La Iglesia católica de Calama confirmó hoy que entregó los “antecedentes necesarios” a la justicia civil, tras recibir una denuncia por abuso sexual contra un menor de edad ocurrido en el 2003 por parte del presbítero Jordi Jorba Navarro.

De acuerdo a un comunicado difundido este martes, con fecha 5 de julio del presente año se dio a conocer públicamente que en la Diócesis San Juan Bautista de Calama, 1.564 kilómetros al norte de Santiago, se recibió una denuncia por abuso sexual del mencionado religioso, quien ejercía su ministerio en la parroquia Asunción de la Virgen de esa ciudad.

Agrega el texto que tras completarse las etapas de investigación, el obispo de esta diócesis, Óscar Blanco Martínez, determinó que estos antecedentes fueran enviados y puestos a disposición de la Congregación para la Doctrina de la Fe, con sede en Roma, organismo que deberá pronunciarse sobre el fondo de esta investigación.

Durante este período, el sacerdote será suspendido de su tarea pastoral como también de la celebración pública de oficios religiosos.

Por otro lado, los antecedentes respectivos fueron puestos a disposición de la Fiscalía local.

El comunicado concluye que “la Iglesia de Calama reafirma su más absoluto compromiso con la verdad y la justicia, en la convicción de que, con esta actitud se contribuye a sanar las heridas ocasionadas por los abusos, sexuales, de poder y conciencia por parte de algunos consagrados”.

Según un catastro publicado por la Fiscalía Nacional de Chile a finales de agosto, actualmente hay 119 investigaciones en curso contra 167 personas relacionadas con la Iglesia imputadas y 178 víctimas cuantificadas, 79 de las cuales era menores de edad cuando ocurrieron los hechos.

En tanto, el papa Francisco ha aceptado la renuncia de siete obispos chilenos, después de que el pasado mes de mayo los 34 obispos del país presentaran en bloque su dimisión ante el pontífice en el Vaticano tras reconocer que habían cometido “graves errores y omisiones”.