En Alessandria, en el norte de Italia, una mujer entra al hospital embarazada. Le cuenta a los médicos que quiere interrumpir su embarazo. En Italia el aborto es legal desde hace mucho tiempo, desde los años ’70.

Los médicos le dan el ok, van a sala operatoria. Todo parece ir bien.

Al séptimo mes la mujer se da cuenta que sigue embarazada. Junto a su marido vuelven a protestar porque el aborto no había salido y los estaban obligando a que la guagua naciera. Para la justicia italiana una violación de los derechos de los padres.

Hubo juicio contra el hospital, los médicos y las empresas que distribuyen ahí servicios privados. El Tribunal de Alessandria le da razón a los padres.

El hospital deberá pagar una sanción de 125.000 euros a la madre y 125.000 euros al padre.

Así funciona la justicia.