Análisis de Patricio Fernández desde Caracas: Las invitaciones heroicas no funcionan

Patricio Fernández está palpando el desarrollo de esta nueva crisis en Venezuela desde las calles de Caracas, conversando con los protagonistas, dirigentes y la gente de a pie en la capital del país caribeño. En un profundo análisis, se revelan las tesis que se manejan sobre el origen y desarrollo del hasta ahora fallido movimiento contra Maduro.

“Acabo de separarme de un dirigente, un tipo joven de la oposición que fue miembro del movimiento estudiantil del 2007, el cual originó las primeras protestas masivas en contra de Chávez y que después ha generado parte de la oposición más joven en contra de Maduro; yo diría que el mundo político más interesante y al que hay que ponerle atención acá en Venezuela porque esto que voy a detallar antes de contar lo que me dijo. Abro paréntesis.

Ese movimiento del 2007, -además paralelo al movimiento estudiantil chileno, aunque de otro signo-, es, diría yo, desde el chavismo, la primera generación política que piensa, de alguna manera, en armar un plan para el país. ¿Por qué digo esto? Porque hay otro mundo político que a su vez es culpable de la llegada de Chávez porque abandonó, en buena medida, un proyecto de país y despreció y no tuvo en consideración, como élite política, la presencia de un masivo mundo y marginado, al que no consideró dentro de su diagnóstico y planes y diagnostico, y al que también pertenece Juan Guaidó, que es uno de los más viejos.

Juan Guaidó es de Voluntad Popular, -el mismo partido de Leopoldo López-, pero en este movimiento hay también miembros del partido de Henrique Capriles, e incluso, de un mundo de exchavistas que se dieron cuenta que esto se descompone y pasaron a la oposición. A este mundo pertenece también el diputado Miguel Pizarro; Freddy Guevara, -que lleva un año y medio encerrado en la embajada chilena y Juan Requesens, otro diputado, en fin, una generación muy presente e influyente en la que también está Guaidó.

Lo que me decía el dirigente es que a él, el día martes, un cuarto para las seis de la mañana, lo llaman para decirle que parta a La Carlota, lugar donde apenas llega se encuentra con Juan Guaidó, quien le da un abrazo y lo primero que le dice es “tranquilo, está todo cuadrado”.

Guaidó no había informado a nadie lo que estaba movilizándose, aunque a todos los miembros de esta generación les llamó la atención el entusiasmo con que Juan Guaidó había estado hablando: que las movilizaciones del 1 de mayo serían las más grandes que nunca había visto Venezuela.

A ellos les parecían estas afirmaciones, -en las conversaciones que tenían entre sí-, una generación de expectativas desproporcionadas. Algunos entendieron que estaba planeándose este intento de golpe que no le habían contado a nadie y, que al parecer, sólo manejaba Leopoldo López y Juan Guaidó.

El asunto es que cuando llega y se encuentra con Guaidó, éste le da la tranquilidad de que está todo planeado y todo listo. Vimos después que no fue así. De esto mismo se dieron cuenta todos y para él mismo, según me acaba de transmitir, porque lo dejé hace media hora, hubo acá una desilusión muy grande.

Primero hubo una desazón. A medida que avanzaba el día, e inmediatamente después de La Carlota, Juan Guaidó le dijo al dirigente: “vámonos a Altamira”. Parten hacia allá, que es el lugar donde se hacen las grandes manifestaciones de la oposición, llegan y había gente, pero se ha estado haciendo complicado la organización de estas manifestaciones porque la gente dueña de las tarimas, de los micrófonos y de las amplificaciones, también están siendo muy asfixiados y perseguidos por el gobierno, de manera que ya no pueden prestar estos servicios libremente cuando se los encarga el mundo de la oposición. Por lo tanto, era muy precario el armado; las palabras que dice Guaidó son apenas escuchadas y se replican poco. A lo largo del día, lo que se va viendo es que no estaba tan cuadrados, o que eso que se creía cuadrado, en realidad no estaba resultado del todo. Las teorías del por qué fue fracasando ese golpe son básicamente tres.

De una parte, está la teoría que más ha circulado, que dice que Guaidó y López jugaron por adelantado y movieron las piezas con anticipación sin tener todo lo suficientemente amarrado. Algunos dicen que el que más empujó fue Leopoldo López, que estaba arrestado en su casa y que con esto recuperaba algún tipo de protagonismo. Lo habría sacado de su arresto estar coordinado con el máximo director del Sebin, que es el servicio bolivariano de inteligencia. El asunto es que se habrían adelantado Guaidó y López y que, sin esperar que estuviera todo lo suficientemente cuajado, lo echaron a andar, por lo que habría fracasado.

