El actor Ricardo Darín es uno de los más reconocidos en su rubro a nivel latinoamericano, y fue entrevistado hace un par de días en la Televisión Pública Argentina, donde contó detalles de su carrera y también analizó la realidad social, cultural y política de su país.

Debutó en el teatro a los diez años, gracias a que sus padres también eran actores. Desde ahí pasaron unos años y saltó a la pantalla grande, alcanzando gran popularidad primero en series de televisión y luego en el cine.

En la íntima entrevista, Darín aseguró que “No elijo siempre el mismo método de aproximación al personaje. Algunos requieren más investigación, datos, y constatar en el campo cómo funcionan esos roles para no guitarrear y para que el espectador no se baje de la narración. Otros roles tienen un poquito más de libertad”.

Sobre su oficio, señala que la parte mágica tiene que ver con “jugar por un instante a que te está pasando algo que no te está pasando, y si juntaste información y hacés las cosas bien, tal vez lo experimentás un poco”.

Al mismo tiempo el trasandino señala que “el teatro va a ser irremplazable. Los actores podremos ser desplazados de cualquier tipo de formato, salvo del teatro”. En la misma línea agrega que “la actuación es una forma de supervivencia. Jugar por un rato a ser otro es defenderte de vos mismo”.

Entrando en la política, el actor cuenta que “me marcó mucho el momento inmediatamente previo a la dictadura del 76, zona a la que no le otorgamos el verdadero peso que tuvo en la Historia. Fue un caldo de cultivo de varias de las cosas que todavía hoy padecemos: la arbitrariedad, la impunidad estuvieron a la orden del día. Sobrevino la dictadura y arrasó con todo temor previo porque efectivamente fue lo peor que nos pasó”.

Más adelante sostiene que “La primera decisión ‘inteligente’ que tomó el terrorismo de Estado fue que la comunicación estuviera completamente cortada”.

Luego de hablar sobre la dictadura argentina, el hombre señala que “todos los días le haría un homenaje a la democracia. Para no olvidar. Pero creo que todavía nos está costando mucho esto de que podemos opinar distinto pero, ¿queremos que nos vaya bien? Entonces planteemos un desarrollo de país que nos contenga a todos de acá a 50 años. ¿Por qué no nos ponemos al servicio del bien común?”

Finalmente hace un crudo análisis al manifestar que “me llaman la atención los países en los que los maestros ganan más que los diputados, donde no ves a los políticos en las tapas de las revistas de farándula, y no ves en esas revistas sus casas y mansiones”.