violencia en el pololeo

Actualmente, el proyecto de ley que establece el 7 de febrero como Día Nacional por la No Violencia en el Pololeo está en tramitación en el Senado. Esta medida busca evidenciar esta realidad en Chile y sensibilizar a la sociedad para prevenir estos casos.

La iniciativa toma la fecha de fallecimiento de Antonia Garros, una joven de 23 años que ese día de 2016 cayó desde el piso 13 de un edificio en medio de una discusión con su ex pareja. Anteriormente, ella había denunciado maltratos físicos y psicológicos, pero estas conductas no fueron sancionadas.

La Ley 20.066 sobre violencia intrafamiliar no incorpora en su marco legal este tipo de conductas, pues se restringe a personas que sean convivientes o tengan un hijo en común, dejando fuera un amplio espectro de situaciones en que se sufre violencia de género.

De acuerdo con la encuesta del INJUV del 2016 “Percepciones sobre la violencia en el pololeo”, un 51% de la población encuestada señala conocer a alguna persona que ha sido víctima de violencia en el pololeo, del cual un 88% dice saber de insultos, humillaciones y gritos en parejas, y un 54% señala saber de empujones o de arrojar cosas.

La psicóloga de Fundación Antonia, Lucía Castillo explica que una relación tóxica es “aquella que es venenosa a nivel vincular y trae variadas consecuencias relacionadas con la salud mental de los individuos que están inmersos en esta”.

En tanto, Constanza del Rosario, psicóloga experta en relaciones de pareja y sexualidad, y fundadora de Relaciones Inteligentes explica que “detrás de la violencia en el pololeo puede o no haber una relación tóxica. Dada la falta de alfabetización socioemocional es muy frecuente que se den situaciones y dinámicas violentas a causa de desrregulaciones emocionales y por la falta de manejo de herramientas para hacer frente a los conflictos”.

Por qué no lo vemos

Los comportamientos de una relación tóxica son más comunes de lo que se piensa y se pueden ver en el entorno cotidiano, según Castillo. “No poder reconocerlos se debe a que como cultura, hemos normalizado ciertas conductas categorizándolas como propias del amor”, explica.

En la misma línea, el Manual de Atención Psicológica a Mujeres Violentadas (2016) del Colegio Oficial de la Psicología de Gipuzkoa indica que “en nuestra sociedad actual construimos la relación de pareja en base al ideal de amor romántico. El asumir este modelo de amor romántico y los mitos que de él se derivan aumenta la vulnerabilidad a la violencia de género en la pareja”.

El sentimiento de estar incompletas si no se tiene pareja, según el documento, conlleva una serie de exigencias personales, como la renuncia a los propios intereses y la entrega total por amor.

La psicóloga y teórica estadounidense Leonore Walker, concluyó en 1979 que existe un “ciclo de violencia”, que consiste en la identificación de etapas del maltrato, en que se alternan fases de agresión con las de cariño o calma (reconciliación).

La teoría propone que en la fase de acumulación de la tensión, los actos o actitudes hostiles hacia la mujer se suceden, produciendo conflictos dentro de la pareja. Se demuestra violencia de forma verbal y, en algunas ocasiones, con agresiones físicas, con cambios repentinos de ánimo, que la mujer no acierta a comprender y que suele justificar, ya que no es consciente del proceso de violencia en el que se encuentra involucrada.

La fase de explosión es la más corta y es cuando estallaría la violencia y se producen las
agresiones físicas, psicológicas y sexuales. Suele ser cuando la mujer denuncia o pide ayuda. Luego, en la fase de reconciliación, “el agresor manifiesta que se arrepiente y pide perdón con estrategias de manipulación afectiva (regalos, caricias, disculpas, promesas). También suele transferir la culpa del conflicto a la mujer, negando su responsabilidad”, explica el Manual de Atención Psicológica de Mujeres Violentadas.

Por otro lado, Castillo dice “Todos hemos escuchado frases como ‘si te cela es porque te quiere’ , ‘el amor duele’ , ‘te habla seguido porque se preocupa de ti’”. Según ella, estos dichos ayudan a normalizar comportamientos de una relación tóxica asociada al amor romántico.

Señales de una relación tóxica

Como se demostró en el estudio de la INJUV, los jóvenes puedes distinguir fácilmente las conductas explícitamente violentas en una relación. Sin embargo, los comportamientos propios de una relación tóxica no son tan evidentes.

La psicóloga Lucía Castillo explica a continuación cuáles son las señales a las que hay que estar atento:

Control / posesión

La pareja controla todo aquello que haces, desde cosas pequeñas como vestimenta hasta los comportamientos. El control se ejerce en varios ámbitos, aun cuando la persona no se encuentra presente. Actualmente, por la tecnología este control se da de manera más fácil, puesto que se puede ejercer mediante llamadas o textos enviados a las diferentes redes sociales.

Celos

La creencia y desconfianza de que tu pareja está siendo infiel. También se relaciona con la inseguridad de un otro a tal punto que hay prohibición de actividades como juntarse con amigos/as y se llega nuevamente a primera descripción.

Omisión de información

Es una característica en la cual se oculta información a la pareja por temor a que ésta pueda enojarse.

Asimetría relacional

Dentro de la relación existe una figura de poder y otra que toma una postura de sumisión. Esto quiere decir que hay alguien que dirige y lidera dentro de la relación y otra persona que acepta a pesar de que en ciertas circunstancias no está de acuerdo, con la finalidad de evitar conflicto o por miedo.

Pérdida de autonomía

Se genera por la escasez de toma de decisiones, ya que se vuelve muy importante lo que pueda opinar la pareja de aquello que va a hacer.

¿Cómo ayudar?

Gabriela Cortés vivió violencia en el pololeo y cuenta que lo que a le ayudó a salir de esa situación “fue que mis amigas me sacaran el lado de mi ex pareja. De a poco me dijeron ‘mira cómo te hace sentir’, ‘te estás apagando'”.

Desde su experiencia, aconseja que cuando se tiene contacto con una persona que vive una relación tóxica o violenta, “lo más importante es no culpar ni juzgar porque se va a alejar. Es mejor subirle el ánimo y decirle lo bacán que es”.

El manual de atención psicológica también menciona lo anterior: “Ofrecerle mensajes positivos y señalarle sus capacidades y logros”. Además agrega que hay que validar los sentimientos de la afectada. “Lo habitual es que la mujer tenga sentimientos ambivalentes hacia su pareja: de amor y miedo, de culpa y rabia, de tristeza y esperanza. Le ayudaremos a ver que son normales y comprensibles”, explica.

También, el instructivo recomienda evitar frases como: “¿Por qué sigues con él? ¿Qué has hecho para que él sea tan violento? Si quisieras realmente acabar con la situación, te irías”. Esta es una forma de culpabilizar a la mujer.

Constanza del Rosario agrega que como testigo de una relación tóxica “es fundamental no dejar sola a la víctima, hacer un trabajo terapéutico centrado en el estrés post traumático y alejarse del agresor, ya que este tipo de violencia sólo empeora y funciona como una adición”. De todas maneras, asegura que para estos casos “no hay tips sencillos“.

En Chile, las fundaciones Antonia y Honra entregan orientación y apoyo psicológico a víctimas de violencia en el pololeo.

Si eres víctima o testigo de violencia de género, denuncia al 149 de Carabineros o recibe orientación en el 800 104 008 de Sernameg.