El próximo viernes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se someterá a un control formal de salud, según cuenta The Telegraph. Se incluirán análisis de sangre y orina, controles cardíacos e incluso preguntas sobre su hábito de sueño y vida sexual. Con esto se podría poner fin a los rumores sobre la salud mental y física del magnate.

La prueba se llevará a cabo en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed, el hospital militar más grande del país, en las afueras de Washington. Trump será examinado por el mismo médico que su predecesor, Barack Obama, y se espera que se hará público un resumen de los resultados.

Este es el primer chequeo formal al que se someterá el presidente estadounidense desde su llegada a la Casa Blanca y tiene lugar en medio de especulaciones sobre su idoneidad mental y física para ejercer la presidencia.

Las acusaciones vienen de parte del libro recientemente publicado, Fuego y furia, del periodista Michael Wolf, que ha causado gran revuelo y deja entre ver, entre otras cosas, que Trump tiene problemas mentales y que es “intelectualmente incapaz de ser presidente de Estados Unidos”.