Víctor Chanfreau, vocero de la ACES: “Este es el momento de cambiar la PSU y eliminar por completo las pruebas estandarizadas”

Valentina Manzano

Víctor Chanfreau, vocero de la ACES: “Este es el momento de cambiar la PSU y eliminar por completo las pruebas estandarizadas”

El vocero de las y los estudiantes secundarios se refirió a su prematura carrera política, su visión sobre el “adultocentrismo” frente a las críticas de diferentes periodistas de la televisión chilena, sus lazos con su abuelo detenido desaparecido, Alfonso Chanfreau, y el polémico “boicot a la PSU” que mantiene al país polarizado, y que provocó que el gobierno de Sebastián Piñera lo demandara por la Ley de Seguridad del Estado. Asegura sentir más apañe que miedo y, de paso, advierte que el llamado será a movilizarse en contra de las nuevas fechas de rendición.

Víctor Chanfreau, o Vic, como le dicen sus amigos, cumplió los 18 años el 2 de enero. Hincha de la U y ciclista, desde el estallido social del 18-O ha dejado casi todo de lado. Si bien no podrá estudiar el próximo año, se inclina por arquitectura, periodismo o pedagogía en historia. Con buzo, zapatillas y una polera rayada llega a la Plaza Brasil con dos compañeros de la Aces, encargados de prensa. 

Víctor ha tenido diversas apariciones tanto en conferencias de prensa, en noticiarios y también en matinales de televisión; en uno de ellos tuvo una intensa conversación con el periodista Julio César Rodríguez donde le hizo perder la paciencia. En ese mismo espacio televisivo la periodista Monserrat Álvarez lo acusó de utilizar métodos de “dictadura” al boicotear la PSU, palabra por la que la profesional después dio excusas. El dirigente también se sintió agredido con una columna de Daniel Matamala, en la que el periodista lo criticó por su actuar, privilegios y procedencia. 

A pesar de la gran exposición que ha tenido este último tiempo, Vic intenta hacer un vida lo más “normal” posible cuando llega a su casa, a la vez que anuncia que seguirán las movilizaciones contra las nuevas fechas para rendir la PSU, el 27 y 28 de enero. Sobre el proceso constituyente no tiene una respuesta clara aún, ya que espera abordarlo con su organización.

¿Qué hacías antes del 18 de octubre?

-Ir al colegio, o sea, a veces no tanto, porque estoy en la vocería desde abril del año pasado. Me organizaba, estaba en la Comisión de propaganda de la ACES… La verdad es que no era tan distinto pero ahora ha sido mucho más intenso, más 24/7. También solía salir en bici por las noches, estaba pensando en jugar un poco más a la pelota, pero todo se detuvo. 

¿Eres de algún equipo de fútbol?

-De la U, pero el último tiempo, por ejemplo, la Garra Blanca en la Plaza de la Dignidad se acercó y me ofreció todo el apoyo. Uno de ellos me dijo que si me pasaba algo, ardía Chile. No vivo ni he experimentado fanatismo futbolístico, no soy de los que cree que no puedes hablar con alguien del Colo; de hecho, todos mis amigos son colocolinos. Lo cierto es que el proceso de la vocería me ha llevado a lugares inesperados. 

¿Qué haces cuando llegas a tu casa? De un momento a otro pasaste de ser Víctor a ser el Vocero de la ACES…

-Sí po, dejé de ser el Vic, pasé a ser el Víctor Chanfreau completo -ríe-. Principalmente llego y estoy con la familia en el poco tiempo que tenemos.

¿Te aconsejan?

-Si, me preguntan cómo estuvo tu día, pero igual las conversaciones no pueden llegar a gran nivel de profundidad porque estoy ahí quedándome dormido -ríe-. Hay veces que igual llego a hacer cualquier estupidez, a ver videos de cualquier cosa en YouTube, porque el nivel de agotamiento no siempre es físico, también mental, así que a veces quiero ver algo estúpido, no sé jaja.

Foto: Agencia Uno

Inicios en la política y polémicas 

¿Cuándo llegaste a la ACES?

-El 2015 empecé a cachar un poco de la movida política del Manuel de Salas pintando un lienzo para el 11 de septiembre del 2015. Yo iba en octavo básico y tenía 13 años. Y como tengo una familia con historial político siempre estuve interesado. Entonces, como los cabros se empezaron a organizar en la ACES, a mí también me tincó. Así que llegué en abril del 2016, con 14 años.

¿Eres militante de algún partido político?

-Participo de la UR (Unión Rebelde), que es una organización política estudiantil que se creó hace unos años. Ahora como estoy en mi calidad de vocero de la ACES, me organizo para darle prioridad. 

