detención

A través de una carta al Centro de Investigación (Ciperchile), el pequeño empresario Enrique Faúndez, relató la terrible situación que le tocó vivir junto a sus trabajadores el pasado 25 de noviembre.

Ese día, habían preparado todo para ir de paseo de fin de año y comerse un asado en una piscina. Sin embargo, cuando estaban a punto de partir luego de una entrega a un cliente, un grupo de carabineros les cayó encima, los esposaron y tiraron al suelo. ¿El delito? Los acusaron de haber robado un banco. El problema es que en el auto había sólo una olla con arroz, bebidas y carne. Nunca estuvieron armados, no tenían un botín ni nada parecido: salvo algunas toallas y nada más.

“Estando boca abajo en el suelo, Carabineros comenzó a registrar la maleta de nuestro vehículo. Sólo encontraron toallas de baño, carne para el asado, una fuente de arroz, ropa, y un kilo de tomates. Al percatarse de su error, y de los muchos celulares que grababan la escena en ese momento, los carabineros siguieron tratándonos como delincuentes para no dar muestras de que estaban realizando un erróneo y abusivo procedimiento policial”, cuentan en la carta.

El procedimiento fue completamente fallido e irregular. En los videos que registraron el hecho, se puede oír incluso cómo los transeúntes relatan la escena y comentan que no tiene nada, que no entienden por qué los detuvieron.

“No obstante estar conscientes de que no éramos asaltantes, tres de nosotros fuimos subidos a distintos vehículos policiales. A todos nos llevaron a la 17a Comisaría de Las Condes. A uno de nosotros, Luis Velasco, lo esposaron delante de la gente que se agolpó a mirar lo que sucedía. Sólo le soltaron las esposas a medio camino hacia la Comisaría. Otro de nosotros tuvo que manejar nuestro vehículo acompañado de un carabinero. En el camino nos dijeron que habían recibido una llamada de un banco advirtiéndoles que un auto Toyota Yaris blanco rondaba el sector con cuatro ocupantes y que “posiblemente asaltarían el banco””.

En la Comisaría de Las Condes nos devolvieron nuestras cédulas de identidad. No nos ofrecieron disculpas. Un carabinero se limitó a decir: “Están más limpios que la leche”, buscando nuestra simpatía para que no presentáramos ninguna denuncia por el irregular y abusivo procedimiento de detención. Nadie quiso hacerse cargo de los dos teléfonos celulares que terminaron rotos en el operativo; del daño sicológico y moral provocado a todos nosotros ya que quedamos como delincuentes ante las personas que se acercaron a saber qué ocurría; de haber arruinado nuestro día de paseo y, con posterioridad, del trastorno de no conciliar el sueño desde el viernes debido a la traumática experiencia.

Mientras realizábamos el escrito de nuestra queja en la Comisaría, le dije al joven carabinero de civil: “Tú me apuntabas con nerviosismo y tuve miedo de que me dispararas”. Él me respondió: “Al mínimo movimiento te tiraba”, confirmando así su evidente ansiedad y nerviosismo en aquél momento”.

En el sitio de Ciper puedes leer la carta completa y descargar los videos.