Giannina Fruttero actriz

Giannina Fruttero siempre quiso ser actriz. Incluso después de tener una hija a los 16 años, mantuvo su parecer. Barajó otras opciones que podrían darle más estabilidad laboral, como lenguaje o literatura, pero finalmente entró a teatro en la Universidad de Chile.

A sus 28 años ya ha participado en varios proyectos en televisión: encarnó a la hermana del protagonista en la serie Zamudio, interpretó a una de las niñas de Alto Hospicio en La cacería y hará el papel Sonia en la próxima película de Pablo Larraín, Ema.

Entre sus trabajos, destaca Ramona, una serie de ficción dirigida por Andrés Wood, emitida por TVN entre fines del 2017 y comienzos del 2018, de la cual fue la protagonista. Es una historia ambientada en 1967, que cuenta la vida de dos hermanas que llegan a Santiago huyendo de su padre violento. Ahí se encuentran con una trabajadora sexual que las lleva a la población del Zanjón de la Aguada, donde sobreviven a la pobreza y al machismo de la época.

Por su interpretación en Ramona (disponible en CNTV), fue nominada a los premios Platino en abril del año pasado y ha obtenido distintos reconocimientos. Los más recientes fueron el martes 22 de enero en los premios Caleuche, evento creado por Chileactores, donde fue galardonada como Mejor Actriz y obtuvo el premio Revelación.

En una entrevista dijiste que te incomodaba este mundo de élite de la televisión. ¿Todavía te sientes así?
– En general, el clasismo me incomoda mucho. A pesar de pertenecer a un circuito privilegiado de la sociedad por ser artista, me incomoda cuando aparece la clase.

¿Cómo se expresa el clasismo en el teatro o en el mundo de la televisión?
– En el contenido, por la gente que crea la idea, por la gente que tiene la capacidad de producir, por la gente que tiene la capacidad de dar plata, por las personas que están en esos cargos de directorios de un canal o los que están haciendo sesiones. Claramente el territorio de ellos es más amplio para poder crear, porque tienen el poder adquisitivo para hacerlo.

¿Te sientes en desventaja respecto de otras personas?
– No. Lo único que me puede hacer sentir en desventaja, y que siento cuando estoy trabajando en un proyecto personal, es que yo no tengo esa capacidad de financiamiento ni de producción con la que otra gente nace, que tiene esa suerte… Y está bien, ojalá que la usen bien.

Pensando en películas como Roma o la misma serie Ramona, que han sido bien valoradas por la crítica, ¿crees que estas historias, desde la marginalidad o desde una perspectiva de mujer, están siendo más valoradas por el público?
– No lo sé. Creo que lo que sí está siendo más valorado por el público es el arte. Si un buen producto, de buena calidad, buena factura, con gusto, con arte como Roma uno lo quiere ver, independiente de la historia que contenga. Ramona y Roma supieron hacer esta mezcla perfecta entre contar el lado B de la historia de un país con esa cuota de belleza, de arte y de calidad necesaria para los espectadores. La vara subió heavy con las nuevas plataformas de cine y series, y ellos supieron contar bien esas historias.

A pesar de que el rodaje de Ramona se desarrolló en 2015, TVN la estrenó a fines de octubre del 2017. La emitieron los sábados a las 22.30 hrs. y la publicidad fue débil, considerando que antes de ser estrenada, ganó los premios a mejor serie y a mejor actriz en el Festival de Biarritz en Francia.

“Creo que no le tenían fe a Ramona y por eso no le dieron la publicidad que necesitaba una serie como esa. Creo que no lo hicieron porque las personas con poder de decidir el contenido subestimaron al público. Subestimar al público ha sido uno de los grandes errores de los canales de televisión y por eso están como están. La gente tiene Netflix, HBO, Youtube, internet, y (los canales) no se han reformado, no se han cuestionado nada. Ahora ha salido una que otra teleserie distinta porque necesitan vender y menos mal que están empezando a escuchar, pero tienen que empezar a pensar también”, critica la actriz.

¿Crees que la crisis de la televisión se resolvería con lo que dices?
– Debe haber un cambio de directorio de todos los canales, así de radical. Gente nueva que piense cosas nuevas, que escuche lo que está pasando, que de cierta manera sea parte de los movimientos sociales. Al final todo se pudre cuando estos círculos de poder se repiten y se repiten, porque lo que les interesa es llenarse los bolsillos una y otra vez. También encuentro necesario que aparezca pronto el canal público del que se viene hablando hace muchos años. Y creo que es fundamental tener más mujeres en las directivas.

