Benjamín Larraín, veedor de Fútbol Manager en Chile.

Minuto 84 de partido y la selección chilena pierde 2-0 frente a Brasil a estadio lleno. Gary Medel, caminando hacia la mitad de cancha, agita su brazo derecho con el índice levantado, esperando que sus compañeros reaccionen: a Chile le falta sólo un gol para clasificar al Mundial de Rusia 2018.

75 segundos después, Roberto Firmino, 26 años, se saca el peto blanco que utilizan los suplentes brasileños y se alista para ingresar. La pelota sale y se anuncia el cambio: Philippe Coutinho es sustituido por Firmino, con la camiseta 21.

“Una buena carrera para un jugador joven”, comenta Claudio Borghi sobre el delantero en la transmisión televisiva. Tiene razón. Aunque esa carrera pudo haber sido muy distinta.

Cuando era un adolescente, Firmino fue desechado por Sao Paulo. A los 16 años, la única oportunidad que tuvo para intentar ser futbolista fue viajar a 3.174 kilómetros de su casa para fichar por el Figueirense, de la segunda división brasileña.

Jugando por esa categoría, en el año 2010 su rendimiento llamó la atención de un ojeador brasileño de Fútbol Manager, juego con 13 años de historia que simula la experiencia de un entrenador, y que cuenta con más de 300 veedores en todo el mundo dedicados a alimentar la base de datos con las observaciones que hacen sobre futbolistas jóvenes y adultos.

El delantero de 19 años, en esa versión del juego apareció con un alto potencial. A un veedor del  Hoffenheim, de la primera división de Alemania, le llamó la atención cuando usó a Firmino en Fútbol Manager y se lo comunicó a sus jefes. “Fuimos a verlo a Brasil. Vimos en persona todo lo que prometía el juego y decidimos ficharlo”, reconoció Luiz Pfannestiel, director deportivo del club alemán, en una entrevista dada a una radio inglesa.

En diciembre de 2010 lo compraron por cuatro millones de euros. Sin embargo, la decisión fue criticada por la prensa e hinchas, que no entendían cómo podían gastar tanto dinero en un completo desconocido.

En la siguiente temporada, Firmino se hizo con la titularidad en el primer equipo y no la soltó más durante cuatro años. Marcó 38 goles en 140 partidos. Varios clubes se interesaron en él, pero el Liverpool de Inglaterra en 2015 lo compró por 42 millones de euros, diez veces más de lo que pagó el Hoffenheim.

Sus buenas actuaciones hicieron que ese mismo año fuera convocado a la selección brasileña, siendo titular en varios compromisos. Es uno de los cambios más recurrentes al poderoso tridente titular que tiene Brasil en delantera: Neymar, Coutinho y Gabriel Jesús, la nueva joya del fútbol mundial.

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Es un soleado viernes de octubre en el estadio Municipal de La Pintana. Casi 200 personas presencian el partido entre Gasparín y Fernández Vial, por la Tercera División A del fútbol chileno. En el minuto 89 el marcador está 2-1 en favor de Fernández Vial.

“Ese grupo que está allá son del plantel de Deportes Rengo. Vinieron a espiar a los del Vial porque están peleando el liderato con ellos”, revela Benjamín Larraín, sentado en el tablón de la galería. Él es uno de los dos veedores que Fútbol Manager tiene en Chile.

Ante la ausencia de tableros electrónicos, el árbitro marca con la mano tres minutos de tiempo adicional. “El 5 de Gasparín está gordito. En esta división el físico de los jugadores es de bajo nivel. Él tiene 25 años, ya está pasado, pero tiene atributos mentales que lo hacen rendir más que un cabro joven. Aunque en el juego aparece con bajo potencial”, cuenta Larraín.

El árbitro usa el silbato para marcar el final del partido. Fernández Vial ganó 2-1 y gran parte del público aplaude eufórico. Los únicos que se quedan serios son los pocos hinchas de Gasparín y los jugadores de Deportes Rengo.

