Laicos de Osorno: “Esperamos que la investigación no se quede sólo en lágrimas"

Laicos de Osorno: “Esperamos que la investigación no se quede sólo en lágrimas”

El representante de la colectividad, Juan Carlos Claret, conversó con The Clinic a minutos de reunirse con el sacerdote español Jordi Bartomeu, a quien entregarán un expediente de más de mil páginas en las que “el nombre de Barros sale más que gravemente mencionado”. “Nos hemos puesto en todos los escenarios: si el Papa quiere centrarse en si Juan Barros fue encubridor o no de Karadima, vamos a aportar todos los antecedentes en los que tanto en el expediente penal, en el fallo penal y en el fallo canónico, se muestra qué es lo que implica a Juan Barros”, dice.

Luego de que el Vaticano anunciara la presencia de monseñor Charles Scicluna en suelo nacional, el grupo denominado “Laicos de Osorno” no dudó en solicitar una audiencia. Ante todo, consideraron que cuentan con evidencia suficiente para colaborar en la tarea encomendada por el Papa Francisco al obispo de Malta: reunir la mayor cantidad de antecedentes posible para decidir si se debe investigar a Juan Barros por encubrir los delitos sexuales cometidos por Fernando Karadima. El grupo comenzó a elaborar un informe que, a estas alturas, supera las mil páginas, y que durante esta tarde será presentado al sacerdote español Jordi Bertomeu, reemplazante del maltrecho Scicluna, quien fue operado por un problema a la vesícula durante la mañana de este miércoles. “Llevamos dos semanas en esto. Cuando me fui a Osorno después de la visita del Papa, el 30 de enero, pensé que iba a tener vacaciones y poder descansar, pero salió Scicluna y nos pusimos a trabajar de inmediato. Este informe nos ha significado días de no dormir, pero creo que hemos hecho un trabajo serio y riguroso, por eso vamos a presentar 1500 páginas”, dice Juan Carlos Claret, portavoz de la colectividad. Según comentó a este medio, el documento recopila “datos objetivos y testimonios. Nos hemos puesto en todos los escenarios: si el Papa quiere centrarse en si Juan Barros fue encubridor o no de Karadima, vamos a aportar todos los antecedentes en los que tanto en el expediente penal, en el fallo penal y en el fallo canónico, se muestra qué es lo que implica a Juan Barros”. “Y hay varias acusaciones, cosas tan básicas como que el primero en denunciar a Karadima no fue una víctima, sino un sacerdote de El Bosque. Entonces hay varios elementos que están en el expediente donde el nombre de Barros sale más que gravemente mencionado. Luego vamos a entregar antecedentes sobre cuál es el problema que hay en Osorno, donde no sólo hay datos, sino que además, nos empezaron a llegar muchos testimonios de la exdiócesis de Barros y personas que lo conocieron, y son testimonios escalofriantes. Vamos a ser fieles a la palabra empeñada y vamos a entregarlos a Jordi Bertomeu y en virtud de eso esperamos que estos testimonios, que son muchos y de muchas partes de Chile, puedan servir para tener la evidencia que tanto pide el Papa”, complementa Claret. Pese a esta inédita instancia, el vocero no olvida que durante su estadía en Chile en enero, Jorge Bergoglio realizó una férrea defensa al obispo Barros por su presunto rol como encubridor. Para explicar el giro de opinión en el Sumo Pontífice, quien finalmente decidió enviar a Scicluna y a su equipo para recopilar antecedentes, Claret apunta a dos elementos: la presión mediática y la gestión hecha por el cardenal estadounidense Sean O'Malley, quien criticó públicamente al jefe del Vaticano cuando le restó importancia a las acusaciones contra el obispo de Osorno. “Cuando desde la misma curia vaticana le empezaron a quitar el piso, significa que hay un problema serio. Durante tres años hemos suplicado para que nos escuchen y la Iglesia nos ha obligado a mendigar, junto con tratarnos de zurdos y tontos. Finalmente, con el tiempo se están dando cuenta que el problema es serio, pero para eso hubo que comprometer la imagen del Papa. Como se dio cuenta que tenía mucho que perder, finalmente reaccionó”, analiza Claret, quien agrega que “sea cual sea la intención uno juzga las acciones, y en cuanto a eso, esperamos que la investigación de Scicluna donde él lloró, no se quede sólo en lágrimas, tenemos la esperanza que las palabras y los llantos pasen y podamos hacer cambios concretos”. La vesícula de Scicluna La mañana de este miércoles estuvo marcada por el imprevisto punto de prensa que realizó el vocero de la Conferencia Episcopal, Jaime Coiro, quien informó sobre la intervención médica a la que debió someterse monseñor Scicluna a raíz de un problema en su vesícula. Según explicó el portavoz, esta dolencia habría sido arrastrada por Scicluna desde su viaje a Estados Unidos, donde sostuvo la primera reunión con una víctima de Karadima, Juan Carlos Cruz. Consultado por este medio, el periodista radicado en Philadelphia dijo no haber notado la molestia física del obispo de Malta, quien debió ser operado en la Clínica Red Christus UC, ubicada en la comuna de Las Condes. El médico James Hamilton, quien se reunió el pasado martes con Scicluna, tampoco observó alguna molestia por parte del entrevistador, a pesar de que “debe haber estado sufriendo bastante dolor, porque lo que finalmente se vio en el comunicado oficial de la Clínica UC, es una condición bastante seria”. “La verdad es que se mantuvo bien entero durante toda la conversación. Se veía cansado, sin duda que se veía cansado, probablemente no quería entorpecer el relato (…) Un hombre bastante estoico, aguantador”, agregó quien fuera la segunda víctima del expárroco de El Bosque que se juntó con Scicluna. A pesar de que el obispo deberá permanecer 72 horas hospitalizado, desde la Nunciatura confirmaron que la agenda prevista será cumplida a cabalidad, sin modificar las audiencias pactadas. Si se llega a cambiar o suspender una reunión, explicaron, se deberá al expreso pedido de la parte entrevistada. En este sentido, José Andrés Murillo llegó cerca de las diez de la mañana de hoy para conversar con Jordi Bertomeu, quien releva en sus funciones a Scicluna y hasta el momento se desempañaba como auditor sacerdotal de las audiencias. Tras permanecer cerca de tres horas junto al español, Murillo manifestó que “es muy gratificante, y en cierto sentido reparador, que personas en la Iglesia por fin te inviten para poder ser escuchado, para dar contar lo que nosotros hemos vivido. Sentir que se están tondo las cosas en serio”. Durante la extensa reunión, Murillo pudo exponer el proceso “que fuimos con los obispos Errázuriz, Ezzati y Barros un poco. Pero sobre todo, cómo nos encontramos con una iglesia que nos cerró las puertas sistemáticamente, que se mostró tremendamente agresiva durante mucho tiempo”. Por este motivo, el creador de la Fundación Para la Confianza valoró que tanto Scicluna como Bartomeu "nos muestran una cara absolutamente diferente de la iglesia”. “Sentirse escuchados en un ambiente así de acogedor, y de confianza, nos hace sentir que estamos ante un proceso serio y que esperamos que siga escalando hacia arriba y que tenga las consecuencias necesarias”, concluyó.
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