Después, está la teoría de que si bien habían varios generales sumados para pasarse de bando junto a varias autoridades, a medida que pasaron las horas, o muy rápidamente pasada la mañana, se asustaron y echaron pie atrás. Todo esto es lo que da pie a pensar que los Estados Unidos estaban informados de que habría una buena parte del poder militar que se estaba pasando a la oposición, asunto que no estaba lo suficientemente cuajado, por lo que no sucedió.

La tercera teoría, que a mí me resulta muy interesante, es que aquí estaría actuando la contrainteligencia cubana venezolana, la cual le daría informaciones erróneas y engañaría a Guaidó y López haciéndoles creer que había distintos generales que estaban con ellos, como por ejemplo, Padrino lopez, que es la máxima autoridad de las Fuerzas Armadas y Ministro de Defensa de Maduro. Según esta teoría les harían creer que están de su lado para cuando, llegada la hora de los qué hubo, retirarse y dejarlos como unos bobos. Esta es una estrategia que los cubanos han usado muchas veces.

Si yo tengo que dar un informe de lo que he visto con la gente que he conversado y de lo que he visto en las calles y en las distintas manifestaciones, es que esta es una movida que se frustró completamente.

Más bien ha generado desilusión entre aquellos más cercanos a Guaidó. Al mismo tiempo, en las calles yo no vi demasiada gente. Dicen que a lo largo de todo Venezuela salieron alrededor de 150 mil personas lo que no es tan poco, pero que tampoco es mucho. Hubo en algunos sitios varios heridos, hubo un muerto en Altamira, salieron por ahí los colectivos que son organizaciones barriales con armas y paramilitares a meter miedo. Yo los vi pasar por Altamira; la gente corría, pero no se dio acá nada parecido a lo que se vio en las manifestaciones del 23 de enero o después, en las del 2 de febrero de este mismo año. Fue todo más chico. Lo que habría imperado según casi todos me dicen, fue el miedo a la posibilidad de que esto pasara inmediatamente a algo grave y que no estuvieras participando en lo que no estuviera todo el mundo. Las invitaciones heróicas no funcionan.

Maduro habló hoy en la mañana y yo diría que optó por algo así como la estrategia del bueno; habló de que no le parecía que las armas fueran la manera de solucionar los conflictos, que se requería conversación y no estas actitudes como las que había visto en Guaidó y en Leopoldo López. Leopoldo, dicho sea de paso, yo creo que aquí jugó una carta personalista y terminó las jornadas de los últimos dos días con un pequeño desprestigio, porque salió invitando al heroísmo y fue el primero en correr a una embajada. Hay que ver en qué termina esto.

Pero bueno, Maduro está jugando quizás la carta del cansancio y del agotamiento de la oposición, carta que ha jugado bien. Ha invitado a una jornada reflexiva a todas sus organizaciones para este fin de semana para pensar las correcciones que requiere el régimen y su gobierno, o sea, está ablandado el discurso. Algunos esperan ver para saber qué es lo que se viene: si va a ejercer políticas de persecución en contra de aquellos que participaron en el intento de golpe del día martes o no. Hasta aquí Guaidó sigue yendo de un lugar a otro, más o menos fondeado, pero libre, y Leopoldo está encerrado en una embajada.

El hombre, con quien yo estaba, lleva dos días sin irse a dormir a su casa, por medio y preocupación de que se tomen represalias con los que participaron y él estaba ahí, como otros varios diputados de esta generación que comentaba.

¿Qué pensar de esto? ¿Qué va a pasar? Hay bien distintas cosas que decir.

Uno, tengo la impresión que para la organización de esta manifestación esto fue un retroceso, o sea, que si alguien decide dar un golpe, que al menos lo tenga bien cuadrado. Y aquí se desilusionó. Hubo exceso de personalismos; para la organización política de la oposición hubo aquí unos líderes que se mandaron solos, que no concordaron con el resto, que actuaron muy secretamente y de manera personalista.

Hubo por otra parte, un intento mal coordinado y volver a hacerlo va a significar partir de bien atrás para generar complicidades con algunos que quieran darse vuelta la chaqueta. Por lo tanto, si uno tuviera que hacer una evaluación de esta parte, habría que decir que fue un retroceso, pero también otros sostienen que esto también es un retroceso o un problema para Maduro, porque en primer lugar le tocó ver posibles resquebrajamientos internos, o sea, la desconfianza inoculada al interior de su régimen, donde aparecen fuerzas que están preocupadas de salvar su propio pellejo antes que la causa común.

