Luis Fernando Rojas (34), integrante de la Fundación Pinochet:

“Nadie nos miró feo”

“Yo pertenezco a la Fundación Pinochet desde los 16 años, en la filial Rancagua. El presidente Pinochet nos visitó y dictó un seminario que se llamaba Presente, pasado y futuro: Regionalización de Chile. Yo era alumno de media y obviamente quedé encantado. En ese tiempo, cuando dejaron a mi general en Londres, luché en la calle. Yo fui de los que salía gritando ‘Ingleses piratas, devuélvanos al tata’, siendo un niño de enseñanza media.

Siempre que puedo voy a los eventos que se hacen por mi general. Fui al homenaje que se hizo en el Caupolicán en el año 2012. Voy a la misa en Los Boldos que se hace todos los años y estuve cuando don Augusto cumplió 80 años y lo celebramos a nivel nacional en las distintas filiales de la Fundación Pinochet.

Mi apoyo incondicional lo tiene mi presidente Sebastián Piñera. Recibió el gobierno en el 2010, después de una larga siesta de 20 años de la Concertación, lamentablemente con el país terremoteado. Él reconstruyó Chile de una manera formidable. El rescate de los mineros nos marcó en la esencia del patriotismo. Si no hubiese sido en el gobierno de Piñera esos mineros jamás hubiesen salido de la mina San José. Hay muchas cosas buenas, y entre estas, obviamente el crecimiento económico que superó el 6%. En el actual gobierno tenemos un 6%, pero de cesantía. La herencia que dejó el gobierno del presidente Piñera pudo haber sido aprovechada por este gobierno para hacer cosas fantásticas, pero ha sido una catástrofe.

Recibimos la invitación de Avanza Chile para la proclamación recién el fin de semana. Venía solo la hora y la fecha del evento por temas de seguridad, con este tema de las funas y lo que sucede en las redes sociales se mantuvo en secreto el lugar hasta el mismo día. Ellos nos dan la oportunidad de participar y obviamente aceptamos de inmediato: ‘Nosotros somos de allá’, dijimos y fuimos con cuatro amigos. Cuando entramos nos dieron banderitas y carteles que decían “Piñera presidente” y al reverso tenía frases como dignidad, seguridad o empleo, que hacían alusión a lo que Chile necesita.

La proclamación me pareció fantástica. Primero recibimos el mensaje de la señora Cecilia Morel, una mujer extraordinaria, una primera dama de todo lujo. Una mujer trabajadora, que sin duda es la muestra de las mujeres de nuestro sector. Luego, Mario Sepúlveda comenzó el ceacheí y para mí, que soy pinochetista, si se grita un ceacheí, ya sea en el estadio, en un grupo de amigos, sea donde sea, yo nunca he dejado fuera al presidente Pinochet, siempre lo termino diciendo ¡Viva Chile y Pinochet! Nosotros lo gritamos fuerte, con toda la fuerza del mundo y nadie nos miró feo.

Cuando terminó el evento nos sacamos fotos con quienes quisimos. Con la Andreita Molina, que es regia y es una mujer encantadora, con mi querido amigo Pancho Chahuán. Es algo natural, siempre después de un encuentro nos tomamos fotografías y después las retuiteamos y las compartimos en el Facebook. Lo lindo de mi sector es que las autoridades no son hombres intocables, son gente muy cercana”.


 

María Isabel Rojas (87), dueña de casa y pinochetista acérrima:

“Me salió del alma”

“Yo sabía de este evento que se iba a hacer por la Teresita, una amiga que conocí en un curso de chocolatería. Ella tiene varios conocidos que son de estos partidos como la UDI y me preguntó si quería ir y dije ¿Por qué no?

Me levanté tempranito, me tomé todas mis pastillas para estar tiki taka. Almorzamos juntas y nos fuimos para la proclamación de don Sebastián Piñera como a las dos y media de la tarde. Estuvimos en una fila eterna, pero con mucha gente dije, o sea nada de rotitos. Hablamos con una señora que viajó del sur para el evento. Imagínate, si ella hizo ese esfuerzo ¿Cómo nosotras no íbamos a ir? Es cosa de principios, creo yo.

Cuando entramos nos sentaron lejos y por mi edad yo no veía mucho, pero escuchaba todo. Fue todo muy lindo, las palabras que decían, que este Chile iba a cambiar, que todo va a volver a ser como antes. Estaba muy emocionada, sobre todo cuando salió don Sebastián. Ahí yo me paré como pude a aplaudirlo. Él se ha esforzado mucho por este país. Se le nota en todo el trabajo que hizo cuando fue presidente. O sea si don Sebastián quiere ser presidente de nuevo, hay que apoyarlo ¿Qué otra opción hay? A los otros no los he visto ni en pelea de perros y ese Lagos se va a morir en cualquier momento, está como yo, ja, ja, ja. Don Sebastián es un adulto que tiene energías, que está bien evaluado o sino dime, ¿Por qué estaba lleno el parque? Todos estábamos con banderas, gritando, me sentí joven por unos momentos.

