Crítica literaria: Libro profundiza sobre las verdades ocultas en el río San Pedro

“Este volumen es una investigación que pone énfasis en los participantes y detractores del proyecto hidroeléctrico. Esta perspectiva, coloca el acento en el modelo de fuentes utilizadas: documentos, declaraciones, estudios y entrevistas realizadas, las que otorgan un soporte estable de mayor objetividad siendo contrastable”.

El desastre ecológico provocado por la Celulosa Arauco Constitución (CELCO) en 2004, debido a las descargas no autorizadas de desechos tóxicos que afectaron al ecosistema del río Cruces, ha promovido una consciencia medioambiental en la población de la Región de Los Ríos. Este estado de alerta ha desarrollado una vigilancia sobre la Comisión Regional del Medio Ambiente (COREMA) y la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA), las que deben velar por el cumplimiento de normativas medioambientales vigentes. La falta de rigor en estas labores públicas, explica las movilizaciones ciudadanas locales y el rol de los científicos de las universidades las que se contienen en el documental “Ciudad de papel” (2007, 112 min.).

Historia de la Central Hidroeléctrica San Pedro: el cuestionado proyecto de Colbún S. A. (Kultrún ediciones, 2019) es un amplio reportaje de 152 páginas del periodista Lorenzo Palma y dividido en tres grandes partes: la planificación, la aprobación y el intento por finalizar la Central Hidroeléctrica por parte del grupo Matte.

El río San Pedro es un afluente que nace en el lago Lácar, en Argentina, alimenta el lago Pirehueico, el Neltume, el Panguipulli, el Riñihue, entre otros, sustenta al caudaloso río Calle Calle de Valdivia y desemboca en las costas de Corral de la región de Los Ríos. Debido a las particularidades y la poca intervención humana proporciona rasgos únicos del ecosistema de los Bosques Templados Lluviosos.

La historia comienza en 2007, cuando Colbún S.A. ingresa el proyecto de Estudio de Impacto Ambiental (EIA) a la COREMA, que es el organismo que aprobaba o desestimaba los planes empresariales que tienen intervención en las localidades. Desde el 2010, las Comisiones antes mencionadas se integran al Ministerio del Medio Ambiente, la Superintendencia y al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA). Mientras tanto, la provincia de Valdivia pasaba a ser región desde el 2007. Este dato es de vital importancia, para determinar el grado de improvisación de los organismos gubernamentales. En el año de la nueva región, se ingresa el documento referido con muy pocos cambios, según determina el autor. Entonces, si el primer informe alcanzó una batería de observaciones en el COREMA de Los Lagos, en el COREMA de Los Ríos fue ampliamente aprobado: 16 votos a favor, una abstención y uno en contra de acuerdo a la resolución de 2008.

Al año siguiente, se inician las operaciones para construir la represa en el río San Pedro, y en el 2010, se realiza un nuevo estudio sobre el proyecto. El motivo, es que a medida que van construyendo encuentran problemas como la no ubicación de “la roca madre”, que es la piedra de alta calidad que sostendría a la hidroeléctrica. De ahí en más, aparecen una serie de ampliaciones, mejoras y adaptaciones al Estudio de Impacto Ambiental. Además, durante los siguientes años, emergen millonarias multas, estudios mal realizados, agilizadores e irregularidades durante el proceso de levantamiento del plan. Si esto no bastara, hay que agregar que el lugar donde se realiza la edificación fue parte de la epopeya de “el Riñihuazo” en 1960. Por cierto, los diputados en 2010, encargaron investigar a las Comisiones Regionales de Medio Ambiente debido a situaciones ilícitas en la aprobación de este tipo de industria, y que, en este caso, quien presidía aquella comisión en Los Ríos en su calidad de Intendente, es el actual Diputado y Presidente de la Cámara Iván Flores García.

