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Laura Mlynarz, presidenta de la FECh: “En el gobierno de Boric no se logró avanzar en las expectativas que teníamos como movimiento estudiantil”

Tras dos años sin representación por falta de quórum, la FECh vuelve a tener presidenta. Laura Mlynarz, estudiante de Ingeniería Civil Hidráulica y ex futbolista asume el desafío de reconstruir la organización estudiantil, articularla con otros actores sociales y volver a poner las demandas de los estudiantes en la discusión nacional.

Por 15 de Agosto de 2026
Foto: Adriana Thomasa / The Clinic
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Laura Mlynarz, nueva presidenta de la FECh, asumió tras dos años sin representación y con el desafío de “reconstruir la organización estudiantil”. Criticó que en el gobierno de Boric “no se logró avanzar” en educación y afirmó que el movimiento debe articularse con otros actores para poner sus demandas en la discusión nacional.

  • La lista “Conectemos la Chile” ganó la FECh con 60% de los votos.
  • La federación estuvo dos años sin representación por falta de quórum.
  • Mlynarz plantea reconstruir la organización y articularse con otros actores.
  • Criticó al gobierno de Boric: “No se logró avanzar” en educación.
  • Dice que seguirán con asambleas, federaciones y movilizaciones.

El artículo presenta a Laura Mlynarz, nueva presidenta de la FECh, y el momento que vive la federación tras dos años sin conducción. La entrevista repasa su visión sobre la política estudiantil, su vínculo con el colectivo y sus críticas al gobierno de Boric por no cumplir expectativas en educación.

Estos resúmenes son generados por inteligencia artificial y chequeados por el periodista a cargo.

En la calle Periodista José Carrasco Tapia, en el centro de Santiago, se encuentra la Casa FECh, una edificación de tres pisos cubierta, por dentro y por fuera, de coloridos murales. En sus paredes conviven los rostros de figuras de la izquierda, como Salvador Allende y Ernesto “Che” Guevara, con el de la poeta Gabriela Mistral y escenas protagonizadas por manifestantes anónimos de distintos momentos de la historia del país.

En la sala del pleno –un espacio donde caben más de cien personas y se reflexiona sobre asuntos políticos de la federación– ubicada en el tercer piso, está Laura Mlynarz. Es alta, tiene el pelo crespo y suelto y viste un chaleco de lana. No se ve cómoda con las cámaras, su jefe de gabinete le pide que sonría y ella se esfuerza por hacerlo.

Antes de comenzar esta entrevista, Laura coordina un encuentro de la federación con los estudiantes del liceo Liceo Augusto D’Halmar, quienes iniciaron un paro exigiendo mejoras de infraestructura.

Desde que salió electa como presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh), su rutina dio un giro de 180 grados. Define su cargo, y el de quienes la acompañan, como un trabajo 24/7 en el que deben “setear” la cabeza cada cinco minutos.

–En un minuto tienes que estar dando una entrevista en una radio; al siguiente, haciendo trabajo voluntario. Dos horas después, tienes que estar en una facultad exponiendo en un foro; después, hablando con un decano; después, con una organización o con la Secretaría de Medio Ambiente. Tienes que tener la capacidad de poder hacer esos giros y volver a enfocarte.

El 12 de mayo su lista “Conectemos la Chile”, formada por estudiantes ligados a las Juventudes Comunistas (JJCC) y al Frente Amplio, ganó con un 60% de los votos, llegando a ocupar un cargo que no tuvo representación por dos años tras no alcanzar el quórum mínimo de participación.

Lo anterior, evidenció una desafección a la política universitaria que según Laura es síntoma de lo que ocurre en la sociedad. 

–La Chile es también un reflejo de lo que ocurre a nivel país. La crisis de representación es propia de ciertos períodos y procesos, como lo fueron, por ejemplo, las experiencias de la convención constitucional. También la propia pandemia, el alejamiento de los espacios colectivos y el salto generacional hicieron que varias generaciones no se transfirieran información unas a otras. Y no solo información, sino también experiencia.

–Ahora los estaban llamando por el paro en el  Liceo Augusto D’Halmar ¿Es un tipo instancias en el que intentan estar presentes?

–Son espacios de vinculación con quienes compartimos una agenda común. Dentro de esa agenda, siempre hay que ponerse a disposición para dialogar, generar un intercambio de experiencias y sacar adelante ciertas demandas particulares, así como otras más transversales que vayamos construyendo en conjunto.

Laura, el fútbol y el colectivo

Antes de entrar a la universidad, la adolescencia de la presidenta de la FECh estuvo fuertemente marcada por el fútbol con su participación en las divisiones inferiores, jugando de cadete en Santiago Morning. También jugaba partidos amistosos mixtos, en uno de ellos se cruzó con el ex presidente de la FECh (y del país) Gabriel Boric.

–Jugar fútbol con mis compañeras ha sido esencial desde muy chica. También ir al estadio. Soy hincha de la U y siempre voy a ser hincha. Todos los fines de semana iba al estadio, veía los partidos, los comentaba, me los vivía. Creo que todo eso es parte de la desconexión, pero también de un sentido de identidad muy propio, al menos en mi caso.

Al referirse a sus pasatiempos, además del deporte, destaca su interés por la ciencia y la historia, una mezcla que se ve reflejada en títulos que le han gustado, como Un verdor terrible de Benjamín Labatut.

Está en cuarto año de Ingeniería Civil Hidráulica, una carrera que tuvo que congelar –tal y como lo hicieron otros presidentes como Camila Vallejo y el propio Boric– para dedicarse al cargo que asumió, pero que entiende como parte de una formación estrechamente vinculada con su rol político.

