Aunque según el islam el perro es un animal impuro, empezaba a ser habitual ver en ciertas zonas de Teherán a ciudadanos paseando a sus mascotas por la calle, una costumbre a la que las autoridades quieren ahora poner freno.


Tampoco van a permitir el transporte de perros en los coches, según el jefe de la Policía de Teherán, quien subrayó que van a vigilar y actuar “seriamente” para impedir que se infrinjan estas normas.

El perro, el mejor amigo del hombre para algunos y un animal impuro para otros, siempre ha sido visto con malos ojos por las autoridades de Irán, al igual que ocurre en otros países islámicos de la región.

Se trata de un “nayes esencial” para el islam, es decir, algo sucio cuyo contacto deja al musulmán en un estado de impureza que le impide cumplir con sus ritos religiosos.

Principalmente el sudor, la saliva y el pelo de los perros son los que “ensucian” a las personas y provocan que la oración “no sea válida”, en opinión del líder supremo de Irán, Ali Jameneí.

El fallecido ayatolá Ruholá Jomeiní, fundador de la República Islámica, dijo incluso en los años 80 que si la tierra pisada o meada por un perro se usa después para la construcción, ese edificio ya no es puro.

Por ello, aunque no había leyes precisas que lo prohibieran, tradicionalmente no era común tener un perro como mascota en Irán y, menos, pasearlo en espacios públicos.

Es el caso de Maral, una arquitecta de Teherán que solo saca a su perro Nabat, de cinco años y de la raza Shih Tzu, al patio y a la terraza de su casa para evitar conflictos.

“Por miedo, no lo llevo a la calle porque creo que algunos vecinos pueden molestarle o incluso la policía me lo puede quitar alegando que no tengo derecho a pasearlo”, se lamentó a Efe Maral.

Esta joven de 30 años explicó que hasta ahora no había una ley que lo prohibiera, pero como en la práctica podías tener problemas ella nunca quiso “arriesgar la vida de Nabat”.

Con el reciente anuncio de la Policía, Maral consideró que la situación va a empeorar y que las restricciones van a ser aplicadas de “modo más duro”.

Los dueños de perros en Teherán son en su mayoría de clase media y alta del norte de la capital, que en los últimos años han seguido la moda de Occidente de tener mascotas.

Uno de ellos, un informático de nombre Behrang, comentó a Efe que desde hace cuatro años saca a pasear todas las noches a su perro de raza Tigre a la calle o a un parque cercano a su casa.

Behran subrayó que nunca ha tenido problemas con la policía, ni cuando pasea a su perro con collar ni cuando lo lleva suelto en el coche, pero sí ha notado el rechazo de algunas personas.

“A veces cuando estoy en la calle paseando al perro hay gente que se aparta o se cruza de acera. Esto me incomoda porque no es mi intención molestar a otros vecinos”, agregó.

Los problemas con los vecinos han llevado a algunas personas a dejar a su perro en uno de los escasos refugios establecidos, que en su mayoría acogen a canes vagabundos en muy mal estado y que se encuentran abarrotados en medio de la desidia de las autoridades.

Para respaldar la nueva normativa, un vídeo de la agencia semioficial Fars hizo hincapié en que en otros países también hay ciertas restricciones respecto a los perros y mostró la imagen de un can mordiendo a un niño en la zona de Lavazan, al noreste de Teherán.

Este ejemplo ha sido aprovechado por los internautas para afilar cuchillos. Una de las bromas en las redes sociales indicaba que “con la excusa de que un perro mordió a una persona, han prohibido pasearlos en sitios públicos o llevarlos en el coche”.

La frase, en tono irreverente, continuaba que también un “madah” (cantautor de poemas para los imanes) en una ocasión efectuó disparos con una pistola, por lo que preguntaba con ironía: “¿No deben prohibir el movimiento de los ‘madah’ en la ciudad?”.