A raíz de tus intervenciones se habla del adultocentrismo ¿Qué te parece el “adultocentrismo” que en estos días se ha dado?

-Yo creo que se ha expresado en dos lados muy fuertes: primero, en los medios de comunicación con la forma clásica de “¿quiénes son estos cabros chicos como para venir a opinar de la PSU?”, en el entendido de que sobre este tema tienen que hablar los expertos. También se dio antes del 18 de octubre: ¿por qué los cabros chicos están evadiendo el metro si no saben todos los gastos que implica? Se deslegitima nuestra voz solo por el hecho de ser menores de edad o recién haber cumplido los 18, como en mi caso, y no tener experiencia como para opinar.

Segundo, el otro adultocentrismo que he visto es el de las organizaciones sociales, porque se tenía una idea muy romántica de los estudiantes secundarios posterior al 18/O, que eran poco menos los héroes del pueblo, los que habían evadido el metro, etc. Pero ahora para la PSU hubo muchas organizaciones sociales criticando la manera en que nos íbamos a movilizar, siendo que los secundarios siempre nos hemos tomado los liceos como forma de manifestación.

¿Te consideras adulto, adolescente, menor de edad? 

-Yo me considero estudiante secundario. Yo creo que debería tener una definición propia…

Es que no sé, eso depende de cada uno con sus debidos procesos y la concepción que se tiene. Yo creo que las movilizaciones se han llevado con una lógica secundaria: movilizarnos desde la asamblea a la toma, -sin pasar por la burocracia universitaria de las votaciones, el quórum-, y esta lógica se ha ido pasando a más espacios, a los territorios, a las organizaciones sociales, entre otras. Ha ido fluyendo mucho más.

¿Puedes conversar con un adulto sobre estos temas?

-Sí, definitivamente sí. Por la conciencia que existe ahora con respecto a las desigualdades y los problemas sociales. Ya no es esta lógica de: “de qué me estás hablando? o “esas ideas de izquierda no funcionan”; siento como que hay más aceptación de los conflictos sociales por los que estamos luchando.

¿Son los jóvenes los llamados a encabezar el proceso constituyente?

-Es que respecto al proceso constituyente, son definiciones que estamos tomando como Asamblea, que vamos a tomar durante el verano, aún no tenemos claro si participar o no.

¿Y tú vas a participar? 

-Voy a esperar lo que diga la asamblea, porque al final las entrevistas o la exposición pública siempre han sido desde la vocería de la Aces con la Ayelén e, históricamente, ha sido esa la postura. No creemos en la vieja lógica de las políticas de las organizaciones que yo puedo hablar como individuo y a la vez como vocero, no. Yo voy a esperar a la discusión al interior de la asamblea para tomar una postura sobre cuál va a ser mi acción el 26 de abril.

Foto: Valentina Manzano

¿Admiras a algún personaje político actual?

-Político institucional, ninguno. Es que me cuesta enfocar todo en una sola persona. De hecho, he tenido un poco un conflicto con este rol de la vocería, no de rechazarlo, sino por el apoyo que a veces hemos recibido. Por ejemplo, el tema del director de carrera de la Universidad Austral, ya que si no es para todos los secundarios no sirve, por mucho que a mí me haya tocado dar la cara en la vocería. Ponerlo en solo una persona, no podría. Si tuviera que elegir alguna imagen que haya levantado admiración de mi parte, sería la imagen de los territorios y las formas de organización que se han llevado.

¿Qué opinas de la generación de la transición?

-Yo creo que es una generación que se está dando cuenta de todos los errores que ocurrieron, que no servía votar tanto como ellos creían. De que la política de los acuerdos nunca llegó a buen resultado. También este último tiempo han ido aprendiendo que no se puede confiar tan fácil y rápido en las instituciones o en discursos bonitos, cuando no va acompañado de una práctica concreta y verdadera. La transición a la democracia se da manchada con sangre y durante mucho tiempo eso no importó por la posición que se tenía en cuanto a que “ahora estamos en democracia y ya no es dictadura”. En términos del día a día terminaba siendo muy parecido.

Mea culpa 

El llamado al “Boicot de la PSU” dio que hablar. Algunos a favor y otros en contra. Mientras que algunos postulan que es la única forma de cambiar un sistema segregador y desigual, otros plantean que se les quita la oportunidad de estudiar a muchos/as. El Ejecutivo inició una demanda contra Víctor invocando la Ley de seguridad del Estado por “incitar” y “promover” los desórdenes que interrumpieron la prueba.

Acerca de la demanda, ¿cuál es tu visión al respecto y los pasos a seguir? 

