Con las versiones completamente opuestas de la supuesta participación de Mauricio Ortega en el ataque sufrido por Nabila Rifo, este jueves se cumple un mes exacto de juicio en el Tribunal Oral en lo Penal de Coyhaique. Un mes que terminará con la muestra de las últimas pruebas de la defensa del único formalizado, antes de la redacción de un veredicto que tendrá -de seguro- la atención en vivo de todo el país.

Desde el 13 de marzo pasado, cuando declaró la enfermera del SAMU que la atendió y el propio Ortega declaró su inocencia absoluta en la agresión a su expareja de 28 años, han pasado decenas de testigos y peritos relatando elementos distintos sobre lo ocurrido la tarde noche del viernes 13 de mayo y la madrugada del sábado 14.

Un juicio que tuvo su punto álgido el 23 de marzo pasado cuando apareció en el estrado la víctima, señalando a Ortega como su agresor y relatando otros episodios de violencia con él, cuestionando las preguntas de la Defensoría sobre las relaciones sexuales mantenidas anterior al ataque y recibiendo incluso el apoyo de la Presidenta Michelle Bachelet por redes sociales de “respeto por su historia”.

Las pruebas de la Defensa versus las pruebas de Fiscalía

Al final de los 31 días desde que iniciaron las audiencias, las posturas están divididas. De parte de la Fiscalía señalan que las pruebas expuestas tienen mérito suficiente como para establecer la participación de Ortega, mientras que la Defensoría insiste en que eso no es efectivo y que hasta ahora no se ha podido probar su presencia esa madrugada en el sitio del suceso.

Ambas partes se acusan de presentar pruebas débiles y de tener a firme su posición sobre el ataque. Según la fiscalía, en palabras del fiscal adjunto jefe de Coyhaique, Luis Gónzalez, todas las teorías “alternativas” presentadas fueron descartadas y las pruebas expuestas fueron “bastante débiles”.

“En la práctica fueron relativas y no hacen referencia mucho a la realidad de la carpeta y la prueba producida en estrado. Pero obviamente eso es parte de la estrategia jurídica y veremos qué nivel de convicción logramos con la prueba que nosotros producimos, de la cual estamos bastante tranquilos y obviamente acá los jueces serán los encargados de estimar a su juicio”, señaló el abogado.

González dice que, además de la declaración de la propia Nabila sobre el agresor que la golpeó con piedras y le sacó los ojos esa madrugada, existen pruebas suficientes para establecer la “lógica” del supuesto ataque de Ortega.

“La vinculación con el lugar donde encuentran a la víctima, el domicilio, los momentos previos, la existencia de un motivo que está en el propio imputado, la existencia de una correlación entre esos momentos de la etapa previa con el momento de la agresión, la determinación de los elementos con los que fue agredida que vinculan al domicilio del propio imputado y donde sólo estaba el imputado y la víctima al momento de emprender ella la salida de ese domicilio”, son parte de lo expuesto por los fiscales.

Junto a ellos, señala que los restos de sangre de Nabila en la ropa del imputado, el hallazgo del teléfono celular de la víctima en la habitación que compartían y la similitud entre las piedras en la casa de Ortega y las usadas en el ataque son algunas de las pruebas más contundentes.

Y a eso se suma el testimonio de Rifo, “situación que si bien estuvo matizada por un momento en que la víctima decide no decir la verdad por protegerlo, esa dinámica es una dinámica existente en casos de agresión dentro del grupo familiar, lo que además fue explicado en estrado por ella y además por peritos, lo cual hace que la prueba fluya y se concatene entre sí. La otra cosa es comenzar a mezclar las cosas y ahí tenemos que abandonar la lógica y las máximas de la experiencia que es lo que creemos nosotros”.

Según González, también hay que tomar en cuenta “algunos indicios de falsedades, de mentiras” en la declaración de Ortega, elementos que a su juicio indican “como que preparó este momento de la llegada de las policías a su domicilio en esas siete u ocho horas que estuvo al interior del mismo desde el ataque”.

Sin embargo, desde la Defensoría opinan todo lo contrario. Según el abogado Flores, en estos 31 días “ya logramos, desde el punto de vista científico, excluir a Mauricio Ortega del sitio”.

