Nacido macho y soltero a temprana edad en Mississipi. Dejó la escuela al cabo de cinco años en el séptimo grado. Consiguió empleo en el banco del Abuelo y aprendió el valor medicinal de su licor. El abuelo creyó que lo había hecho el conserje. Este fue tratado severamente. Vino la guerra. Le gustó el uniforme británico. Se alistó en la comisión RFC, como piloto. Se estrelló. Costó dos mil libras al Gobierno británico. Continuó como piloto. Se estrelló. Costó dos mil libras al Gobierno británico. Desistió. Costó 84,30 libras al Gobierno británico. Dijo el Rey: “Bien hecho”. Regresó al Mississipi. La familia le consiguió un empleo: administrador de correos. Dimitido por acuerdo mutuo por parte de dos inspectores: acusado de arrojar todo el correo recibido a la basura. Nunca se comprobó cómo dispuso del correo saliente. Los inspectores se llevaron un chasco. Cobró setecientos dólares. Marchó a Europa. Conoció a un hombre llamado Sherwood Anderson. Dijo: ‘¿Por qué no escribir novela? A lo mejor no tengo que trabajar’. Lo consiguió. “La paga de los soldados”. Lo consiguió. “Mosquitos”. Lo consiguió. “Ruido y furia”. Lo consiguió. “Santuario”, que aparecerá el año próximo. Actualmente vuela de nuevo. Treinta y dos años de edad. Posee una máquina de escribir que maneja él mismo.