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La Cámara de Diputados y el Senado aprobaron la noche del miércoles el nuevo proyecto de reajuste para el sector público, que lleva 17 días en huelga.

El articulado que mantuvo el guarismo de 3,2 % pese a que los funcionarios públicos exigían un 4 %, subió esta vez los bonos para los salarios más bajos.

Los legisladores votaron el proyecto en general siendo aprobado por 85 votos a favor, 13 en contra y 7 abstenciones.

Posteriormente, se procedió a votar el artículo 1 del texto sobre la cifra de 3,2 % que fue respaldado por 70 votos a favor, 22 en contra y 13 abstenciones.

El ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, presente en la sala, señaló a los periodistas que el documento mantiene el reajuste general de 3,2 % y la congelación de los sueldos líquidos sobre 4,4 millones de pesos, pero incluye “un esfuerzo especial en bonos” que beneficia en total a casi 950 mil funcionarios.

En tanto, en el Senado se aprobó el reajuste por 17 votos a favor, 3 en contra y 1 abstención. Ahora la iniciativa pasa a ser despachada con el fin de que el Gobierno la promulgue como ley.

Durante esta jornada, la presidenta Michelle Bachelet señaló que los chilenos necesitan “con urgencia” que finalice el paro.

“Hemos hecho propuestas responsables y serias a todas las partes involucradas de acuerdo a las actuales posibilidades económicas de nuestro país”, recalcó.

Los que más han sufrido con los 17 días de huelga de los empleados fiscales, son las personas que necesitan atención médica en los hospitales públicos debido a las miles de operaciones de urgencia que han debido posponerse.

En esta línea, el presidente nacional del Colegio, Médico Enrique Paris, dijo a la prensa que la ciudadanía “ha sido rehén de los funcionarios públicos”.

Señaló que debido a la huelga se han suspendido más de 7.000 cirugías y más de 30 mil consultas con especialistas y que no se están entregando los remedios en los consultorios populares.

El presidente de la Agrupación Nacional de los Empleados Fiscales (ANEF), Raúl de la Puente, afirmó que lo ocurrido hoy en la Cámara de Diputados “no ha sido una derrota” para los trabajadores, sino que “es para los parlamentarios que en forma inconsecuente han procedido (con la votación)”.