Luego de ver el partido, Benjamín Larraín ingresará los apuntes a un documento Excel, donde están registrados más de 3 mil jugadores chilenos, de la Primera División hasta la Tercera B. Es el momento que traspasa la realidad a lo virtual, tal como lo hizo el veedor brasileño con Firmino.

Como en el juego se puede ocupar cualquier equipo nacional, desde Colo Colo a Gasparín, es su responsabilidad determinar el nivel con que los jugadores de todos los clubes aparecerán en Fútbol Manager. La información recolectada por él es la que verán los más de 20 millones de usuarios en el mundo. Si una persona de Ucrania quiere usar a Fernández Vial en su partida y disputar la Tercera A chilena, el nivel de los jugadores estará determinado por el trabajo de Benjamín.

Fútbol Manager es un juego de computador que consiste en hacerse cargo de un equipo, simulando ser el entrenador. El usuario debe planificar el entrenamiento, fichar jugadores, diseñar el plan de desarrollo de juveniles, hablar con los futbolistas para subirles el ánimo, dar conferencias de prensa, estudiar a los rivales, cumplir con las expectativas de los directivos del club, entre muchas otras funciones.

La diferencia de Fútbol Manager con el FIFA o PES- los juegos más populares de fútbol-, es que nunca se controla a los jugadores durante el partido. El usuario sólo ve a su equipo en cancha, como si viera un partido de fútbol por computador, aunque los jugadores siguen la estrategia planeada. “El éxito no depende de cuán bueno seas utilizando una palanca, sino de tu capacidad estratégica para manejar un club”, explica Larraín.

En el juego los años van pasando rápido, por lo que los futbolistas jóvenes de hoy comienzan a ser protagonistas en sus equipos. El nivel futuro de cada jugador está definido por los veedores como Benjamín Larraín que los vieron en la vida real y determinaron su proyección en el plano virtual.

Y si hay algo que caracteriza a Fútbol Manager son los aciertos en las predicciones.  En 2007, por ejemplo, el juego pronosticó a los próximos cracks del fútbol mundial. Entre ellos estaban Alexis Sánchez, Sergio Agüero, Radamel Falcao, Carlos Vela, Gerard Piqué, cuando no superaban los 20 años.

Es tal el profesionalismo en el análisis estadístico que tiene el juego, que en 2008 el Everton inglés firmó un acuerdo con Sport Interactive, la empresa creadora, para utilizar su base de datos con el fin de descubrir jugadores a los que sus propios veedores no pueden acceder. Por eso, no es casualidad que Hoffenheim haya utilizado el juego para descubrir a Roberto Firmino.

En la Eurocopa del 2000, Alemania finalizó último en el grupo A, sin ganar ningún partido. Tras el fracaso, la Federación de Fútbol (DFB) modificó la forma de trabajar de los clubes, priorizando el desarrollo de nuevos talentos. La fórmula fue repartir dinero según la gestión de los equipos en sus divisiones juveniles.

Hoffenheim, en la última evaluación sacó máximo puntaje, convirtiéndose en una de las potencias europeas en trabajo con jóvenes. Fue el equipo que más aprovechó la reestructuración del fútbol alemán. Además, es el club que más jugadores aporta a la selección sub 19 de Alemania y, la temporada pasada, ocho jugadores del equipo ideal de la liga se habían formado en su cantera.

Todo ese trabajo dio frutos en lo deportivo: el año pasado, por primera vez en su historia se clasificaron a la fase previa de la Champions League. Sin embargo, en el partido clasificatorio perdieron 4-2 contra el Liverpool de su hijo pródigo, Roberto Firmino, que les marcó el último gol.

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Pablo Tapia llevaba años jugando Fútbol Manager hasta que se cansó de los errores de la liga chilena. Jugadores sobrevalorados, niveles que no correspondían, falta de información eran sólo algunos. Llenó de correos a la empresa creadora del juego, con análisis detallados de las fallas. Tapia frecuentaba los foros chilenos y había ganado reputación por el conocimiento que tenía.

