El desesperado whatsapp del guardia que estuvo encerrado con el asesino del Monticello: “Sólo quiero que esto termine”

El funcionario del recinto, que estuvo en cuclillas y en silencio, le fue contado al equipo negociador que se encontraba en el lugar al que Campos llegó primero muy agitado y luego de un par de horas, mientras se desplegaba la tecnología necesaria para corroborar la situación, les informó que ya no sentía ruido alguno. Campos Azócar se había quitado la vida a través de una inyección tras asesinar a Óscar Elías Reyes Valenzuela, crupier del casino y Carolina de los Ángeles Carreño Ávila.


Encerrado en un baño, tratando de que el veterinario Osvaldo Campos Azócar, no notara su presencia, un guardia de seguridad del Casino Monticello fue clave para la acción del contingente de carabineros que buscaba evitar que el ludópata de 42 años cobrara más víctimas el domingo pasado, cuando disparó a varias personas tras perder millones en el centro de juego.

El funcionario del recinto, que estuvo en cuclillas y en silencio, le fue contado al equipo negociador que se encontraba en el lugar al que Campos llegó primero muy agitado y luego de un par de horas, mientras se desplegaba la tecnología necesaria para corroborar la situación, les informó que ya no sentía ruido alguno. Campos Azócar se había quitado la vida a través de una inyección tras asesinar a Óscar Elías Reyes Valenzuela, crupier del casino y Carolina de los Ángeles Carreño Ávila.

The Clinic Online tuvo acceso a los mensajes que envió el guardia, quien posteriormente debió recibir atención sicológica.
Negociador: Tranquilo estamos realizando nuestro trabajo profesional.
Guardia: Sí.
Negociador: No hacer nada.
Guardia: Sólo quiero que esto termine.
Negociador: Si, tranki ya terminará
Negociador: Sigue nuestras instrucciones y mantén la calma.

Según fuentes que conocieron en detalle lo ocurrido, lo más complicado en esas horas fue insistir al guardia en que era imprescindible que se mantuviera en silencio y quieto, en particular porque se temía que Campos Azócar pudiera, a través de su propio teléfono, haberse enterado de que tenía una especie de rehén dado que el hecho trascendió a la prensa, lo que generó tensión con los encargados del casino ya que los equipos tácticos sabían que se trataba de información clave.

LAS ÚLTIMAS HORAS DEL VETERINARIO

Según se ha reconstruido en los días posteriores al ataque, Campos no había dormido bien la noche anterior a la tragedia.Llevaba tres días apostando y aquella mañana, la del domingo, esperaba enmendar el rumbo y recuperar lo perdido las 72 horas previas. A eso de las 10, con la mirada perdida, llega a instalarse a la mesa Pick 1, afuera del VIP, para jugar a la ruleta, como siempre.

Desde el momento en que se sienta en la mesa hasta que acontece la tragedia transcurren 119 minutos. El reloj marca casi las 12 y Campos Azócar pierde sus última lucas. Un millón cuatrocientos mil pesos.

Entonces, sin que los presentes en la mesa lo supieran, incluida la crupier, Carolina Carreño, Osvaldo Campos saca una pistola de su pantalón, da dos pasos hacia atrás, y comienza a disparar.

El primer blanco es un hombre que se encontraba al lado y que vestía la camiseta número 8 de la selección chilena, la de Arturo Vidal. Luego, hace lo propio con Carolina.

Como ya venía el cambio de turno de los crupier, por el mediodía, entra un nuevo grupo de trabajadores, incluido el gerente Oscar Reyes. Este último muere en el lugar tras recibir un impacto de bala en la cabeza.

Campos vuelve entonces a cargar el arma y sigue disparando, impacta a otras personas.

Ya lleno de sangre tras la escena, Osvaldo Campos Azócar camina con toda calma hacia uno de los baños, desde no volverá a salir con vida.

En aquel lugar y luego de varias horas, el veterinario, que tenía un historial de denuncias y detenciones, saca un jeringa, se pone un elástico en el brazo y se inyecta algo que le quita la vida.

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