Columna de Giorgio Jackson: ¿Qué es el TPP-11 y por qué lo rechazamos?

Partamos desde el principio. El comercio internacional se funda en el principio de las ventajas comparativas. En simple, dependiendo de un montón de factores y en términos agregados, se pueden dar situaciones convenientes si dos países deciden abrir sus fronteras y comerciar. Obviamente, los países hacen un cálculo utilitarista (beneficios versus costos) para ver si les favorece una forma de comercio u otra. ¿Por qué podría un país no querer eliminar todos los aranceles para abrir el comercio con otros países? Si se miraran sólo los potenciales beneficios del comercio son principalmente: mayor bienestar a través de la disminución en los bienes de consumo y mayores exportaciones en algunos de nuestros bienes, con impacto en empleo, etc. Si se miraran sólo los potenciales perjuicios, tendríamos que muchas industrias podrían sucumbir frente a competencia extranjera, con pérdidas de empleo, y que algunos bienes podrían subir su precio doméstico, empujado por su demanda y valoración en extranjero. Entonces, la ecuación que hacen los países parece fácil pero no es tan sencilla. Hoy lo común es repetir como mantra que siempre abrir el comercio es bueno, pero sería irresponsable no decir que supone oportunidades pero también riesgos. Eso lo comprendieron muy bien el Reino Unido y EEUU, entre otros, que durante larga etapa de sus desarrollos de acumulación capitalista fueron muy proteccionistas (aranceles altos). Sólo al alcanzar una posición competitiva o dominante frente a otros mercados, decidieron abrirse. Están también quienes ven románticamente el proteccionismo porque sí, lo cual me parece ingenuo y muchas veces atentatorio contra el bienestar general. El tema es mucho más complejo: se trata de maximizar el bienestar de la población y minimizar los costos. Ahora, ¿es el TPP-11 un tratado de libre comercio? No exactamente. Pero para analizarlo tenemos que viajar a Punta del Este, en 1986, cuando comenzó la ronda de Montevideo que finaliza con la creación de la Organización Mundial del Comercio y la firma del Acuerdo sobre Aspectos de Derechos de Propiedad Intelectual. En ese mega tratado (123 países) no se discutió sólo sobre la liberación de aranceles. Esa vez, se condicionó el libre comercio a la protección monopólica transfronteriza de los bienes basados en lo intangible, los que se conocen como derechos de propiedad intelectual (PI). El TPP inicialmente tenía problemas en materia de PI, lo que podía derivar en desventajas futuras sobre aspectos que no hemos evaluado casi nada en Chile (semillas, remedios biológicos, nuevos usos, etc). Cuando EEUU se sale del TPP por decisión de Trump, los otros 11 países retoman negociaciones y deciden suspender algunos capítulos dada la controversia (y también para guardarse algo si USA llega a querer volver a negociar). ¿Y si se suspendieron, por qué tanto problema con el TPP-11? Porque la lógica desde la que se aproximan los acuerdos post OMC es principalmente entregar "certezas" a inversionistas, más que a los Estados. Por esto que existen los llamados paneles arbitrales de solución de controversias, a los que acuden las empresas si quieren demandar a los estados. Se han presentado muchas observaciones sobre los incentivos perversos que tendrían los árbitros y el sesgo pro-inversionista que tendrían al resolver las disputas. ¿Qué significa esto? Eventualmente un país puede alegar cambio de condiciones que tenía una inversión y asistir a estos paneles arbitrales. La pregunta entonces no es si queremos ceder soberanía (ya lo hacemos en otros tratados), la pregunta es si lo queremos hacer por estos motivos. Ese es un debate abierto, pero en el TPP-11 lo que estamos es dando un salto más allá de la bilateralidad. Los pactos multilaterales son más complejos de forjar y al mismo tiempo más difíciles para deshacer o modificar si más adelante te das cuenta que saliste para atrás. El tema concreto es que con los 10 países del TPP-11 tenemos acuerdos de libre comercio previos. ¿Entonces por qué se insiste tanto para su aprobación? Bueno, quienes piden la aprobación deberían ser quienes justifiquen que el beneficio del TPP-11 es mayor a sus costos. En la sesión de Hacienda la semana pasada el ministro Larraín nos dijo q el TPP-11 liberaba aranceles sólo en algunos productos y sólo en 5 países. Le pedí al ministro y a DIRECON que nos mostraran los análisis de sensibilidad de los productos a exportar (para ver espacio a crecimiento y beneficio) y sobre los productos en que nos abríamos (para ver espacio de disminución de precios y destrucción de industria nacional). No tienen. No se han hecho. Nos llevaron libro impreso llamado “Impacto de los TLC, hacia una política comercial inclusiva”. No incluye capítulo de Propiedad Intelectual. No hace análisis desde Nueva Teoría de Comercio. Estamos a ciegas. En síntesis. Ya tenemos tratado de libre comercio con los 10 países. No sabemos cuánto ganaremos al abrir algunos productos en 5 de esos países. Nadie habla de qué sacrificamos al abrir nuestros mercados ni se dan respuestas a quienes perderán sus puestos de trabajo. Por último, los capítulos suspendidos a la espera de EEUU son realmente del terror. Se supone que tendrían que pasar nuevamente por el Congreso, pero un acuerdo de los 11 países para incorporar a EEUU sería imparable y tendría graves consecuencias. Por todas estas razones espero que le pidan a sus representantes que se rechace el TPP-11 hasta que, en vez de una fé ciega en el libre comercio, tengamos antecedentes de que realmente le hará bien a Chile.
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