A principios de 2016 le llegó un correo de Sport Interactive. Le ofrecían ser el veedor jefe de Fútbol Manager en Chile. Aceptó de inmediato. Al principio le dijeron que no le pagarían, pero después se enteró que había un aporte. “Yo no lo quise hacer por plata. Era fanático del juego y para mí esta era una oportunidad única”, asegura, aunque afirma que prefiere mantener el secreto del monto. La empresa, dice, no quiere que se sepa.

Semanas después, se contactó a través de un foro con Benjamín Larraín, a quien consideraba uno de los mejores usuarios chilenos de Fútbol Manager. Le propuso conformar una dupla técnica. Como meta se impusieron revalorar un juego que en Chile no se ha masificado, porque según ellos el trabajo de análisis no ha estado a la altura. Ambos estuvieron dispuestos a tomar esta responsabilidad paralela a sus vidas cotidianas, que incluía ir a los estadios y gastar horas recopilando información sin un sueldo fijo.

Pablo Tapia, el veedor que conoció las instalaciones del Manchester City.

La estructura de la empresa funciona así: existen tres jefes mundiales, que recopilan la información y revisan datos todos los días. Luego vienen cerca de 50 jefes de investigación, a cargo de uno o varios países, entre los que se encuentra Pablo Tapia. Después, hay más de 300 colaboradores que se encargan de una o más divisiones o un equipo específico. Benjamín Larraín se preocupa de Segunda División, Tercera A y Tercera B en Chile, mientras que Pablo ve las de más arriba.

A finales de abril del año pasado, a Tapia le llegó una invitación de Sport Interactive para viajar a Manchester a conocer las instalaciones del City con todo pagado. Viajó en mayo. “Allá me reuní con otros 40 jefes de investigación de todo el mundo”, relata.

Tras recorrer las instalaciones y ver un partido en el estadio, se reunieron con el jefe de desarrollo de juveniles del club y el encargado del departamento de análisis de datos. “Ellos hacen un trabajo muy similar al que hacemos en Fútbol Manager, aunque de un nivel superior”, reconoce.

Las similitudes, cuenta, están en que los analistas clasifican a los jugadores por estadísticas. Llegan a un número final, parecido al que los veedores del juego llegan al evaluar a un jugador en la realidad.

El trabajo de un ojeador de Fútbol Manager consiste en saber desglosar lo más preciso posible las diferentes habilidades de un jugador, agrupadas en tres categorías: técnicas (cabezazo, pases, regates, etc.), mentales (determinación, anticipación, agresividad, etc.) y físicas (velocidad, fuerza, agilidad, etc.). En total son 36 subvalores, expresados del 1 al 20. Esas habilidades se ponderan según la valoración de las ligas. No es lo mismo un jugador con buena técnica de Chile a uno de Inglaterra.

-Los analistas de Manchester con un registro de casi tres mil jugadores, han logrado precisar cuál es la edad por posición en la que los jugadores alcanzan su peak. Por ejemplo, un defensor central lo alcanzará entre los 27 y 30 años, y un lateral izquierdo a los 24 años. Eso ayuda a saber si hay que esperar para fichar o apurarse. Finalmente cada posición tiene su mundo propio. Eso lo han logrado recopilando y analizando información-, reflexiona Pablo Tapia.

La misión de los veedores de Fútbol Manager es que el nivel de los futbolistas en el juego sea lo más apegado a la realidad, sobre todo de los jóvenes con futuro. Es por eso que Tapia, tras su experiencia en Manchester, quiere hacer un estudio similar en el fútbol chileno. Aunque a una escala menor. “Empecé analizando a los arqueros. Tomé 50 al azar que hayan jugado en Chile en los últimos 10 años. Usando la reputación de los clubes como parámetro, estoy generando las curvas de sus rendimientos, para determinar a qué edad alcanzan su peak”, confiesa.

