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5 de Febrero de 2019

La ex Varsovia comunista: su pasado y presente en la Unión Europea

Fotografías y textos por Gonzalo Silva. Varsovia, la capital de Polonia, vivía en el amparo del régimen comunista, que, sin querer ser un aliado, no tuvo más remedio a ser operada por el Stalinismo, que convirtió al país y, en especial, a Varsovia, en una ciudad que se tuvo que reconstruir en tiempo récord tras […]

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Una postal única: los taxis que antiguamente operaban dentro de la ciudad, hoy son un símbolo turístico. Foto por Gonzalo Silva.-

Fotografías y textos por Gonzalo Silva.

Varsovia, la capital de Polonia, vivía en el amparo del régimen comunista, que, sin querer ser un aliado, no tuvo más remedio a ser operada por el Stalinismo, que convirtió al país y, en especial, a Varsovia, en una ciudad que se tuvo que reconstruir en tiempo récord tras las profundas heridas que dejó en esa ciudad la Segunda Guerra Mundial, la cual tomó siete años en levantarse.

La sensibilidad del pueblo polaco se respira en cada esquina, donde la ciudad hizo resistencia frente a la invasión Nazi ocurrida en 1939, que la dejó prácticamente en el suelo. Luego, en 1940, los nazis construyeron un gueto para los judíos que vivían en esa ciudad- eran la segunda mayor población fuera de su país, tras Nueva York.

El ex territorio socialista tiene esparcida su herencia cultural por toda la ciudad.

“La herencia de lo que dejó el comunismo en este país es innegable, pero solo queda en eso: su historia, su arquitectura y nada más”, señala un guía de los famosos tours ‘Free Walking Tour’ que se pueden tomar de forma gratuita y que muestran los lugares y zonas típicas de la capital de Polonia, que claramente, muestra cierta molestia con la era soviética cuando les preguntas por “lo que dejó la URSS” en Varsovia.

Parte de la ciudad de Varsovia.

La herencia soviética en la ciudad se deja notar: en cada esquina hay edificios re construidos tras la invasión nazi, en que el 1 de febrero de 1945 los rusos proclamaron la República Popular de Polonia, que dependía netamente de la ex URSS.

En 1980, la ciudad fue declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. El Palacio de la Ciencia y la Cultura, es el edificio más predominante en la ciudad en cuanto a historia y altura, ya que fue un regalo que realizó Stalin a la ciudad en 1955. Hoy, esa construcción se convirtió en un edificio multi-uso, que alberga universidades, teatros, hoteles, oficinas de Coca-Cola y marcas de lujo. Aires contradictorios al significado que representaba tamaña construcción hace medio siglo atrás.

También polémico por el alto rechazo que existe, dado a su pasado y lo que significó para los polacos lo que en variadas ocasiones han deseado derribar aquella construcción, lo que no ha sucedido.

Palacio de la Ciencia y la Cultura. La herencia de Stalin y atrás el capitalismo en su expresión más bruta.

La caída del Muro de Berlín significó la apertura total a la economía capitalista, en que el recuerdo se convirtió en un bien material y arquitectónico muy bien preciado por los polacos para hacer olvidar el pasado sin eliminar del todo lo que la URSS hizo por la ciudad.

Por ejemplo, en el lugar donde se congregaban los partidarios del régimen Comunista en plena capital, hoy existen tiendas como Ferrari o Mont Blanc; en el lugar que se reunían los partidarios, hoy abundan los café con internet y restaurantes.

Durante años, se reunían los partidarios de la República Popular de Polonia. Hoy es un edificio que alberga tiendas de lujo y museos.

La Varsovia hípster

El Barrio de Praga, situado al otro lado del río Vístula -que divide a la ciudad-, fue el único rincón de la ciudad que no sufrió daños. En ese rincón, los rusos estuvieron atrincherados durante la guerra, y siempre gozó de mala fama por ser un barrio “pobre y peligroso”.

Dado a los cambios culturales que ha enfrentado la ciudad y el país, este barrio goza de una fama peculiar: edificios con balas que aún logran verse en las fachadas de las construcciones; casas que aún mantienen vestigios desde hace siglos y que se ubican en una zona post-industrial, donde en el presente hay museos de Vodka –pieza de alto interés turístico en ese país-, y que ofrece una variada oferta en el quehacer de la sociedad polaca que también se le denomina “la zona hípster de Varsovia”, en que destacan además el Museo de Neón o el Soho Factory, un híbrido de tiendas y galerías de arte.

