Una joven de diecisiete años residente en Perris, California, logró escapar de su casa el pasado domingo 14 de enero y avisarle a la policía de que sus padres la habían encerrado junto a sus doce hermanos, algunos encadenados y hambrientos. La joven, de hecho, según declaraciones emitidas desde el Departamento del Sheriff del condado de Riverside, “parecía tener solamente diez años de edad y estaba demacrada”.

Los padres, David Allen Turpin, de 57 años, y Louise Anna Turpin, de 49, no pudieron explicar por qué en el momento en que las autoridades irrumpieron sus hijos se encontraban en ese estado, “encadenados a sus camas con cadenas y candados en un entorno oscuro y maloliente”, y fueron acusados de cargos de abuso infantil y tortura.

Entre los hijos se encuentran cinco menores, uno de ellos de dos años de edad, y siete adultos con edades entre los 18 y los 29 años, quienes fueron trasladados al Centro Médico Regional Corona y, según Mark Uffer, director administrativo del lugar, “resulta difícil pensar, cuando usted los ve por primera vez, que ellos son adultos, porque son pequeños”. Luego añadió que los jóvenes son “amistosos y muy cooperativos, a pesar de haberse sometido a un orden muy traumático.

Los menores, a su vez, se encuentran bajo examen y tratamiento médico en el Sistema Hospitalario de la Universidad Riverside, y los Turpin están recluidos en el Centro de Detención Robert Presley, cada uno con una multa de nueve millones de dólares. Hoy jueves ambos deben comparecer en la corte.

La abuela paterna, la señora Betty Turpin, declaró a CNN que los esposos eran muy protectores de los muchachos y que, cuando la familia tomaba vacaciones, todos ellos, los hijos, debían vestir la misma ropa y alienarse de acuerdo a sus edades.

Los vecinos del lugar se encuentran consternados ante la noticia. “Sabías que algo estaba mal. No tenía mucho sentido”, dijo Kimberly Milligan al The Washington Post. “Pero esto es algo completamente diferente.” En Facebook, los Turpin solían subir fotos que aparentaban una familia funcional y armónica.

Por su parte, Mike Clifford, un señor de 60 años, dice recordar algunos detalles que le resultaban extraños. “Solían marchar una y otra vez en círculos en el piso de arriba”, destacó. Clifford nunca vio a más de seis hijos reunidos.

Los Turpin educaban a su prole en casa, y en las listas del Departamento de Educación del estado de California, David Turpin aparece registrado como director del colegio privado Sandcastle Day School, bajo el amparo de una ley estatal.

La hija de 17 años que se presentó ante la policía huyó de casa por una ventana. Según las investigaciones, que aún continúan, los padres no parecen tener síntomas de enfermedad mental.