Falta ver cuáles son los próximos pasos del gobierno para saber cuáles la opción por la que está apostando, porque en medio de este espacio de desconfianza, Maduro tiene dos grandes posibilidades: o hace una apuesta por seguir para adelante sea como sea para mantener el régimen en pie, asunto que que podría dilucidarse si es que se dan represiones fuertes en los próximos días para intentar controlar esas fuerzas disruptivas que le aparecieron. De esta manera estaría diciendo que hay que ordenar la casa rápido, autoritaria o dictatorialmente, lo que se quiera, porque para la interpretación que estamos dando, este es un tema de segundo orden.

La segunda opción podría señalar todo lo contrario, y es que Maduro más bien se ablandara y entendiera que esto está avanzando hasta un terreno sin destino y que más le vale entrar a un tipo de acuerdo y solución porque no se ve el final del túnel; porque seguir adelante sería una obsesión ridícula y más bien bruta. En ese caso, este intento de golpe lo habría hecho avanzar hacia la convicción de que esto no tiene ya mucho destino y hay que buscarle una salida.

Hay hechos bien consumados que invitarían a pensar que esto debería ser algo que va a suceder, entre otros, que este es un país que no está funcionando, la economía, directamente es un desastre. La economía petrolera cae y cae sin interrupción; la comunidad internacional sigue dispuesta a asfixiar económicamente este régimen y Europa y América Latina y Estados Unidos, lo tienen, en ese sentido, cercado ante lo cual uno sólo se puede imaginar ventanas en Rusia y en China.

Si, efectivamente, los rusos, como se ha dicho acá, están en tratativas con Maduro, desde el momento en que Estados Unidos filtra y hace público que Maduro habría tenido conversaciones para irse a Cuba y que los rusos le dijeron que no, bueno se le generó un problema de confianzas enorme porque el mismo Diodado Cabello podría preguntarse cómo es posible que Maduro este esté ya calculando su salvataje y él esté aquí, en un proyecto colectivo. Por lo tanto, Diosdado, que no es ningún santo, pasaría a distanciarse de él, pero no hay nada que indique que Diosdado y Maduro, que en este último tiempo han actuado como una yunta bien coordinada, se esté distanciando. Así las cosas, esa versión de los Estados Unidos tiene más de absurda que de creíble, pero vaya uno a saber.

Ahora, sin la ayuda o sin un apoyo muy grande de estas dos potencias, Rusia y China, -países de los que uno puede decir muy poco, porque quedan muy lejos y son de poderes impenetrables- este es un país inadministrable; hay calles, barrios y lugares que se han llenado de basura, por lo tanto uno podría esperar una crisis de salubridad. Luego, este es un país que prácticamente no produce. Los cortes de luz llevan a situaciones que bordean lo inmanejable; hay una sensación de ciudad en guerra que se genera cada vez que se corta la luz, ya sea por la inseguridad, porque se corta de agua, porque en los hospitales no funcionan los pabellones y las enfermedades se disparan y etcétera… lo que vuelven esto una situación muy difícil de administrar y uno podía decir: este esfuerzo de este intento de golpe fracasó, sí, fracasó.

No sucedió lo que se esperaba y esto es de lo que me acabo de enterar de la manera más próxima, me he enterado de eso por protagonistas, por la gente que estaba ahí y que esperaba que los hechos se dieran de otra manera. Por lo tanto, esto no es un esfuerzo calculado por avanzar hacia algo mejor. No es un primer paso. No. Acá se pretendía otra cosa que no funcionó y por eso mismo el golpe fue un fracasó, sí fue un fracaso.

Dicho lo anterior, hay que ver las consecuencias de este fracaso y estas consecuencias que, como explicaba, son distintas y para eso hace falta esperar ver cómo se va comportando el gobierno, qué va sucediendo por aquí y por allá.

Eso es lo que puedo informar de momento. A ver si hoy consigo reunirme con Juan Guaidó, también estoy haciendo esfuerzos para ver a Leopoldo López y ahora pienso ir a ver qué sucedió con los heridos del día de ayer, para que cuenten un poco y le pongan pimienta a este guiso que ya de por sí no sabe tan bien”.

Comentarios
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