Ciudad Vieja

Este centro neurálgico concentra gran parte de la actividad turística de la ciudad. Edificios y castillos que datan del siglo XVI y XVII, guardan vestigios de lo que fueron los antepasados de la ciudad, logrando para gran parte de los polacos, llevar al olvido la arquitectura de bloques construidas por el socialismo décadas atrás.

Un lugar clave que configura la historia del país; la zona histórica posee elementos particulares que llevan a los turistas a viajar en el tiempo con la meticulosas obra de arte que poseen sus edificios y museos, que convirtieron a la ciudad en un rincón de Europa del Este y que se sigue denominándose como un “milagro” con respecto a al crecimiento económico. Además, de ser un lugar histórico, Ciudad Vieja, presenta la apertura a la economía capitalista, en que su principal calle Nowy Swiat está llena de tiendas de lujos, universidades y que mantiene su pasado intacto. En las bancas ubicadas al costado de las calles, los turistas pueden visualizar asientos de marmol negro con historias de uno de los principales compositores, Frederic Chopin. Un verdadero museo.

Parte de la arquitectura de Ciudad Vieja, Varsovia. Foto por Lily Nardoux.-

Parte de la arquitectura de Ciudad Vieja, Varsovia. Foto por Lily Nardoux.

Gastronomía

Una cocina en base a productos lácteos y verduras es lo que se puede encontrar en gran parte de los restoranes en Varsovia. Pero no se puede dejar de asistir a los clásicos “Bar mleczny” o llamados “Bar de leche”, que durante los tiempos de la República Popular de Polonia, los obreros iban a almorzar o merendar a ese lugar, en donde los precios eran muy bajos y comida casera. Todo muy local y los ingredientes que ocupan son muy frescos.

Bar de Leche. Foto por Gonzalo Silva.-

La llegada del capitalismo hizo que muchos de estos “bares” cerraran, dada a la pujante competencia que trajo la llegada de capitales y que el imperialismo cultural intentaba dejar atrás la huella de un país con larga tradición. Como dato: en la era socialista habían 40 mil “milky bars”, en que solo predominaban platos en base a leche y verduras. Hoy, puedes encontrar platos con cerdo, vacuno y pollo.

Los Pierogi es la representación clásica de la comida polaca. De aspecto similar a una empanada en pequeños tamaños, se sirven aproximadamente cinco en un plato que va acompañado de algún tipo de crema (tomate, ácida o champiñones). Otros platos a destacar es la Botwinka, que es una preparación de sopa fría en base a crema que contiene betarraga, berro y huevo y que solo se sirve durante la temporada estival. Una gastronomía que goza de buen sabor, comida fresca y una buena atención, que sorprenderá a más de alguno con la mezclas de ingredientes.

Pierogi, un clásico en la comida polaca. Foto por Gonzalo Silva.

Sopa que sólo se sirve durante el verano polaco. Foto por Gonzalo Silva.-

El renacer económico

Pese a ser el primer país que luchó para alejarse del socialismo, hoy es considerado como el “país ejemplar” para el resto de los países del Este. La nación arrastra una historia de dolor y sangre, también por los recortes que hizo el Estado en el área de bienestar y empleo durante los setentas y ochenta que lo mantuvo en una profunda pobreza. En el presente, es un país que posee buena salud financiera y para el resto de los países pertenecientes a la Unión Europea está “bien calificada” dado que es un territorio que critica fuertemente los pasos de Rusia con respecto a movimientos políticos y sociales. Polonia ingresó el año 2004 a la Unión Europea, su PIB creció cerca de un 40% entre el año 2003 y 2014.

El edificio donde se controlaba a la prensa y la información durante la era socialista. Hoy, es un edificio con tiendas y marcas de lujo. Foto por Gonzalo Silva.-

Fotografía dentro del metro de Varsovia, Polonia. Foto por Gonzalo Silva.-

Una postal única: los taxis que antiguamente operaban dentro de la ciudad, hoy son un símbolo turístico. Foto por Gonzalo Silva.-

El cambio de paradigma dentro del país hizo que la sociedad europea fijara con otros ojos el crecimiento que lograba tener el país gracias a la industrialización (es el mayor productor de bienes electrónicos dentro de la UE); la llegada de capitales extranjeros y la posición política que tienen dentro de Europa.

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