–Me gusta mucho cómo la ingeniería se mezcla con las comunidades, especialmente con las comunidades rurales. La crisis hídrica también es relevante y creo que, en la medida en que la ingeniería sea capaz de abordar las problemáticas comunes de las personas, las problemáticas permanentes, y generar transformaciones reales, obviamente cumple un rol social, comunitario y político. Para mí, la ingeniería es política.

–¿Todo es político?

–Sí.

–¿El fútbol es político?

–Sí, por supuesto.

Para Laura el concepto colectivo es amplio, y abarca tanto a su equipo de fútbol como a los compañeros con los que día a día comparte en la federación.

–¿Era la política un tema que se hablara en tu casa?

–Se hablaba harto de política y también se ejecuta la política. Desde chica he ido a movilizaciones con mi familia, a las romerías del 11 de septiembre o a instancias de memoria. Me acuerdo también de las protestas contra HidroAysén y de las movilizaciones medioambientales a las que iba con mis primas.

¿Tienes algún referente de la política chilena?

–Lo he dicho varias veces: mis compañeras de militancia y mis compañeras de equipo, con quienes trabajo en el día a día, mis compañeros de federación. Creo que ese es el mayor espacio de inspiración, el que también te permite reforzar ese sentido de convicción y compromiso. También, históricamente, Mireya Baltra, ministra del Trabajo del gobierno de la Unidad Popular, una gran dirigente sindical que después asume un cargo en un gobierno en el que el feminismo todavía no era una consigna instalada.

–¿Y externo a la política?

–Fernanda Pinilla, una seleccionada nacional de fútbol que terminó estudiando licenciatura en ciencias en la Chile y está haciendo un doctorado. Yo la encuentro una persona muy seca.

Su llegada a la FECH

Pese a que su papá, el geólogo Iván Mlynarz, fue presidente de la FECh a fines de los años 90 y comienzos de los 2000, Laura dice que eso no influyó necesariamente en su decisión de asumir el liderazgo estudiantil ni le dio más confianza en el proceso.

Describe que el rol de su padre es más bien el de un “papá normal”, con quien conversa sobre cosas cotidianas y de la vida, como por ejemplo, de unos tomates que cultivan en su casa y de cómo crecen.

–¿Ves tu postulación a la FECh como la culminación de un proceso que comenzó cuando eras niña?

–Estar en este espacio de representación tiene que ver con el rol que a uno le toca jugar. Depende del momento, de las necesidades y también de lo que el colectivo defina. En ese sentido, quizás ahora me toca ser presidenta de la FECh y asumir ese rol a partir de la experiencia que tengo en otras responsabilidades y espacios. Tal vez me toca encabezarla por ciertas características más personales, pero como parte de un proyecto que, en general, es muy colectivo.

En cuanto a los desafíos que enfrenta su generación y que la diferencian de movimientos estudiantiles anteriores, Laura apunta a la necesidad de articularse con otras federaciones y con distintos actores sociales a nivel nacional.

–Estamos frente a un gobierno que plantea retrocesos relevantes en materia de derechos sociales. Y si no somos los estudiantes, si no son las familias, si no son los trabajadores y trabajadoras de Chile quienes nos articulamos para poner en la discusión nacional nuestras necesidades e intereses, nadie lo va a hacer.

SANTIAGO (CHILE) 12/08/2026 – La presidenta de la FECH, Laura Mlynarz (Adriana Thomasa/THE CLINIC)

Críticas al gobierno anterior y desafíos con el actual

Al ser consultada sobre su relación con el gobierno de Gabriel Boric y encuentros con él o su vocera Camila Vallejo, Mlynarz sostiene que: “me ha tocado compartir espacios de intercambio con distintos exdirigentes estudiantiles, con distintas personas que pertenecieron a espacios de representación”.

“Este año cumplimos 120 años de federación y claro, estamos perspectivando hacer varias actividades, entre ellas un encuentro intergeneracional de dirigentes y dirigentas estudiantiles”, añade.

Pese a los acercamientos, sostiene que existe una crítica y decepción natural hacia su gestión en materia educativa.

–No se logró avanzar, sobre todo considerando las expectativas que teníamos como movimiento estudiantil, porque quienes estaban en el gobierno también venían de dirigir este espacio. Se esperaba la condonación del CAE, avanzar hacia un nuevo modelo de financiamiento y que esas discusiones se volvieran una prioridad dentro de la agenda nacional, y no fue así.

–¿Han existido instancias de conversación con el gobierno de José Antonio Kast?

–Nosotros, como movimiento estudiantil, desde comienzos de año, cuando asume el gobierno, le entregamos una carta al Ministerio de Educación por la preocupación de que no se estuviera incluyendo a las comunidades educativas en la toma de decisiones y en la definición de políticas en esta materia. Se entregó, si no me equivoco, en mayo, y se demoraron tres meses en responderla.

Cuando finalmente llegó la respuesta del gobierno, se les propuso sostener una reunión pero con la presencia de los rectores. El movimiento estudiantil rechazó esto debido a que se caracterizan por ser un órgano autónomo.

Laura agrega, además, que la ministra de Educación no ha querido establecer un espacio de diálogo con su contraparte estudiantil, y califica esta situación como preocupante, ya que, según afirma, no había ocurrido en ningún otro gobierno desde el retorno a la democracia.

–Nosotros vamos a seguir levantando una agenda propia, una agenda que va a tener expresiones diversas. Vamos a utilizar distintos mecanismos para construirla: volver a articular, volver a levantar las federaciones, discutir en las asambleas con los estudiantes de base y también levantar una agenda de agitación en general. Y, por supuesto, utilizar los mecanismos que establecen los regímenes democráticos, como las movilizaciones.

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