“La verdadera ideología de género” se titula una columna que publica The New York Times a propósito del movimiento CitizenGo, y el famoso bus de la Libertad que por estos días circula por las calles de Chile con personajes como Marcela Aranda como rostro de este grupo que rechaza la identidad de género.

El medio estadounidense advierte que más allá de cualquier consideración, en el hecho subyace una cuestión a la que hay que atender con atención, y es que “los grupos que conforman el movimiento han sido sumamente cuidadosos con los mensajes que comunican. No proponen reformar las leyes para restringir los derechos políticos o laborales de las mujeres, ni buscan negarles a los hombres, por ejemplo, el derecho a cuidar a sus hijos. Pero sí buscan reinstaurar la lógica que históricamente justificaba ese tipo de restricciones. La base del pensamiento de grupos así es que los hombres y las mujeres simplemente son diferentes: “física, sexual y psicológicamente”. Algo que quizá puede parecer inofensivo, pero que no lo es”.

En este escenario, el mismo medio publica un video que grafica lo que se sostiene. En la grabación se ve Juan Dabdoub, el presidente del Consejo Mexicano de la Familia, lo que podríamos decir es como la versión azteca de Marcela Aranda, tapando la boca y apartando con un manotazo a una mujer que lo increpa por promover estas ideas que no hacen otra cosa que no admitir la diversidad.

Agrega el NY Times, para respaldar su tesis de lo que pretende instalar o restaurar este movimiento, el ensayo escrito por Mary Beard, en el que ella cita un pasaje de la Odisea para mostrar las supuestas diferencias entre hombres y mujeres.

 “Madre mía, marcha a tu habitación y cuida de tu trabajo, el telar y la rueca, y ordena a las esclavas que se ocupen del suyo. La palabra debe ser cosa de hombres, de todos, y sobre todo de mí”, le dice Telémaco, hijo de Ulises, a su madre Penélope.

“Según esta óptica, el acto de Dabdoub se inscribe en una tradición antigua, en la que los hombres se reservan el derecho de hablar en público y también el de asegurarse que las mujeres no lo hagan, recordándoles que cada uno tiene su función y su lugar”, subraya la publicación.