“Hemos afianzado los ejes sobre los cuales radicaba esta defensa. En la declaración de inocencia del imputado, la evidencia del sitio del suceso que lo excluye, la prueba de ADN que lo excluye, la evidencia material que lo excluye y la presencia de un ADN de un X, un ajeno, que es concomitante al momento de la agresión a Nabila Rifo”, señala el defensor Ricardo Flores.

Flores insiste en que los trozos de hormigón ocupados en la agresión no tenían ADN de Mauricio Ortega, ni epitelial ni de carácter sanguíneo; que no hay huellas del uso de esas piedras en las manos del inculpado y que además no hay ninguna evidencia de agresión física en el camino entre el sitio del suceso y la casa de Mauricio Ortega.

Sobre las piedras, durante su declaración, el perito Francisco Pulgar señaló que las piedras podrían haber sido adulteradas, aunque el fiscal González lo refutó señalando que en su informe pericial no señaló nada al respecto. Pulgar fue una de las cartas de la Defensoría, que prestó declaración por haber entrevistado al joven que llamó a Carabineros y presenció desde lejos parte del ataque.

Otro de los puntos en lo que hace hincapié el defensor es que en el estrado lo que se descartó sobre el móvil de la agresión fue una agresión violenta y no una agresión sexual “a secas”. “¿Si a una mujer, con estas típicas pastillas, la adormezco y la violo, me van a decir que eso no es una violación? Me parece que tenemos los términos confundidos. Acá hay una víctima que fue golpeada violentamente, perdió la consciencia y abusaron sobre ella, al punto que la primera declaración que es el relato que presta a los psiquiatras del Horvitz, en Santiago, es ‘¿me pegó algo?’, preguntando por una agresión sexual. Claro, la idea de ellos es que acá no existió una agresión, pero nosotros hemos declarado lo mismo, que no fue una agresión violenta. Otra cosa es que haya estado sin posibilidad de defensa”, dice Flores.

Además, el abogado señala sobre los cambios en las declaraciones de Rifo que “en las figuras de retractación, en la primera declaración las víctimas normalmente acusan al hombre de violencia de género. En la segunda se retractan y dicen que él no fue o que no existió la agresión. Pero si nos fijamos aquí, en la primera dice que él no fue, descarta la participación de Mauricio Ortega. Y luego en la segunda y solamente en presencia del fiscal, ha ratificado que fue Mauricio Ortega”.

Flores detalla que esa declaración debe tener puntos en común con las anteriores, pero en este caso Rifo cambió toda la situación de la agresión, después la dinámica de persecución y luego la forma de agresión.

Coyhaique

Todo indica que durante esta jornada terminará la presentación de pruebas de la defensa de Ortega y el próximo lunes se llevarán a cabo los alegatos de clausura y el martes habrá veredicto. En la ciudad, en tanto, están todos expectantes.

En locales comerciales y oficinas institucionales la transmisión por televisión no ha cesado y en muchas ocasiones paraliza las actividades normales. Hay rayados y carteles en algunas esquinas exigiendo justicia para Nabila, además de un mural contra la violencia de género en una esquina camino al tribunal oral, ubicado en el puente La Cruz.

Mientras, en la esquina de las calles Lautaro y Monreal, donde ocurrieron los hechos, ya no hay rastros ni muestras de lo que pasó. Los coyhaiquinos, en general, critican el actuar de la fiscalía y las policías en las pericias anteriores al juicio.

Varios vecinos de la esquina donde atacaron a la mujer de 28 años dicen que el perímetro no estuvo resguardado de buena manera los días posteriores. Varios, de hecho, dicen haber caminado sobre las manchas de sangre apostadas en el pavimento y un trozo de pasto en esa intersección.

Y eso ha tenido eco en las críticas de la defensa de Ortega hacia el actuar de los fiscales y la Labocar. En distintas audiencias se ha reparado en supuestos “errores” en las pericias presentadas por los fiscales, los que según la Defensoría Penal Pública dan cuenta de que no hay pruebas suficientes para culpar a la expareja de Rifo y de que la Fiscalía ha tenido una “visión de túnel” contra su defendido.