Este volumen es una investigación que pone énfasis en los participantes y detractores del proyecto hidroeléctrico. Esta perspectiva, coloca el acento en el modelo de fuentes utilizadas: documentos, declaraciones, estudios y entrevistas realizadas, las que otorgan un soporte estable de mayor objetividad siendo contrastable. En este sentido, se deja de lado las herramientas narrativas que te permite al elegir la crónica periodística, y que podrían haber generado un atractivo en el viaje de lectura general. De modo que, el relato que problematiza la instalación de la hidroeléctrica está solventado por los materiales reunidos, ya que se intenta demostrar la metodología seguida por el autor. No por nada, predominan las interminables referencias y muchas veces secuenciales cual “paper” académico.

Hay varios capítulos relevantes, uno de ellos es “su jubilación a favor de las represas” (111). Esta información recuperada el último día de diciembre de 2017, está en la página web de la compañía que da cuenta de los doce accionistas mayoritarios. Entre ellos aparecen los Fondos de Pensiones Habitat A, B y C con 6,28%, Provida C con 1,78% y Cuprum A y C con 2,76%: ¿qué hacen las AFP intentando rentabilizar dineros de los chilenos en este tipo de manufacturas?

Por otro lado, aparecen capítulos documentados donde la alcaldesa subrogante de Los Lagos, señala en la reunión de Concejo Municipal de Los Lagos del 2008, que existía un convenio entre el alcalde Simón Mansilla (hasta 2015 en el PS) y Colbún, en momentos que el concejal RN Arnoldo Toledo lamentaba no haber podido participar en la negociación con dicha empresa o los destinos de los dineros.

Durante la sesión de la COREMA del 22 de octubre del 2008, la aprobación no sólo generó polémica por la detención del alcalde de Panguipulli de aquel tiempo, sino por existir documentos donde los impactos negativos eran muy por superior a los positivos (30 a 4). De igual forma fue autorizada. En la página web del diario Austral de Los Ríos del 13 de agosto de 2009, el encargado de Asuntos Corporativos de Colbún para San Pedro, Gonzalo Russi señaló que: “en la tramitación de la central hubo un proceso serio, con estudios muy detallados por parte de Colbún, y que fueron presentados oportuna y públicamente, incluyendo estudios geológicos, hidráulicos y de fauna íctica”.

Otro de los capítulos interesantes, es el silencio del SERNAGEOMIN, quienes no realizaron observaciones en el segundo EIA de 2007, permitiendo la aprobación de este. Sin embargo, mientras Colbún construía, estos especialistas no encontraron la roca sólida que sostenga la hidroeléctrica, de igual modo, hubo deslizamientos laterales de tierras y el lugar elegido está sobre la falla geológica Liquiñe-Ofqui.

En 2015, Colbún intenta retomar con fuerza los trabajos del dique. Mientras la ciudadanía marchaba en las calles, ocho doctores del Instituto de Ciencias de la Tierra de la UACh se hicieron parte del Estudio de Impacto Ambiental (EIA), generando un alto documento acerca de este plan y siendo entregado al Servicio de Evaluación Ambiental para su consideración. En síntesis, señalan que en el EIA “faltan estudios y antecedentes relevantes” (129) puesto que está abocado únicamente al embalse, no tomando en cuenta, tanto el terreno próximo como una posible erupción volcánica del Mocho Choshuenco (131) que despierta cada 150 años.

Finalmente, el volumen es una investigación con un sistema de rastreo que pretende dar notoriedad a los responsables de la Central Hidroeléctrica del río San Pedro, a la maquinaria institucional y a quienes dieron la aprobación, profundizando en los cuestionamientos visibilizados por la ciudadanía, los especialistas y detractores. En ambos casos, el rol de los estudios científicos ha inclinado la balanza en el camino de la verdad, para hacer un ecosistema donde los humanos estemos en armonía con el entorno.

Historia de la Central Hidroeléctrica San Pedro: el cuestionado proyecto de Colbún S. A.
Lorenzo Palma Morales (Valdivia, 1988)
Kultrún ediciones, 2019, 152 páginas.
Disponible en sitio web: Fundaciónplantae.cl

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