El suizo Roger Federer es el más grande de todos, en la historia, sobre el rectángulo de los 23,77 metros de largo por los 8,23 metros de ancho que componen una cancha de tenis. En ese espacio diminuto, el nacido en Basilea da cátedra de lo que puede ser la perfección. Como si tocara un violín en vez una raqueta, dicen algunos.

Pero Federer no sólo es gigante ahí, donde la historia ya lo vio levantar 19 torneos de Grand Slam (nunca nadie gano más en el circuito masculino), si no que fuera de este lugar es un embajador de la humanidad.

Resulta que Federer, de madre sudafricana, tiene una fundación en donde brinda educación y comida a cientos de niños en situación de extrema vulnerabilidad.

“La grandeza no sólo se mide en copas: Federer, de mamá sudafricana, ya ayudó con su fundación en África a 309.000 niños con comida y escuela”, comparte el periodista Gustavo Goitía, especialista en el deporte blanco.

La ‘Roger Federer Foundation’ es una iniciativa que el ex número uno del mundo creó en 2004 , y mediante la cual ha promovido la ayuda no sólo en el continente africano, sino que en otros lugares del orbe.