Este año la página cumple cuatro años, qué fuerte. Yo no sé en qué momento se habrá viralizado, pero vino después de que un amigo creara OrdinariaUsach. Yo pensé que igual lo podía hacer acá, porque la Chile igual es ordinaria.

La creé en invierno. Un día estaba en la biblioteca de FAU y me prestaron una tablet para estudiar y de repente comenzaron a caer gotas sobre la tablet. Le avisé a la tía para que no me echara la culpa y me dijo “te puedes mover a un lado”, agarró un balde y lo puso en la gotera, en la mesa de la biblioteca. Yo subí una foto a la página y harta gente me mandó fotos de otras facultades. La que más pegó fue la de la FEN, la estupenda, que ni cagando se llueve, y claro, la biblioteca Andrónico Luksic estaba llena de baldes.

Me pasa que de repente la gente cree que trabajo para los gays, y ese nunca ha sido mi foco. El mundo gay no es algo que yo promueva porque siento que existe mucha despolitización. A mí me gustan los memes porque son políticos. Igual trato de no compartir nada que tenga a Piñera o a Kast porque no les quiero hacer publicidad a estos weones.

Tengo 63.556 seguidores. Un 80% de mis seguidores son mujeres y 20% son hombres, eso me dicen las estadísticas.

Ahora vendo publicidad por Instagram. Vendo historias por luca. Al mes igual me hago harta plata, por lo menos es una historia al día, que son como 30 lucas al mes. La primera vez vendí veinte historias en un día. Fue cuático. 

Al principio utilicé OrdinariaUchile como una plataforma donde podía escribir lo que quisiera, porque mi familia es evangélica y en mi facebook personal tenía gente de la iglesia, a pesar de que llevaba como dos o tres años sin ir.

Comencé a escribir cosas que pensaba y que estaban en contra de la iglesia, porque ser cola y ser evangélico es una contradicción.

El año pasado una página de seguidores de Kast subió mis fotos y decía “esta es la Ordinaria”. Me di cuenta de que no tenía sentido seguir ocultándome, ya mucha gente sabía que era yo.

Seis meses después me enteré de que tenía VIH y ahí decidí hacerlo visible. Pensé que no era lo mismo decir Ordinaria tiene VIH a decir Matías tiene VIH. En ese momento decidí unir los dos mundos.

Matías junto a uno de los miembros del Círculo de Estudiantes Viviendo con VIH (CEVVIH), agrupación a la que pertenece.En abril del año pasado la universidad hizo una campaña de test rápido en Casa Central. Yo fui con dos amigas y el test  no salió como esperaba. Nunca pensé que me iba a salir positivo. En el momento me quedé congeladísimo, me costó caleta creer  que fuera verdad.

Me cambié a Fonasa y empecé el tratamiento a fines de septiembre,  ya llevo casi cuatro meses, no he tenido ningún problema y además está el tema del CEVVIH, el círculo.

Comencé a juntarme con unos amigos de la universidad que también tienen VIH. Un día nos preguntamos ¿y qué somos?, ¿somos un colectivo? Nos juntábamos como un circulo de alcohólicos anónimos, por eso decidimos que el espacio era un círculo. Ahí abrimos el Instagram, -que ya tiene 4.000 seguidores- para tener un lugar donde la gente nos escribiera, un espacio donde nos llegaran dudas, y enfocado al público al que nos dirigimos, que son jóvenes y adolescentes con VIH.

La planificación del círculo consiste en hacer una actividad para conocerse, y después una jornada de inducción, donde se habla de VIH tanto médico como en términos políticos y sociales, para que las personas conozcan cómo es su virus, les explicamos que en un hospital no te pueden negar la atención, que no te pueden dejar sin pastillas. Esa es nuestra misión, ir desmitificando y educando.

Un compañero me dijo que cuando le contó a su familia que tenía VIH comenzaron a separarle todo, una taza, un plato, una cuchara, un tenedor, una toalla y le separaban la ropa cuando la lavaban. El VIH al final es más prejuicios que realidad, puros estigmas y discriminación.

La gente cree que a pesar de que haya tratamiento, en algún momento sí o sí vas a llegar al SIDA y te vas a morir, que van a pasar diez o quince años y te vas a morir, y que tienes que andar abrigado, que no puedes tomar, que no puedes carretear, y eso es mentira. Yo he hecho mi vida normal, sólo que me tomo una pastilla todos los días.

Para el trabajo con el Círculo han sido muy importantes las redes sociales, mucho más que los medios. La comunicación se da de forma más efectiva y directa. Las campañas que saca el Minsal sobre VIH duran dos o tres semanas en la tele, las pasan una vez al día a las diez o once de la noche, cosa que no la vea nadie,  y ¿qué pasa el resto del año? ¿El VIH es importante solo durante un mes y luego se olvida?

Creo que OrdinariaUchile no es mi foco para este año. Voy a seguir utilizando la plataforma para compartir cosas que me interesan, para difundir información, pero creo que nuestra misión ahora es seguir trabajando en círculos regionales y ojalá lograr levantar la primera red chilena de jóvenes positivos y hacer un encuentro nacional.

Mi plan 2019 es contarle a mis papás que tengo VIH. Contarles que era cola fue súper difícil, porque familia evangélica, muy cerrada, y ahora que ya superé el tema de la homosexualidad, sentí que caí en otro closet. Tengo las pastillas escondidas en la casa, tengo una carpeta con los exámenes, todas las cosas del CEVVIH, un pendón, afiches, y un montón de condones que nos da el ministerio. Si me los pillan van a decir “y pa qué tiene tantos condones este niñito”.

*Por Maritza Peña, estudiante de periodismo.