El coronel (r) Francisco Alejandro Reyes Momberg fue uno de los primeros detenidos en el marco de la investigación que sigue la Fiscalía por el millonario desfalco en Carabineros que ya se empina por sobre los $26 mil millones. Definido como “miembro de la organización criminal” por el Ministerio Público, según declaraciones del también formalizado Arnoldo Rivero habría recibido pagos ilícitos mientras se desempeñaba en el Departamento de Contraloría Financiera, para que realizara revisiones negligentes o no efectuara fiscalizaciones en su rol contralor. Además según informes de Inspectoría General de Carabineros, recibió en su cuenta bancaria personal, pagos injustificados por a lo menos 123 millones desde una cuenta institucional de Carabineros de Chile.

El personero ha declarado en más de una ocasión en esta causa y ha buscado configurar la llamada colaboración efectiva. En uno de los interrogatorios, de fecha 30 de marzo de 2017, el uniformado dio cuenta de una arista que, posteriormente, pasó a manos de la persecutora Macarena Cañas: el uso irregular de gastos reservados.

Reyes Momberg fue brazo derecho del General Eduardo Gordón. Este último asumió en 2008 tras la muerte del General Bernales y dejó el cargo en 2011, en medio de los cuestionamientos por la muerte del joven Manuel Gutiérrez, por una bala disparada por un policía, y la publicación de Ciper sobre el encubrimiento a un choque de su hijo.

Pues bien, según el Coronel, en el periodo de Gordon manejó, a expensas de Finanzas, una especie de “caja chica”, proveniente de gastos reservados, que le permitió hacer adquisiciones de forma más rápida y saltarse el proceso de adquisiciones. Previendo que había estado a cargo de compras delicadas, que podrían traerles problemas a Gordon, quemó los registros de las transacciones.

“En los años 2009 a 2011, estuve en la Secretaría General. Mi rol era asesorar en los presupuestario al General Director de Carabineros de Chile. Esto se traducía en ser una instancia de consulta respecto a determinadas decisiones presupuestarias a nivel estratégico, lo que en suma es ver los comportamientos de los proyectos financiados extraordinarios por ley de presupuesto de Carabineros de Chile, tales como en su tiempo el plan cuadrante, remodelación de la sala de urgencia del Hospital de Carabineros. En los tiempos de mi general Bernales, él implementó un fondo de desarrollo estratégico. Mis asesorías las plasmaba en informes que eran enviados a través de la Secretaría General de Carabineros al General Director”, detalló en su testimonio el funcionario que posteriormente, tras su retiro, fue contratado como asesor del General Subdirector en gestión presupuestaria.

Según detalla Reyes Momberg “para efectos del fisco, yo no era girador ni receptor de fondos públicos formalmente, no obstante aquello, por las demandas propias de mi función y apoyo al general director, administraba recursos en el hecho”.

“Los orígenes de estos recursos eran fiscales y provenían de Finanzas. En la administración de los recursos de esa época estaba mi general Iván Whipple y en la Tesorería General estaba de jefe el coronel Riveros (Arnoldo), que es compañero mío. Yo concurría donde el General Whipple, le manifestaba la necesidad de recursos para el General Director. Él me los pasaba en dinero en efectivo o me los reembolsaba a mi cuenta corriente bancaria por el tiempo transcurrido no lo puedo determinar”, cuenta

En otro pasaje de su intervención, narra que “utilizar los dineros de los gastos reservados salía mucho más económico que por la vía de adquisición normal” y ejemplifica con la compra de un televisor de más de $10 millones que rechazó, negándose a firmar la guía de despacho. Esa compra fallida era directa. Posteriormente, pagó por otro aparato sin pasar por procesos administrativos.

“Las labores que yo cumplía, por ejemplo, era la de comprar pasajes para la señora del General Director. Esto lo realizaba con dineros particulares del General Director. Recuerdo además que una vez compré un juego de terrazas en Falabella. Esto lo realicé con mi tarjeta y luego me lo reembolsaban. Agrego que en el caso del televisor que rechacé, compré uno con los dineros que mantenía para la gestión del General Director. Recuerdo que ese televisor fue dado de alta. En cuanto al juego de sillones que compré y fueron enviados al cuartel dos, o sea, a la casa del General Director, no puedo asegurar si fue dado de alta”, plantea.

Reyes Momberg entrega más detalles. Cuenta que “no existía periodicidad en obtención de estos recursos. Cada dos meses o más, estos montos fluctuaban desde $100.000 hasta $5.000.000 o $6.000.000. Estos recursos me los entregaban o reembolsaban. Estos reembolsos los exigía con la sola presentación o exhibición de boletas o documentos que los respaldaban. Esta acción sólo la realizaba con el director de finanzas, mi general Whipple, por lo tanto el único que les podría aseverar esto, es él”. Agrega que “la misma operatoria de trabajo, con menor intensidad, se realizó en el periodo en que me desempeñé como asesor del cargo de General Subdirector, época en la que también me relacionaba con mi general Whipple”.

Para estas operaciones, siempre uso, dice, su cuenta de BancoEstado, pese a que mantiene desde hace años una cuenta similar en Banco Santander.

“Cuando mi general Gordon se fue, toda la documentación que yo tenía de él la destruí. Esta acción no correspondía a una formalidad, no era parte de un procedimiento legal, ni nada. A mí me entregaban una cantidad de dinero si se hacía un trabajo, yo hacía firmar un recibo al trabajador y como no era dinero de una cuenta fiscal, no era parte de ningún archivo físico. Respecto a mi experiencia como funcionario público y con la finalidad que esos registros no fueran mal utilizados en contra de mi General Gordon es que decidí quemarlos. Esto lo realicé en las instalaciones de la casa de campo en La Reina”, confiesa Reyes Momberg.

LA ARISTA SERRANO

Hace tres meses, The Clinic Online publicó una investigación que abrió una nueva arista en la indagatoria por el fraude en Carabineros. Este medio mostró cómo el 21 de junio de 2011, Gordon giró desde su cuenta del Banco de Chile, a través de un depósito a la vista, $21.703.000 a nombre del director del Departamento de Relaciones Públicas de la época, exSecretario General y hoy director de Gestión de Personas, general Jorge Alejandro Serrano Espinosa.

La transacción de Gordon no contemplaba reembolso alguno del subalterno porque los recursos buscaban subsanar una deuda que había adquirido Serrano Espinosa luego de que en mayo de 2011 una auditoría de la Contraloría General de la República objetera egresos de distintas reparticiones dependientes del Departamento IV de Contabilidad y Finanzas. Entre las entidades cuestionadas figuraba Relaciones Públicas por actividades que no se ajustaban a la normativa vigente en materia de gastos de representación, por ejemplo, lo desembolsado en la celebración de la fiesta de navidad de la institución del año 2010.

Tras la revelación de este medio, Gordon y Serrano fueron citados a declarar pues la Fiscalía requiere aclarar de dónde provenían los recursos entregados por el exmandamás institucional a su subalterno.

En su única intervención sobre el tema, Serrano señaló a The Clinic Online que “yo se lo recibí, no tenía ninguna duda de que era dinero lícito, particularmente porque él fue director de Codelco 2 años, fue presidente del directorio de la Mutualidad, lo que le genera un ingreso extra importante, entonces nunca tuve duda de que esa plata fuera de él”.