicionado’, olvidando las ideas. Hay un tema que no es menor y lo digo porque conozco al PS, del que he sido secretario general y presidente: si Lagos es el candidato va a haber disidencia en el PS; si Guillier es el candidato, el PS se quiebra”.

Profundizando en su desafiliación, el ex timonel del PS reconoció que “también quiero tener cierta libertad para actuar de acuerdo a mis convicciones. Muchas veces votamos por cosas en que no creemos por ser “leales” con el gobierno, como en la elección de intendentes. Uno debe decir basta cuando ve que el gobierno no rectifica, que no hace una autocrítica por los resultados electorales, que el ministro del Interior no existe”.

“Creo que si el PS no lleva un candidato suyo es difícil reficharse. Uno tiene que estar donde se sienta cómodo, sobre todo a los 46 años”, sentenció.