Hace más de 40 años que vivo en Conchalí, acá tengo mi vida, formé a mi familia, tengo mis amistades. Me vine para acá muy joven porque mi mamá murió a los 55 y me quedé sola. Como no estudié en la universidad, ni en un instituto técnico, siempre aproveché los cursos que hacían las municipalidades. De costura, repostería, cocina chilena, pintura, todas esas cosas que te sirven para llevar un pancito calentito a la mesa.

Cuando llegó la Unidad Popular, yo lo único que quería era orden. La gente cuando vive en lugares donde hay delincuencia, cuando gana una cagá de plata, siempre ve una esperanza en lugares equivocados. Le compraron el cuento al Salvador Allende, ese niño que jugaba a la igualdad. Vivía en Las Condes, pues ¿Cómo alguien que vive en Las Condes, que es médico, que gana sus buenas lucas puede prometer cosas para el pueblo? Lo encuentro una estupidez. Don Augusto hizo lo que se tenía que hacer. Yo entiendo y con el tiempo me fui enterando de todas las muertes, de los desaparecidos. De hecho mi hija Sarita se tuvo que ir a Venezuela con su pareja porque era simpatizante del partido comunista. Fue un momento muy difícil para mí, pero todo fue para mejor.

La alegría me volvió al cuerpo cuando salió don Piñera como presidente en el 2010. Hicimos una comidita con mis amigas, no un asado porque tengo diabetes, pero algo hicimos.

Yo grité ¡Viva Chile y Pinochet! en la proclamación para su candidatura. Me salió del alma. No me da vergüenza decirlo ¿Por qué debería darme vergüenza? Tengo 87 años y no le tengo miedo a nada. Todos los que estaban ahí y no gritaron son unos desmemoriados, no se acuerdan cuando don Augusto cambió al país y lo hizo moderno, nos hizo como uno de Europa. Nada que envidiar, pienso yo ¿Para qué estamos con huevadas?

Yo ya estoy vieja, pero este país tiene que levantarse de nuevo. Le agradezco a don Augusto y a la señora Lucía por todo lo que hicieron, por lo que aportaron y espero que don Sebastián haga lo mismo”.


Sandra Santos (23), estudiante de psicología:

“Yo grité porque para la derecha es una tradición”

“Con mis amigos llegamos gritando con banderas a la conserjería de mi departamento. Gritábamos ¡Se siente, se siente, Piñera presidente! A la vuelta del evento nos fuimos en Uber, hablando de la proclamación. El chofer iba callado, se reía no más y uno de mis amigos le dijo: ‘¿Usted es comunista que está tan callado?’ Ja, ja, ja.

En la universidad no hablo de mi tendencia política. Yo siento que la gente no es tolerante, habla de democracia, pero no lo trabaja porque si uno dice que es de derecha es como si estuvieras insultando a la persona. De hecho, nunca he participado en una marcha. Todos mis compañeros se organizaban, pero a mí nunca me interesó participar.

Mi pinochetismo viene por parte de mi mamá porque me crié con la familia de mi abuelo materno, ellos siempre han sido de derecha. De hecho, mi bisabuelo fue el fundador del Partido Nacional en Graneros. Los valores y la visión de vida política siempre han sido de esa tendencia. Creo que el trabajo que don Augusto hizo en el país fue el correcto. Era necesario hacer un cambio. Mi abuela siempre me cuenta que fue terrible, que pasaron hambre, que tenían que hacer filas, que el país se estaba yendo a pique. Era necesario tomar acciones en el país. No estoy de acuerdo con las torturas. Soy firme en eso. No lo acepto por nada del mundo, pero quizás fue lo necesario, lamentablemente.

Un amigo me invitó a la proclamación de Sebastián Piñera. Uno tenía que dejar sus datos en una lista privada y nos enteramos a último minuto del lugar y hora por tema de seguridad. De hecho, había carabineros afuera y guardias encubiertos adentro del evento para evitar las funas.

Yo cumplí mi sueño porque aproveché la instancia y conocí a Mario Sepúlveda. Todos nos peleábamos por sacarnos una foto con él. Así que lo esperé hasta el final. Me llamó la atención ver al Hardcorito ahí metido ja, ja, ja. Cuando lo vi, dije: ¿Qué hace acá este tipo? igual me saqué una foto con él porque veía esa cagá de programa.

A mí me gustó la proclamación, aunque encuentro que había cosas demás como el número artístico en que de entre el público salían disfrazados de obrero o de profesora, unos cantantes de ópera. Lo encontré fuera de lugar. Lo que sí, había mucho entusiasmo de la gente de provincia, era la que más gritaba. Cuando Mario Sepúlveda grito el ceacheí y se escuchó Viva Pinochet, Piñera no había llegado aún al evento. Él se debió haber enterado mucho más tarde de lo que pasó. Yo grité porque para la derecha es una tradición que después del chi, chi, chi, le, le, le, termine en Pinochet. Para todas las personas que apoyamos a Pinochet, era obvio que iba a pasar. Los gritos venían de todas partes.

Yo creo que el video que se viralizó en redes sociales, donde aparecíamos diciendo ¡Viva Chile, Pinochet! quizás le jugó en contra a Piñera. Según lo que dijo en la prensa, a él le había molestado, pero yo no creo que haya sido para tanto. Imagino que le aconsejaron que dijera eso para que no perjudique su campaña. A los medios tú le dices lo que sea con tal de que tu imagen no se manche.