Más amor, menos basura

Al recibir el premio Caleuche a mejor actriz, Fruttero llamó al escenario a sus compañeras de la serie, Belén Herrera (Helga) y Paola Lattus (Carmen). “Gracias a estas dos bellas y poderosas mujeres, que sin ellas no habría sido posible crear este mundo, y a todo el equipo de Ramona. Muchas gracias por permitirnos contar un trocito de nuestra historia desde el punto de vista de tres mujeres que dieron la pelea por generar algún cambio en la historia. Es la pelea que estamos dando hoy y no vamos a parar de darla”, declaró.

Más tarde, cuando fue merecedora del premio Revelación, agregó que “el 2018 fue un gran año, donde decidimos hablar, decidimos gritar si era necesario, decidimos creernos entre nosotras. Estamos demostrando que, a pesar de ser educadas para competir entre nosotras, no somos eso, somos más que eso, que queremos generar un cambio real”.

La oriunda de Estación Central explica que para ella el movimiento feminista significó un despertar, sobre todo porque comenzaron a nombrarse ideas que ella sabía que estaban mal, pero no tenía cómo explicarlas. “El lenguaje es muy importante y el 2018 conceptos como ‘patriarcado’, ‘machismo’, ‘feminismo’ fueron apareciendo como si fueran ‘dame medio kilo de marraqueta’. Eso despertó movimientos internos en mí que me hicieron estar muy alerta conmigo misma. El feminismo fue una reeducación a mí misma y un despertar tanto personal como colectivo”, dice.

¿De qué manera influyó esto en tu carrera como actriz?
– Si ya me cuestionaba todo, ahora lo hago cinco, diez veces más. Si me llega un texto y pienso que es machista, llamo para hacer cambios desde mi lugar de actriz, desde mi personaje. (Pienso en) cómo hablar desde el feminismo, cómo poder comunicar lo que me gustaría pero sin ser panfletaria tampoco.

Otro mensaje potente que entregó la protagonista de Ramona en los Premios Caleuche fue a través de su vestuario. En la cola de su vestido blanco tenía bordada la frase “Más amor, menos basura” y, al recibir el premio a actriz revelación, repitió la consigna y agregó “en todos los sentidos”.

Se entiende que te referías a un tema medioambiental, pero ¿qué más sentidos tiene la frase?
El machismo es basura. El otro día tuve una entrevista con un señor opus dei que me decía que las feministas nos estábamos volviendo muy violentas. Y le dije que sí y es fantástico porque tenemos rabia acumulada de muchos años. Yo no creo que la violencia sea 100% destructiva, también puede construir, depende del foco que tenga. Por ejemplo, cuando plantas algo, picas la tierra, haces un hoyo, le pones fuerza y creas algo nuevo… El feminismo es eso.

El mensaje literal en cuanto a la basura también es importante para la actriz. “Claramente tiene un sentido medioambiental que me tiene muy preocupada, de verdad. Quiero tener más hijos, pero pienso que mejor no porque puede que mueran porque está todo contaminado. Alguna gente me dice ‘que eres alharaca, si el planeta no se va a acabar de aquí a mil años más’. No, sí se puede acabar muy pronto. Nosotras podemos ver ese fin, no es tan loco”.

Camino al éxito

Para Giannina Fruttero el éxito no consiste en ser famosa, tener dinero y seguidores en Instagram y que te regalen cosas… “Sería un buen tipo de éxito, pero no lo tengo ni lo persigo”. En cambio, ella espera llegar a ser una “muy, muy, muy buena actriz”, enfatiza. “Cada vez intentar construir mejor, entregar mejor, tener más verdad, comunicar mejor, comprender mejor lo que quiere el director o la directora. Cada vez estar preparándome más para poder ser mejor en lo que hago”, cuenta.

Es por eso que hoy se encuentra explorando áreas del mundo audiovisual que van más allá de la actuación: está en proceso de montaje un corto que escribió con su compañera Daniela López y está escribiendo la película La puerta. “Estuve en producción y en asistencia de dirección cuando grabamos. Me ha ayudado a entender cómo funciona el cine y a verlo de otra forma”, explica la artista.

De todas maneras, sigue aceptando proyectos como actriz: en febrero grabará dos cortometrajes y en marzo, la película de egreso de estudiantes de la Escuela de Cine.

Hoy, sabe que la decisión que tomó de niña era la correcta y por suerte no la cambió por una profesión “que correspondía”. El carácter comunitario y la conexión con el público le dan sentido a su oficio y la hacen continuar en esa dirección: “Que toda la gente ponga su energía, tiempo y disposición en un fin común superior es un acto humano noble. Se hace para que otras personas lo puedan ver y se genere un trabajo sensible. Es un trabajo hermoso, me gusta todo del teatro”.