Y no se quedó sólo con eso: a finales del año pasado tomó un curso de video análisis en el Instituto Nacional del Fútbol (INAF), para complementar conocimiento.

-En Chile con suerte usan Excel. El sistema del Manchester City de evaluar jugadores, está a años luz. Acá todavía es mucho al ojo, poca metodología, poco profesionalismo. Con las platas que se están moviendo, debería haber mejores departamentos de análisis de datos. Eso les serviría a los clubes para saber, por ejemplo, cuánta plata más necesita en nutrición un cabro de tal sector en comparación a otro-, dice Tapia.

Según su mirada, eso puede influir en el recambio generacional que está viviendo Chile en el fútbol, tras la eliminación de la selección adulta del próximo Mundial. La información podría ser vital a la hora de detectar cuáles son los puntos a mejorar. No es casualidad que precisamente Inglaterra, pionera en análisis de datos, por primera vez en su historia haya salido campeón del mundo en junio pasado en la categoría sub 20, y hace un par de días lo haya hecho en la sub 17, con Phil Foden, jugador del Manchester City, elegido por la FIFA como el mejor del campeonato.

“Según las proyecciones que nosotros hacemos, es muy difícil que en los próximos años aparezca un Alexis Sánchez o un Arturo Vidal. Sin embargo, las selecciones menores tienen un nivel mucho más parejo en todos sus jugadores, con varios futbolistas por posición, lo que es bueno porque los hace trabajar mejor colectivamente. No dependen exclusivamente de dos futbolistas”, cree Pablo Tapia.

Benjamín Larraín, dice que uno de los grandes problemas del futbolista chileno es la debilidad sicológica. Por eso muchas promesas pasan al olvido. Y destaca un caso en particular: en las últimas ediciones del juego, Felipe Gutiérrez aparecía como unos de los chilenos con mayor proyección.

A medida que avanzaban las temporadas en Fútbol Manager, Gutiérrez era habitualmente fichado por grandes clubes europeos. Pero en la realidad pasó todo lo contrario: hoy milita en el Inter de Porto Alegre, en la segunda división brasileña. Tras el Mundial de Brasil 2014, justo cuando iba a fichar por el Inter, el seleccionado nacional confesó: “Estoy consciente de que dejé de ser profesional en este periodo producto de mi estado anímico”.

Pablo Tapia analiza un dato relevante para las futuras generaciones: “De la sub 17 que quedó eliminada del Mundial me sorprendió que venían muy bien desarrollados físicamente. Eso tiene que ver con las condiciones del país; cuando mejora la situación socioeconómica, en general los niños se nutren mejor. Y no fue casualidad: este año jugó la Universidad Católica sub 16 en Ecuador y anduvieron palmo a palmo físicamente con el resto de los equipos”.

Ambos veedores reconocen que ningún club chileno los ha contactado para obtener más información de su trabajo. Les parecería genial que alguno lo hiciera. “Como nos dedicamos a recolectar data por todos lados y nos amanecemos actualizando jugadores, nos duele un poco que no se pesque tanto”, reconoce Pablo Tapia.

Además, dice que cuando hizo el curso en INAF el año pasado, le contó sobre Fútbol Manager a los compañeros que trabajaban en clubes nacionales. No tuvieron la reacción que esperaba. “Con todo lo que les expliqué, no dejan de verlo como un simple juego”, recuerda.

Las promesas del Fútbol Manager para la edición 2018

Internacional

Gabriel Jesús (20 años) – Manchester City

Theo Hernández (20)- Real Madrid

Moises Kean (17)- Verona

Anthony Martial (21)- Manchester United

Vinícius Júnior (17)- Flamengo

Pietro (16)- Genoa

Nacional

Yeferson Soteldo (20 años)- Huachipato

Branco Provoste (17)- Colo Colo

Jeisson Vargas (20)- Universidad Católica

Yerko Leiva (19)- Universidad de Chile

Francisco Arancibia (20)- Universidad de Chile

Diego Sosa (20)- Unión Española