-Da cuenta de cómo este gobierno del 6% sigue con su lógica de represión y de no tocar las problemáticas de fondo, no solo a las y los estudiantes movilizados, sino que también otros sectores del pueblo. Es un intento desesperado por acallar los conflicto mediante la represión y tapar la crisis del modelo en general que ha sido la tónica que ha tenido el gobierno.

¿Qué va a pasar con los jóvenes que no dieron la prueba?

-Respecto a las próximas fechas, tienen el 27 y 28 de enero. A varios de quienes estábamos llamando al boicot o se tomaron sus liceos o hicieron que se cancelara, nos dejaron fuera. De todas manera va a haber movilización este 27 y 28, se haga el llamado el día que sea y ahí ya va en cada secundario. Fue iniciativa propia lo del 6 y 7, yo creo que ahora será igual.

¿Existe algún mea culpa con respecto a lo que pasó?

-Yo creo que nos podríamos haber distribuido mejor en las convocatorias para no haber tenido tantos detenidos. Creo que se toma súper por debajo, pero es real que hay presos políticos que cayeron detenidos el lunes. Conozco cercanos que el lunes los agarraron y ahora están en Santiago 1, entonces por ahí va la principal crítica que podríamos hacernos en términos internos.

¿Y con respecto a los estudiantes que se fueron vulnerados en su derecho a dar la PSU, a los que querían dar la prueba y las movilizaciones que lideras, le quitaron esa posibilidad?

El llamado que hacemos como Asamblea es a la empatía y apañe mutuo, tenemos la posibilidad de seguir cuestionando este modelo de mercado y creemos que estamos en un momento crucial para que de una vez por todas se cambie este modelo y pasemos a otro donde todas y todos tengamos la posibilidad de estudiar pero por sobre todo que los hijos e hijas de los humildes y trabajadores de este país puedan tener acceso irrestricto a educarse sin importar si hay o no recursos para pagar la educación.

¿Hay alguna forma de lograr algún acuerdo?

-Sí, mientras las autoridades cumplan el rol que deberían tener y escucharan las demandas de la gente, de las organizaciones sociales, de las comunidades educativas o de las asambleas territoriales, sí se lograría un acuerdo. Pero yo creo que si se diera un acuerdo en base a consensos tendríamos que nuevamente postergar ciertas cosas que queremos para que nos cumplan otras demandas. Y yo no creo en esa lógica, este es el momento de cambiar la PSU y eliminar por completo las pruebas estandarizadas.  Y va a tener que ser así porque así lo exigen las comunidades educativas y los estudiantes desde el 2006.

Foto: Valentina Manzano

¿Qué te molestó específicamente de la columna de Daniel Matamala?

-Primero, que hiciera referencia errónea sobre los procesos históricos, como si en Irlanda los procesos hubiesen sido pacíficos y sin ningún tipo de movilización confrontacional. Eso es utilizar una parte de la historia solamente. Lo segundo, respecto a la utilización de información personal (sobre su procedencia) en pos de descalificar todo un movimiento y organizaciones. Es pasar por encima de procesos personales, porque no tiene idea de porqué uso el apellido de mi mamá y de mi abuelo. Además tampoco es algo pertinente porque apela a algo personal para descalificar una posición política. Entonces sale del debate educativo para cuestionar la forma y quién representa. 

Pero si lo vemos desde una perspectiva histórica, los procesos revolucionarios han estado en manos de una elite que nace con un capital cultural, gracias a sus privilegios, lo que les permite ser más conscientes de la desigualdad social (Allende, Che Guevara, etc.) ¿Por qué genera una molestia?

-Lo que pasa es que no se toma desde una posición en la que alguien pueda cuestionar sus privilegios y ponerlos a disposición de las luchas sociales. Es solo una posición desde: “tu naciste acá y acá te vas a quedar siempre”. Además, lo que te dije anteriormente sobre los privilegios y ponerlos a disposición, es un argumento muy invalidado en el mundo “progre” de Daniel Matamala y su círculo, que desde su posición de privilegios lo que deberíamos hacer es “caridad” poco menos. Es como: “le voy a donar esto a tal persona y así cumplo mi rol social”. Yo no creo en ese rol, para mí tiene que ser algo más activo. Por ejemplo, en el caso de los actores y músicos que se han puesto con las movilizaciones, no lo han hecho enviando un video de saludos, que igual se agradece, sino que ha sido yendo a tocatas que levantan los territorios y organizaciones sociales. Entonces yo creo que si se esperaba que desde la posición privilegiada que tengo, en vez de organizarme y participar activamente, hiciera caridad, es absurdo. 

Sobre el sistema educacional y el cambio urgente

¿Cuál es tu visión acerca de la educación en el país, hacia dónde debería apuntar?