Sobre ese tema, el fiscal González dice que es una tesis que ha tratado de levantar la defensa de decir que todo está malo y que hay errores en la generación de pruebas, pero él insiste en que el sitio del suceso fue resguardado inmediatamente de la ocurrencia de los hechos por carabineros.

“Eso lo declararon los carabineros. Fue trabajado por personal especialista del Labocar y los sitios del suceso, una vez que se concluye su trabajo son liberados. No es que nosotros hayamos tenido cerrada esa calle durante cuatro días. Obviamente los sitios del suceso en la medida en que se van trabajando se van liberando. Y el sitio del suceso fue trabajado y revisado durante esa mañana hasta que luego fue liberado. Claramente una persona dos días después seguramente podía pasar por donde había sido atacada la víctima, pero el sitio del suceso no tenía el carácter de resguardado”, dice.

Por otra parte, una de las críticas más recurrentes fuera del estrado es el tratamiento que la defensa y los medios de comunicación han tenido para cubrir los detalles del caso. Específicamente, sobre las relaciones sexuales de Nabila.

La semana pasada, un grupo de mujeres colgaron sus calzones en la Corte de Apelaciones de Temuco como protesta contra el tratamiento del caso. Este martes, de hecho, en redes sociales criticaron la exposición de un informe ginecológico en el matinal de Canal 13 que detalló hasta el olor de los residuos y al término del día se registraron más de 350 denuncias al CNTV por esa emisión.

Pero la Defensoría lo justifica al señalar que es muy relevante para probar la no culpabilidad de su defendido. “Eso era absolutamente necesario. Primero, cumpliendo el encargo de nuestro defendido fuimos lo más respetuosos posibles. En segundo lugar, nosotros teníamos que hacer consultas para descartar una agresión y eso se logró, del punto de vista de la respuesta que se nos dio. Y nosotros pedimos la completa privacidad de las respuestas”, fue lo que dijo el defensor Flores.

En la fiscalía, si embargo, piensan lo contrario. “Creo que aquí la propia respuesta de ella en estrado fue sumamente relevante, al plantear qué tiene que ver eso con lo que le pasó, que es la misma posición que tiene la fiscalía. Y ella fue súper valiente y fuerte al decirlo en estrado. Creo que eso es muy destacable para una persona que ha sufrido lo que a ella le ha tocado padecer. El resto, cómo cada uno hace su trabajo, no me corresponde a mi juzgarlo. Uno tiene los estándares de ética profesional que tiene nomás y ahí yo hago la pega que me corresponde a mi”, explica González.

Los otros crímenes en la ciudad

Pero el caso de Nabila no ha sido el único que ha sorprendido a los coyhaiquinos. En menos de 7 meses han tenido otros dos crímenes contra mujeres que provocaron espanto en la ciudad: el homicidio con alevosía de Florencia Aguirre, una niña de 10 años que fue asfixiada, quemada mientras estaba inconsciente y luego enterrada en un foso por su padrastro; y el femicidio de Ruth Erices Aniñir, una mujer que fue asfixiada por su pareja y escondida bajo una alfombra en el patio de su casa durante cinco días.

En ambos casos los culpables están confesos y en prisión preventiva. El primero conmocionó a la ciudad porque su familia la buscó durante dos días vía redes sociales hasta que descubrieron lo que había pasado. El segundo, en cambio, no tuvo mayor cobertura a pesar de que tenía una vinculación lejana con el caso de Nabila.

Según la declaración de José Paredes, autor confeso del crimen, éste la habría conocido en el mismo lugar donde alguna vez trabajó Nabila fue cajera y mesera: el Bar Bohemia. En ese local, según su declaración, Paredes conoció a Ruth, con quien convivía y tuvieron una hija de 1,7 años.

Si bien no fueron compañeras de trabajo y no habrían coincidido en la misma época en ese lugar, las mujeres sí trabajaron ahí. Ruth, de hecho, se habría mostrado muy afectada por la situación que afectó a Nabila, según comentó una familiar. Pero en los hechos corrió peor suerte que Rifo. Su agresor incluso se hizo pasar por ella enviando mensajes de texto a su familia para explicar su desaparición, mientras su cuerpo estaba junto a unos escombros en el patio de su casa.

Ahora el nombre de Ruth está también en el mural de Nabila.