-Debería apuntar a ser construida por las comunidades en su conjunto, que las comunidades educativas tengan las últimas decisiones y la capacidad de incidir en las políticas educativas a nivel nacional y local, según las necesidades, intereses y conflictos que existan al interior de los establecimientos educacionales. También que sea pública, estatal, no sexista, de excelencia, bajo un sistema único de educación. Principalmente con control comunitario, que sería que las comunidades tomaran las decisiones de los establecimientos.  

Si tuvieras que nombrar los pasos para lograr un cambio real, ¿Cuáles serían?
-A nivel nacional los pasos serían organizarse entre Centro de Alumnos o Asambleas y que de esas reuniones se suba la información a las distintas representatividades de los estamentos, por ejemplo. Donde se exija tomar las decisiones y que estos estamentos tengan voz dentro de los Consejos Asesores, que sean resolutivos, etc. Hasta que la toma de decisiones sea por completo de las comunidades.

¿Algún ejemplo?

-En 2011 el Colegio República Dominicana estuvo mucho tiempo con control comunitario y después los cabros dieron exámenes libres. Luego lo cerraron a la fuerza, ahí lo compró el grupo Inti Illimani y hoy se llama “Sol del Illimani”, y si bien no es con control comunitario, sí tiene harta participación de las comunidades. 

¿Cuál es la alternativa que proponen para reemplazar la PSU?

-La propuesta histórica ha sido el Bachillerato, que consta de un semestre con posterior nivelación de estudios, que se hagan cursos por áreas y que también sea de introducción a las distintas carreras. Posterior a esto, con las calificaciones del curso, que exista la selección a las distintas universidades o carreras, pero que no mire solo el conocimiento lógico matemático, sino que sean las habilidades requeridas para las distintas carreras.

Alfonso Chanfreau
Foto: Londres38.cl

Alfonso Chanfreau: una imagen de resistencia

¿Cuándo empezaste a saber sobre tu abuelo desaparecido?

-Nunca fue noticia que mi abuelo era desaparecido, siempre estuvo presente. Mis compañeros de curso podrían tener un abuelo enfermo, uno que trabajaba, el mío era detenido desaparecido, militante del MIR. Siempre tuve la imagen presente. Lo que sí me marcó y fue un antes y un después, es que el 22 de diciembre del 2011 (lo recuerdo porque él estaba de cumpleaños ese día) empecé a investigar por que a mi mamá algo le importaba la fecha. Investigué sobre mi abuelo y me encontré con su relato super detallado sobre su tortura. Ahí fue cuando comencé a dejar de idealizar que era solo desaparecido, no era que lo detuvieron y desaparecen solamente, sino que era un proceso donde le intentan sacar información, también de su participación como militante antes de su detención y desaparición. Eso me enseñó a tener más conciencia respecto de quien realmente fue y todo lo que significa para mi familia y lo que empezó a significar para mí.

¿Te inspira en ese escenario que estás viviendo hoy?

Sí po, ha sido una imagen de aguante y apañe cuando las piernas empiezan a no dar más. Es tener una fuerza y entender los procesos históricos. No somos la primera generación que está poniendo en duda la desigualdades e injusticias del país. Eso me ha llevado a pensar que es un camino que el 73 tuvieron que apagar con la fuerza y los milicos. Ahora, el 18 de octubre, cuando se decreta el Estado de Emergencia y salen los milicos de nuevo, era ver nuevamente que, cuando se están exigiendo cambios, se opta nuevamente por la fuerza, aunque la gente tenía mucho menos miedo. No fue un golpe de Estado, pero fue brígido.

¿Has sentido temor al convertirte en figura pública y un objetivo de amenaza para el gobierno?

-Temor no. Respecto a las amenazas de muerte que me han llegado, como que no ha sido temor, sino que siento el apoyo tanto de los que se organizan conmigo, como la gente que no me conoce (como lo que me acaba de pasar con el joven)… Ha sido más el sentir de apañe que sentir miedo o temor de algo.

— * —

De un momento a otro, llega un joven a interrumpir la entrevista. Le pregunta a Víctor si es que puede hablar con una amiga de él que está al teléfono, y Chanfreau le dice que sí sin dudarlo. Mientras el entrevistado le contesta, el joven nos cuenta que estuvo hablando con su amiga recién de Víctor, “pero cosas buenas”, dice riéndose. Mientras el dirigente conversa por teléfono, el joven cuenta que trabaja en el Liceo de Aplicación y que cree que en marzo viene la verdadera lucha: “Tenemos más represión, ahora están aprobando leyes que coartan nuestro derecho a manifestarnos, nos van a detener por salir a marchar, yo no lo veo positivo”. 

Tras cinco minutos al teléfono, Víctor se despide y corta la llamada. “Sigan en la lucha, necesitamos gente como ustedes”, les dice.

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